Talavante salió a hombros del coso oliventino al cortarle las dos orejas a su primero de la Ventana del Puerto. Por su parte tanto Manzanares como Juan Ortega, que tuvo una gran tarde, obtuvieron un trofeo cada uno.
La cuarta de abono del ciclo oliventino se celebró bajo un cielo que presagiaba emoción. Tres toreros de diferentes estilos, pero con un denominador común: la entrega y el amor por el arte de torear. Los toros del Puerto de San Lorenzo, serios y con fuerza, exigieron lo mejor de los diestros que se enfrentaron a ellos: Manzanares, Talavante y Juan Ortega.
Manzanares y el primer toro:
El primer toro de la tarde, ovacionado de salida, fue recibido por Manzanares con gusto a la verónica, mostrando esa elegancia tan característica que le ha dado fama. El burel, escaso de fuerzas, exigió paciencia, y el torero de Alicante supo dosificar sus tiempos para llevarlo a los medios. Los mejores compases llegaron por el derecho, donde el toro, aunque mermado, respondió. Al natural, Manzanares no consiguió la misma conexión, pero extrajo una tanda de calidad. La faena, breve pero de mucha clase, terminó con una estocada, y el público pidió con fuerza la oreja, que fue concedida.
El cuarto toro y la faena de Manzanares:
El cuarto, de escaso trapío, fue otro toro complicado para el alicantino. Manzanares lo sondeó en los medios, tocando las teclas de la derecha, donde el toro se vació en cada muletazo. A pesar de los esfuerzos, el burel tenía sus dificultades y doblaba las manos al ser apretado. Con habilidad, Manzanares logró alargar la faena y conseguir ligazón en los compases finales. Sin embargo, no logró conectar con el toro al natural, y la faena se fue diluyendo. Pinchazo y estocada, saludos desde el tercio.
Talavante y su primer toro:
Alejandro Talavante se presentó con su primer toro con mucha torería, recibiéndolo a la verónica con pies juntos, rematando con una media muy ceñida. La faena, que comenzó en los medios, se fue animando conforme avanzaban los muletazos. En la mano derecha, el toro mostró transmisión y se dejó llevar por los compases que Talavante le ofreció. El toreo caro del de Badajoz se hizo notar, sacando lo mejor del toro con pasajes muy toreros. Al natural, la faena también adquirió gran calidad, culminando con una tanda de arrucinas que, aunque técnica, tuvo ese sabor especial que solo Talavante sabe dar. La estocada fue perfecta y el público pidió con fuerza dos orejas.
El quinto toro y la deslucida actuación de Talavante:
El quinto toro, de salida soso y deslucido, complicó aún más las cosas para Talavante. El animal perdió las manos constantemente, lo que dificultó la lidia. A pesar de los esfuerzos, Talavante no pudo hacer nada para levantar la faena, y rápidamente fue a por la espada. La estocada fue efectiva, pero el toro, a su paso por el arrastre, recibió los pitos del público. Talavante, de todas maneras, saludó desde el tercio.
Juan Ortega y la faena a su primer toro:
Juan Ortega, muy esperado por la afición, hizo crujir Olivenza con su capote a la verónica. El toro, tras el puyazo, cambió a peor, pero Ortega, muy de verdad, le sacó dos tandas por la derecha con temple y empaque, firmando una faena de inteligencia ante un toro complicado. Al natural, no consiguió la misma profundidad, pero cumplió expediente. La faena terminó con una estocada entera y un descabello. El público, satisfecho con la disposición del sevillano, aplaudió su esfuerzo, saludando desde el tercio. El toro recibió pitos en su arrastre.
El sexto toro y la faena de Juan Ortega:
El sexto toro, de más fuerza, salió con ímpetu, y Ortega lo paró a la verónica con temple. A la salida del caballo, el toro arrancó con furia, pero el torero sevillano lo toreó con torería, rematando con una media larga y lenta en un quite vistoso. Lo sacó a los medios con gran torería, y comenzó a templar con la mano izquierda, corriendo la mano de manera sublime, pasando por los terrenos difíciles con un toreo puro y de gran calidad. El público se rindió ante la quietud y la profundidad de los muletazos. La faena fue de gran pellizco, de esas que hacen que el tiempo se detenga, como si Ortega hubiera logrado parar el reloj. Sin embargo, el toro se complicó al final y, tras un pinchazo y una estocada, Juan Ortega cortó una oreja, la única del ciclo para él, pero sin duda la de mayor sabor y calidad.
La corrida terminó con un claro triunfador en la figura de Talavante, quien rubricó una faena sublime con su primer toro. Sin embargo, la tarde dejó una sensación agridulce, con un ciclo de Olivenza que se cerró con una actuación destacada de Juan Ortega, el torero que, con su toreo profundo, fue capaz de parar el tiempo en la plaza y transmitir lo más puro del arte del toreo.
Plaza de toros de Olivenza (2ª). 4ª y última de la Feria Taurina de Olivenza 2025: casi lleno. Corrida de Toros. Toros del Puerto de San Lorenzo (3º y 5º) y La Ventana del Puerto (1º, 2º, 4º y 6º),
José María Manzanares: oreja y saludo.
Alejandro Talavante: dos orejas y saludo.
Juan Ortega: saludo y oreja.
Crónica y Galería fotográfica: Ismael Rodríguez.