El Cid brindo su primer toro a Santiago Abascal de Vox, que estaba en una barrera junto a Morante de la Puebla

El diestro cacereño Emilio de Justo, que cortó las dos orejas del sexto toro de Parladé, salió a hombros al final de la corrida de la feria de Invierno celebrada este sábado en el Palacio de Vistalegre, prólogo de la temporada taurina en la ciudad de Madrid.

El triunfo del extremeño vino en su faena a un toro con más de 600 kilos de peso y justo de fuerzas, pero con suficiente calidad en la embestida para, ayudado con temple, ir yendo a más en el trasteo de muleta.

Fue así, con ese sustento técnico, como De Justo pudo recrearse en los muletazos con las dos manos, todos cargados de despaciosidad, relajo y buen gusto, ligados en series que remató con excelentes pases de pecho al hombro contrario.

Un final muy clásico, con naturales de frente y con los pies juntos, tan entregado como habían sido sus verónicas de recibo, precedió a la gran estocada con que el cacereño tumbó al de Parladé y tras la que paseó esas dos orejas que avalaron su primera salida a hombros de la temporada.

Con los dos toros anteriores, en el mano a mano que le enfrentó con El Cid, De Justo hizo sendos esfuerzos: suficiente con el desclasado segundo de la tarde, de Puerto de San Lorenzo, pero sobre todo con el cuarto, un exigente y complicado ejemplar de Victorino Martín que no perdonaba errores y que por eso acabó propinándole una fea voltereta.

La tarde, en cambio, no fue para El Cid, que solo logró brillar en las pausadas verónicas que, de salida y en un quite, le cuajó al mansito primero de la tarde.

Pero de ahí en adelante, el veterano sevillano, que arrancaba hoy su campaña de despedida de los ruedos, no se asentó ni se templó con ninguno de sus tres toros. Y eso que le cupo en suerte un tercero de Victorino Martín de finas hechuras, que mantuvo de principio a fin una profunda clase en las embestidas.

Finalmente, la ovación para el toro, que además se llevó el premio en liza al mejor astado de la corrida, fue mucho más fuerte que la de consolación que el público le tributó a El Cid, que antes había brindado la faena a Santiago Abascal, el lider de Vox, presente en el callejón de la plaza junto a sus hijos y el torero Morante de la Puebla.

FICHA DEL FESTEJO:

Dos toros de Puerto de San Lorenzo, en los primeros lugares, bien presentados y bajos de raza; dos de Victorino Martín (3o y 4o), de finas hechuras, con calidad y profundidad uno y exigente y complejo el otro; y dos de Parladé (5o y 6o), los de más volumen y cuajo, uno sin clase y el último justo de fuerzas pero con larga nobleza en la embestida.

El Cid, de azul noche y oro: estocada desprendida perpendicular (silencio); estocada desprendida contraria y descabello (ovación tras petición de oreja y aviso); estocada tendida desprendida (ovación).

Emilio de Justo, de blanco y oro: pinchazo hondo y descabello (ovación); cuatro pinchazos y descabello (ovación tras aviso); gran estocada (dos orejas). Salió a hombros por la puerta grande

El coso cubierto de Vistalegre se cubrió en algo menos de la mitad de su aforo (unos 5.000 espectadores).

CRÓNICA DE PACO AGUADO PARA AGENCIA EFE, FOTOS VÍCTOR LUENGO

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