Puerta grande para Julio Méndez es su presentación
LAS VENTAS . MADRID
Decimosexta de Feria de San Isidro.
Novillada con picadores
Redacción Ángel Estévez:
Foto de Portada Pablo Ramos
Abrió la tercera novillada de feria «Fortunito», animal de pelo castaño de la ganadería del Conde de Mayalde, que humilló sin celo en el capote de Emiliano Osornio. Se dejó pegar en varas sin apretar pero con fijeza. En banderillas apretó para dentro a los rehileteros y poniéndose muy geniudo y brusco. Y así comenzó faena Osornio , tratando de meter en vereda al deslucido animal, sin conseguir conectar con la embestida del utrero. Lo mejor llegó con la mano izquierda. Dejó una estocada a la segunda.
«Barrendero», el segundo, también de pelo castaño, no se dejó torear en el saludo capotero de Pedro Montaldo y se dejó pegar en varas sin apretar. En banderillas destacó Iván García. El animal llegó parado y probón al tercio de muleta y Montaldo no tuvo opción. Lo despenó a la segunda entrada.
En el tercero cambió la película, con la salida al ruedo de «Babieco», un animal también castaño de capa que no ofreció facilidades en el recibo de capa de Julio Méndez. Sin hacer gran pelea en varas el utrero y apretando para dentro en banderillas, rompió a embestir en la muleta de Julio Méndez que lo cuajó por ambos pitones. Fueron las series templadísimas y largas, haciendo rugir a los tendidos. La estocada, caída, no impidió que el público pidiera el doble trofeo y la vuelta al ruedo para el novillo, todo concedido por el usía.
El cuarto fue un novillo de poco fuelle. El llamado «Guardamonte» y castaño salpicado, que no sardo, fue toreado de manera excelsa a la verónica por Emiliano Osornio, pero luego el animal no se entregó más en toda la lidia. Aún así, el novillero mexicano logró muletazos de excelente calidad y trazo, pero un pinchazo antes de la estocada y dos golpes de verduguillo le restaron un posible premio.
«Extranjero» era el quinto, novillo de pelo negro salpicado que no se dejó torear en el saludo capotero de Pedro Montaldo y que hizo una pelea mansurrona en varas. Se movió mucho en banderillas cortando mucho en los embroques. Luego el novillo se movió con nobleza pero sin clase, y Pedro Montaldo no le apretó, quedando la obra en tierra de nadie. Le metió la mano con habilidad.
El sexto, «Segurillo», saltó por encima de Julio Méndez en la Porta Gayola y el novillero lo toreó a la verónica y por chicuelinas acto seguido. Cómo su hermano de lote, se pegó el utrero dos volteretas sobre sí mismo y buscó tablas tras el tercio de varas, dejándose torear en el quite de Emiliano Osornio a la verónica. Tras el inicio de faena por estatuarios ligó Méndez series templadísimas, ganando en profundidad la última. Esta vez pinchó Julio Méndez antes de cobrar la estocada.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Las Ventas. Decimosexto festejo de la Feria de San Isidro. Novillada picada. 21.594 espectadores.
Novillos de Conde de Mayalde, bien presentados. El 1º, movilidad sin entrega, descompuesto; el 2º, desfondado, se movió mucho hasta la muleta, pero ahí se paró en la segunda serie; el 3º, manso en el caballo, rompió a embestir en la muleta, con enorme ritmo y profundidad; el 4º, definido de salida, tuvo nobleza, pero le faltó una brizna más de casta en la muleta; el 5º, sin humillar, se movió mientras le duraron sus inercias; el 6º, pronto, encastado y codicioso, con transmisión.
Emiliano Osornio, de verde hoja y oro: silencio y ovación tras aviso.
Pedro Montaldo, de tabaco y oro: silencio y silencio.
Julio Méndez, de celeste y oro, presentación en Madrid: dos orejas tras aviso y ovación.
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Se han lidiado 5 Novillos de la ganadería del Conde de Mayalde. De buen juego en general destacando el cuarto y el quinto premiados con la vuelta al ruedo.
picadores. 16.810 espectadores 


Pero la sombra de la tragedia removió el ya decaído ambiente cuando Fortes, después de esforzarse sin éxito ante un desrazado sobrero de Mayalde, se tiró a matarlo muy recto por segunda vez y fue prendido aparatosamente por el pecho.
Esa tranquilidad por conocer la menor gravedad del percances se unió a la alegría de ver a Pablo Aguado pasear la oreja del sexto de la tarde, al que el de Sevilla toreó con una naturalidad y un aplomo notables a pesar de la áspera condición de un astado que se comportó tal y como prometían sus destartaladas y feas hechuras.
Desde el recibo, sujetando primero al toro para luego ganarle terreno con templadas verónicas camino de la boca de riego, hasta los dos soberbios quites por chicuelinas y delantales que le cuajó, Pablo Aguado se decantó hoy en Madrid como uno de los nuevos valedores de una clásica y honda forma de torear de capa que está en peligro de extinción.
Pablo Atienza esperó al primero en el centro del ruedo para comenzar faena de muleta y cambiarlo por la espalda. Buscó pronto tablas y puso tesón por el derecho. Se le atragantó la espada. Al cuarto se fue a esperarlo a la puerta de chiqueros, un buen novillo de Conde de Mayalde. Aprovechó su buena condición por el buen pitón derecho para dejar pasajes interesantes y terminar con bernadinas pero de nuevo falló con los aceros.
Se presentaba Alfonso Cadaval que dejó una grata impresión y una tremenda actitud y disposición. No dejó pasar ni un quite e intenso inicio de faena al segundo. De rodillas se colocó en el centro del ruedo para ligar por el derecho. Fue un novillo con una embestida brusca que había que saber controlar y lo hizo el sevillano. Estocada entera y saludó ovación. Ante el quinto lo intentó pero no tuvo ninguna transmisión con el tendido.
despaciosidad y encaje. El novillo se vino pronto a menos pero aún así dejó detalles y saludó tras una entera. Con el inicio del sexto comenzó a llover y pronto a caer un aguacero para el recuerdo. Tuvo calidad el novillo y lo templó con firmeza y ligando. Faena de mérito y estocada entera tras la que cortó una oreja.