Tarde entretenida en el Festival a beneficio de la Asociación ASPACE celebrado en Ávila con los novillos de Salvador Domecq


Plaza de toros de Ávila, 13 de Octubre de 2019. Seis novillos de Salvador Domecq.

Finito de Córdoba (dos orejas)

Manuel Escribano (dos orejas)

Emilio de Justo (dos orejas)

Ginés Marín (dos orejas y rabo)

Daniel Barbero (oreja) 


Galería completa del festejo AQUI

FOTOS: Andrés Gete

Entretenido y ameno, el festival que presentó Tauroemoción para el tradicional festival celebrado en Ávila como venía sucediendo en años anteriores. Comenzaba el festejo con casi tres cuartos de entrada y 5 novillos-toros de la ganadería de Salvador Domecq esperando en chiqueros.

En primer lugar saltó un novillo para Juan Serrano «Finito de Córdoba» justo de fuerzas pero con un gran fondo de nobleza. El torero fue acompasando al animal con buen son, tapando carencias y afianzando al burel hasta conseguir tandas de mucho empaque, llenas de gusto y detalles de torería. Mata de estocada entera y recibe como premio dos orejas.

El segundo novillo correspondió a Manuel Escribano -que sustituía a Cayetano Rivera-. Animal desrazado y que fue de más a menos. Manuel comenzó de rodillas la faena de muleta, donde pudo aprovechar las primeras embestidas de faena en el tercio para sacar los mejores momentos de una faena en la que tiró de oficio para meter al animal en el canasto a base de empaparlo en la muleta. Mata de estocada hasta la bola y se le conceden las 2 orejas.

Emilio de Justo, tuvo una actuación muy torera y con la pureza que le caracteriza con un antagonista flojo de remos pero enclasado y con recorrido, características que el matador de toros extremeño amortizó para crear una faena llena de poso y hondura consiguiendo naturales y derechazos de cartel de toros. Mata en el segundo intento con una estocada hasta los gavilanes. Los tendidos se colman de pañuelos y el presidente le concede las dos orejas.

Ginés Marín, llevo una faena muy compacta y medida a un animal con embestida algo descompuesta pero noble. Faena de menos a más, manejando bien siempre las alturas y los tiempos. Mató de tal manera que el animal tardó 7 segundos en caer rodado sin puntilla, y por ello le concedieron dos orejas y rabo.

En último lugar al novillero de las Navas del Marqués, Daniel Barbero, le tocó en suerte el novillo con más chispa y fuerza del festejo, el cual, antes de que llegara a los capotes rompió varias tablas de la barrera. Muy sereno el novillero local supo entender al animal lo suficiente como para darle la distancia y el tiempo necesarios y así sacar lo que llevaba dentro. Faena muy completa a base de tacto y temple que emborronó con la tizona perdiendo los máximos trofeos y cortando tan sólo una oreja.

FOTOS: Andrés Gete

Galería completa del festejo AQUI

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