Mario Navas triunfa ante un vendaval, en la primera de la Copa Chenel 2026
Tomás Campos recibió al primero de la tarde por verónicas en el tercio y comenzó su faena por el pitón derecho, dejando muletazos templados ante un toro falto de fijeza y transmisión. Sonó la música tras una buena tanda de derechazos, pero el astado se fue apagando y, con el aire molestando al final, todo quedó en una labor firme rematada de estocada entera.
Salió el segundo de la tarde con codicia y fue recibido por Héctor Gutiérrez por verónicas. Tras el paso por el caballo, el toro se vino abajo y perdió las manos, aunque en banderillas dejó momentos de emoción con pares muy ajustados. Con la muleta, el mexicano fue poco a poco metiendo al público en la faena, especialmente por el pitón derecho, donde dejó los pasajes más lúcidos, rematados con un trincherazo de mucho sabor. Cerró por bernardinas antes de tomar la espada, pero la suerte suprema no fue suficiente y tuvo que echar mano del verduguillo. Saludos tras dos avisos para Héctor Gutiérrez.
Imponente y serio fue “Espejo”, tercero de la tarde de Partido de Resina, al que recibió Mario Navas por verónicas con una rodilla en tierra. Fue un toro exigente, ante el que el torero fue encontrando el sitio hasta lograr conectar con los tendidos, primero al natural y después con una muy buena tanda por la derecha citando desde la distancia. Tras alargar la faena con naturales largos y de calado, mató de una buena estocada. La fuerte petición del público fue atendida por el presidente, que concedió una oreja a Mario Navas.
Salió en cuarto lugar “Alto Fino”, de Moreno Pérez-Tabernero, al que recibió Tomás Campos por verónicas, aunque el toro mostró pronto su falta de fuerza. Con la muleta, el torero lo probó primero por la derecha y encontró algo más de recorrido al natural, aunque sin opciones de que la faena terminara de romper. De nuevo por la diestra logró ligar algunos muletazos, pero el astado siguió poniéndoselo difícil. Sin mucho más que extraer, Tomás Campos tomó la espada y dejó media estocada. El toro tardó en caer y fue pitado en el arrastre.
Se pidió silencio para la salida de “Fiero”, sobrero de Manuel Sanz que hizo quinto, al que Héctor Gutiérrez recibió en el tercio. Tras un buen tercio de varas, inició su faena por estatuarios junto a tablas, dejando después pasajes de mérito ante un toro complicado y de escasas opciones. El animal tardó en caer y Héctor Gutiérrez dio una vuelta al ruedo.
Salió el sexto y último de la tarde, al que Mario Navas cuajó una labor de mérito marcada por el fuerte viento desde el recibo hasta la muleta. El torero logró conectar con los tendidos, dejando pasajes destacados al natural ayudándose ante las complicadas condiciones del ruedo. Tras una estocada de rápida efectividad, hubo petición de trofeo y Mario Navas dio una vuelta al ruedo.
Así concluyó una tarde de entrega y esfuerzo en San Agustín del Guadalix, marcada por las complicaciones de los astados y el viento, en la que Mario Navas fue el triunfador del festejo al pasear la única oreja.
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Cinco «pablorromeros» de Partido de Resina, de imponente trapío, serios, con cuajo y con mucha leña por delante, y de juego desigual. Los más toreables fueron el tercero, de poca raza pero desplazándose a media altura sin molestar, el quinto, que, aunque flojito, también se dejó; y el noble y dormidito sexto. El primero fue un barrabás; y muy descastado el cuarto. El segundo fue un sobrero de San Martín, mas vareado y feote, y descastado.







La tarde empezó muy mal. Una cornada a las primeras de cambio tornó en drama la fiesta de la Hispanidad en Las Ventas. La sufrió el albaceteño Rubén Pinar en los prolegómenos de la faena de muleta al primero de corrida, un toro de aparente nobleza pero muy medido de casta y de escasa movilidad.
El toro le persiguió de tal manera que lo cazó en el aire, en un salto conjunto que hicieron hombre y animal hacia el interior del callejón. La estampa fue tremenda, como también lo fue el topetazo que se pegó el astado contra el burladero interior. El hombre de plata fue llevado a toda prisa a la enfermería, aunque pronto llegarían noticias alentadoras sobre su estado.
Como lo que propuso el rubio de Getafe al desabrido sexto, con el que volvió a estrellarse ante otro toro vacío por descastado.
En la enfermería fue intervenido Ruben Pinar de: «cornada en tercio superior, cara interna del muslo derecho con dos trayectorias: Una de 25 centímetros hacia arriba que contusiona el isquion y otra hacia atrás de 20 que bordea el fémur y produce destrozos en músculos adductores y contusiona el paquete vasculonervioso, de pronóstico muy grave».