Sergio Galan y Ribeiro Télles a hombros en Almendralejo.
La plaza de toros de Almendralejo acogió la segunda de abono con un encierro de Couto de Fornilhos, compuesto por novillos-toros de juego variado, destacando algunos ejemplares con opciones para el lucimiento a caballo, aunque también hubo complicaciones y desigual comportamiento.
El cartel reunía a Sergio Galán, João Moura Caetano, João Ribeiro Telles, Leonardo Hernández, João Salgueiro da Costa y el local Adrián Venegas.
Sergio Galán: magisterio y pureza para abrir plaza
Abrió plaza Sergio Galán ante un ejemplar pegajoso al caballo, al que supo estudiar desde la salida. Tras dos rejones de castigo, logró fijarlo en los medios, donde desplegó su tauromaquia con “Capote”, “Bambino” y “Óleo”.
Firmó una actuación de gran pureza, variada en banderillas largas y cortas, rematada con un certero rejón de muerte que hizo rodar al toro. Dos orejas para una faena de autoridad.
João Moura Caetano: voluntad ante un toro a menos
Moura Caetano se enfrentó a un toro escurrido que pronto marcó querencia a tablas y evidenció mansedumbre. Colocó dos rejones de castigo y, aunque lo intentó con variedad en banderillas largas, le costó encontrar el sitio.
Mató de rejón y obtuvo una oreja tras una labor de mérito ante las dificultades.
Leonardo Hernández: desacierto y protestas
Leonardo Hernández lidió un toro inicialmente noble, pero la colocación de dos rejones en mal sitio —que hicieron dolerse al animal— provocó protestas del público.
En banderillas no estuvo acertado, clavando trasero en varias ocasiones. Falló con los aceros (pinchazo y rejón de muerte) y fue silenciado.
João Ribeiro Telles: elegancia y clasicismo
Ribeiro Telles dejó una de las faenas más completas de la tarde. Templó en los medios desde el inicio, colocando un rejón de castigo en lo alto.
Destacó por su elegancia en banderillas largas y cortas, culminando con dos rosas y un efectivo rejón de muerte. Dos orejas para una actuación de gran clasicismo.
João Salgueiro da Costa: arte sin premio por los aceros
Salgueiro da Costa protagonizó una lidia muy artística ante el toro más completo del encierro, el de mayor fijeza y opciones.
Tras dos rejones de castigo, desarrolló una actuación de gran nivel, pero los aceros (cuatro pinchazos antes del rejón definitivo) le privaron del triunfo. Dio vuelta al ruedo, mientras que el toro fue premiado con una sorprendente e inventada por la presidencia vuelta al ruedo.
Adrián Venegas: infortunio con el sexto
El local Adrián Venegas no tuvo opción de lucimiento. Tras dos rejones de castigo y dos pares de banderillas, el toro se echó al suelo, teniendo que ser apuntillado, lo que dejó la actuación sin contenido artístico.
Balance final
Tarde de contrastes en Almendralejo, con momentos de gran nivel artístico —especialmente de Galán y Ribeiro Telles— y un encierro desigual que condicionó varias actuaciones. Los aceros, una vez más, marcaron la diferencia entre el triunfo rotundo y el reconocimiento menor. Ya por ver un toro que no mansea y tiene un comportamiento normal se le da la vuelta al ruedo. Siendo protestada .
Crónica y Fotos: Ismael Rodríguez

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Toros, despuntados para rejones, de los hierros del Capea y Carmen Lorenzo (1º, 3º y 6º), con carnes y mucho volumen en general y, a falta de un punto mas de raza y fondo, de muy buen juego para los caballos por su enclasado ritmo. El quinto, que no fue el mejor, fue premiado con la vuelta al ruedo. Tras ello, el mayoral de la ganadería también paseó el anillo acompañando a Leonardo Hernández.
Toros, para rejones, de La Castilleja. Bien aunque desigualmente presentados. Mansos, distraídos y con poca movilidad salvo los tres últimos, algo más manejables.

















De ahí que, en cuanto los toros ponen algo de su parte y los rejoneadores matan a la primera, casi todos los años se corten muchas orejas que, en una indiscriminada tabla rasa, impiden distinguir los verdaderos méritos y matices de cada faena.
En cambio, el éxito rotundo le llegó con el cuarto, un toro grandón y de bastas hechuras que apenas tuvo celo para seguir a sus caballos. Hermoso tuvo que hacer un gran esfuerzo para estimular sus embestidas y, además, centrar en la faena a unos tendidos donde en ese momento estaban más pendiente de los sabrosos bocatas de chistorra que de lo que pasaba en el ruedo.
A Roberto Armendáriz, otro jinete navarro que triunfó en la pasada edición con más redondez, se le vio inseguro y desajustado con el primero de su lote, que resultó más que manejable. Así que, para no quedarse en tierra, tuvo que echar el resto con el sexto, con el que cambió radicalmente de actitud.

Diego Ventura se sobrepuso a una tarde en la que los toros de San Pelayo, uno de los hierros de El Capea, no ayudaron a los rejoneadores. Ante el primero fue Ventura a lomos de Nazarí quien lo movió a dos pistas y cerrar con Remate y tres cortas. Oreja tras rejón entero. El tercero de la tarde fue un parado ante el que le tuvo que hacer todo y no le dio el movimiento necesario para lucir su cuadra. Fue silenciado tras fallar con los aceros. Los momentos más intensos de la tarde llegaron ante el quinto. Fue un toro que sin dar las embestidas necesarias para el disfrute del público, a Ventura le sirvió para lidiar y levantar a los tendidos con Nazarí y arriesgar y arrimarse con Bombón. Oreja tras estocada fulminante y ello suponía la decimoquinta Puerta Grande para Diego Ventura que volverá el próximo 9 de junio.
Leonardo Hernández se entregó con total disposición toda la tarde. Destacó en el segundo de la tarde con Sol a dos pistas y cierre con Xarope antes de pinchar y saludar ovación. El cuarto fue un manso que incluso saltó las tablas y que se lo puso difícil al rejoneador. Esa condición se lo puso complicado, a destacar el par a dos manos. Pegado a tablas, le dificultó la suerte suprema y fue silenciado. Faena meritoria al del sexto. Buscaba también tablas pero lo amarró en los medios para levantar con Xarope a parte del público. Pinchó en una primera ocasión pero el público pidió igualmente una oreja concedida.
