Excelente faena de Emilio de Justo que corto una oreja al quinto en una faena de dos en la que la espada cayo baja
En la décima y ultima de abono de la Feria de Fallas de Valencia trenzaban el paseíllo el pacense Alejandro Talavante, el cacereño Emilio de Justo y el sevillano Juan Ortega ante toros de la vacada gaditana de Núñez del Cuvillo. A las cinco en punto dio comienzo la última corrida de toros de un serial confeccionado por la empresa Espacio Nautalia 360. Emilio de Justo tuvo al mejor de los lotes dando la vuelta al ruedo con un toro fiero y realizando una faena de dos orejas en el buen quinto al que mato mal y el premio quedo en una única oreja.
‘Tramposo’ de 530 kilos era el primero de Cuvillo, un toro hondo y bajo, astifino y de seriedad en su conjunto, que no terminó de rebozarse por abajo en las verónicas a pies juntos de Talavante. Luego, tras el caballo, mostró más calidad el de Cuvillo aunque no le sobraban las fuerzas; por chicuelinas quitó Emilio de Justo. Tras el tercio de banderillas, dejó un gran inicio de faena, muy quieto en los estatuarios en el tercio el pacense, y con sabor tanto el desdén como en la trincherilla. Fue ahondando ante la calidad del de Cuvillo en una buena serie por el derecho; lo probó al natural y dejó instantes de toreo caro especialmente en el cierre de esa serie. Ya con el anima más pagado pero aún con la misma calidad, volvió a dejar naturales de genial trazo, embaucando la embestida del animal con la mano muy baja. La estocada, un punto baja, fue efectiva. Hubo petición que el palco no atendió. Ovación.
También hondo el castaño segundo, también bajo pero algo más cuesta arriba que el anterior. Con las puntas hacia adelante,astifino, era largo el ejemplar. Tras la primera vara de Bernal, quitó por garbosas chicuelinas De Justo. Efectiva la lidia de Antonio Chacón ante un toro con alegría y humillación. No se quiso ir Emilio a los medios por el viento, y el inicio de faena tuvo mucho de poder, abriendo los caminos del animal y éste respondiendo con entrega. Algo que repitió en la segunda serie por derechazos, con tres últimos de tremendo asiento, junto con un largo pase de pecho. Arreciaba el viento, mas siguió en su empeño De Justo, cambiando de terrenos a un gran animal. Le siguió humillando con ritmo al torero por naturales, en una obra que mantuvo el tono a pesar de los designios de Eolo. Final por doblones, estocada entera y vuelta al ruedo tras petición de oreja.
El tercero de la tarde de Núñez de Cuvillo fue un toro castaño, de nombre «Campanito» ,de 501 kilos, serio el toro al que recibió Juan Ortega a la verónica, en el caballo el toro blandeo y esta justeza de fuerza lastro la faena de muleta en la que al toro le costo tirar hacia delante, solo algunos detalles pudo dejar Juan Ortega buscando el toreo con duende ante un oponente que no fue el adecuado, los muletazos llegaron de uno en uno y el recorrido del toro fue corto y dijo poco aunque Juan lo intento de varias maneras. Se le fue baja la espada a Ortega. Silencio.
El Cuarto de la tarde correspondió a Alejandro Talavante, un toro de nombre «Aguafria», colorado de capa que se empleo poco en el capote del extremeño , salió suelto el toro en el primer puyazo, y se dolió en banderillas. Brido al publico Talavante y comenzó la faena con una buena tanda por el pitón derecho que llego a los tendidos , el toro tuvo trasmisión, por el pitón izquierdo el toro protesto la obligación de extremeño y tuvo menos clase en su envestida, volvió Talavante a coger la muleta por el lado derecho y por ahí el toro fue mas noble y obediente en tres series mas que fueron yendo a mas en su intensidad. Molesto también el viento y el toro se rajo y busco salida hacia tablas y esto hizo que la faena se viniera a menos en sus compases finales. No estuvo acertado con la espada Talavante que fue silenciado tras aviso.
«Cordelero», castaño chorreado de 514 kilos , un toro engatillado y astifino pero bajo y bien hecho fue el toro que hizo quinto con el que se estiro Emilio de Justo a la verónica rematadas con tres chicuelinas y la media. Coloco al toro al caballo también por chicuelinas rematadas por una revolera , se le pico poco al toro, intentando guardar sus cualidades. Buen quite de Juan Ortega por tafalleras. En la faena de muleta estuvo inteligente De Justo, dejando siempre la faena muy puesta y las tandas por la diestra fueron importantes ligando derechazos de calidad rematados por grandes pases de pecho en lo que fueron tres tandas, el pitón izquierdo llego en la cuarta de las tandas y la intensidad de los naturales fueron aun mayores, dando el pecho y muy de verdad llegando a cotas verdaderamente altas, continuo por ese pitón en otra tanda mas el extremeño y se fue a por la espada con la plaza puesta en pie , antes de entrar a matar dio otra serie de naturales dando el pecho a los que respondió el gran toro de Cuvillo con recorrido y clase, sacando fondo el toro, cuajo el toro Emilio de principio a fin una faena de dos orejas que fue emborronada por la colocación de la espada que quedo baja. Fallo en dos ocasiones Manuel Izquierdo con la puntilla y el premio quedo en una oreja tras aviso. El toro fue ovacionado en el arrastre.
Largo como un tren y de mucha seriedad el sexto, un toro con el que Juan Ortega intentó irse al abrigo de las tablas pero no fue posible lucirse de salida. Tras los dos primeros tercios, tuvo poder y estética el inicio por doblones de Juan Ortega para sacarse el toro a los medios. Mucha clase su toreo en la primera serie, ante un animal que terminó rompiendo a pesar de que no lo hizo en la primera parte de la lidia. A sones de Churumbelerías construyó Juan Ortega una faena de más imposición que temple por la condición del animal. Se fue tornando en geniuda la condición del toro, y no cuajó la obra. Dejó un pinchazo y estocada tendida. Silencio
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Valencia. Décima de la Feria de Fallas. Corrida de toros. Más de tres cuartos de plaza.9103 espectadores.
Toros de Núñez del Cuvillo
Alejandro Talavante, de nazareno y oro: Ovación tras petición y silencio tras aviso.
Emilio de Justo, de verde esperanza y oro: Vuelta al ruedo tras aviso y petición y oreja tras aviso.
Juan Ortega, de visón y oro: Silencio y Silencio








































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































Se lidiaron toros de Victorino Martín, bien presentados. Buena e interesante corrida en conjunto. Sobresalieron tercero, cuarto y quinto, toro número 69 Patatero, cárdeno de 505 kilos, que fue premiado con la vuelta al ruedo.









































































































































































































































Toros de Juan Pedro Domecq, el primero con el hierro de Parladé, aceptablemente presentados y de juego desigual. Flojo el primero; manejable por el derecho el segundo; bueno el tercero; descastado y sin fuerza alguna el cuarto; el quinto pareció lesionarse durante la lidia; y de buen juego también el sexto.

El matador de toros Emilio de Justo ha presentado esta mañana en La Venta de Vargas (San Fernando) su compromiso en solitario con 6 toros de Victorino Martín de este próximo sábado en Dax.
Ante multitud de aficionados, de Justo ha presentado la que será la cita más importante de esta temporada, una gesta hacía la afición francesa por todo lo que le ha aportado en su carrera.
Que falta hace la lluvia, al menos por estos lares, pero bien podría haber aguantado una horita más y haber dejado que se celebrase un festejo que albergó y despertó interés en el aficionado manchego, al ser la única ocasión en la que se podría ver en directo a Emilio de Justo. Pero solo pudo ser a medias.
Dos toros de Loreto Charro, y un utrero de El Cotillo. Noble y de gran clase el primero, y más bronco aunque encastado y a mejor el segundo. El novillo de El Cotillo, encastado, no tuvo ritmo.










Se lidiaron tres de La Reina (1º, 4º y 6º) y otros tantos (2º, 3º y 5º) de El Tajo, el quinto como sobrero al ser devuelto el segundo y correrse turno, correctos de presentación pero deslucidos en conjunto, a excepción del buen cuarto, aplaudido en el arrastre.
Toros de Montalvo, el 4º como sobrero en sustitución de un titular devuelto por inválido. En conjunto, desiguales de volumen dentro de una cuajada presencia, aunque varios de descompensadas hechuras y lastrados de fuerzas en los cuartos traseros. Destacaron por nobleza y entrega los dos primeros del lote de De Justo; el resto, de escaso fondo o a la defensiva.
Seis toros de La Quinta, desiguales de presentación. Inválido el primero. Sin fuerzas el segundo. Nobles tercero y cuarto. Muy notable el quinto. Aprovechable el sexto a pesar de sus complicaciones.
Toros de Núñez del Cuvillo, el segundo como sobrero, de distintas hechuras, caras y remates, muy blandos y descastados en conjunto, sobre todo los dos primeros, que se rajaron a las primeras de cambio.


Cuatro toros de Puerto de San Lorenzo y dos de La Ventana del Puerto (4º y 5º). Salvo el vareado cuarto, todos de exagerado, basto y descompensado volumen, con amplias y destartaladas cornamentas. Y, sin excepción, de juego prácticamente nulo y vacío de emoción por su absoluta falta de raza.

Seis toros de Antonio Bañuelos, de bonitas hechuras pero justos de fuerza y raza, que hicieron que no acabaran de romper en el último tercio. El menos malo fue el primero; y el segundo, que se rajó enseguida, fue el más deslucido.





Toros de Jandilla que
lucieron divisa negra en señal de duelo por la muerte de Fernando Domecq Solís y uno (5º) con el hierro de Vegahermosa. Bien presentados y de deslucido juego en general. 









Fue así, con ese sustento técnico, como De Justo pudo recrearse en los muletazos con las dos manos, todos cargados de despaciosidad, relajo y buen gusto, ligados en series que remató con excelentes pases de pecho al hombro contrario.
Pero de ahí en adelante, el veterano sevillano, que arrancaba hoy su campaña de despedida de los ruedos, no se asentó ni se templó con ninguno de sus tres toros. Y eso que le cupo en suerte un tercero de Victorino Martín de finas hechuras, que mantuvo de principio a fin una profunda clase en las embestidas.





Nevado ha puesto el acento en todo un año de gran actividad, pero sobre todo en los grandes logros de final de temporada, como ha sido el éxito en la Plaza de Toros de las Ventas el pasado 30 de septiembre, donde consiguió salir a hombros, así como el reconocimiento de matador de toros revelación de la temporada, según la Real Federación Taurina de España, a través de los Trofeos “Cossío”.
De Justo, que reaparecía de un grave percance sufrido hace apenas una semana y tras el reciente fallecimiento de su padre, tuvo una actuación decidida y firme, aunque de desiguales resultados, con los dos toros de su lote, pero fue con el acero con el que consiguió la unanimidad.
voluminoso y cornalón ejemplar de casi 600 kilos y con una acusada querencia a chiqueros desde que salió del caballo.
Marín supo aprovechar las repetidas embestidas que tuvo ese otro toro, a pesar de sus 609 kilos de peso, consiguiendo ligarle varias series de muletazos por ambos pitones, aunque sin que los pases tuvieran el suficiente pulso y mando como para gobernar más y mejor a un animal que lo pedía para sacar su auténtico fondo, el que se vio en los salpicados momentos en que el matador dio con la tecla.
FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Puerto de San Lorenzo (1º y 3º con el hierro de La Ventana del Puerto), bien presentados, aunque desiguales de volúmenes y alzadas. De juego también dispar, los hubo desrazados y sin celo, frente a toros con movilidad y sin mucha entrega. El mejor, con diferencia, fue el tercero, que se empleó con mayor celo y clase.





Por su voluminoso trapío, la seriedad de sus cornamentas y su reacia condición, la mayoría los «albaserradas» abulenses plantearon distintas dificultades a sus lidiadores, por mucho que el primero, paradójicamente, acabará entrando en los balances finales como uno de los mejores toros de la feria.
A ese del triunfo lo toreó el extremeño con la misma plomada e idéntica seguridad que al quinto, evitando de tal forma que ambos acabaran desarrollando los problemas que apuntaron, uno intentando puntear los engaños con un punto de genio y el otro moviéndose con un peligro sordo y, por momentos, violento.
Le cortó la oreja, de ley, a ese primero de su lote, y se la pudo también cortar al quinto, al que igualmente acabó toreando por derecho a base de aguantar con sereno valor sus inciertas arrancadas. Pero, con el toro esperándole con la cara muy alta, perdió la puerta grande, que se le cerró con media docena de pinchazos.
Castaño, que había estado desconfiado ante la bruta movilidad del alto y cornalón ejemplar, fue volteado aparatosamente cuando el de Escolar le impidió cruzar el pitón al ejecutar el volapié, para después voltearle y aún prenderle en la caída, momento en que le infirió la grave cornada en el vientre.
Por su parte, los dos toros de Gonzalo Caballero, que conformaron, extrañamente, el lote de más volumen y aparatoso trapío de la corrida, acabaron rajados tras defenderse con visible descastamiento de los, por lógica, breves intentos de lucimiento del joven diestro madrileño.
Según el parte médico, Castaño fue intervenido en la enfermería de «una herida de aproximadamente 20 centímetros en fosa ilíaca derecha que afecta piel, y de otros 5 centímetros en profundidad, con afectación de oblicua mayor y menor, con atrición muscular, estando el músculo transverso íntegro y sin penetrar en cavidad abdominal. Pronóstico grave».





