El Juli se lleva la tarde en Santander

El Juli se lleva la tarde de la quinta del abono santanderino con un Dávila Miura que corta una oreja con sangre, Roca Rey obtiene otro apéndice.

Dávila Miura: largo su saludo capotero por verónicas al abreplaza con el compás abierto. Comenzó por derechazos largos y limpios algunos acelerados. Por el pitón izquierdo la embestida era muy a peor y por ahí le prendió cuando insistió tras otra tanda en redondo, además la colocación del diestro dejaba más que desear. Le dio distancias y tiempos, y tras la cogida entró a matar. Estoconazo tras pinchazo. Nada más pisar el ruedo el anovillado cuarto de la tarde buscó la salida. A Dávila Miura no se le notó la merma física tras la paliza sufrida y desarrolló una faena sustentada en el temple y la ligazón. Asentado y trazando los muletazos con suavidad, limpieza y profundidad. Con una espada al segundo intento lo finiquitó.

El Juli: se le devolvió su primero por inválido y salió otro de la Ventana del Puerto de más de seiscientos kilos. Derribó al equino en su único encuentro de rigor. Quite por ceñidas chicuelinas y la media. Con mucha pinturería inició la faena de muleta. Buen toro tuvo El Juli, a pesar de que casi siempre echaba las patas para arriba al final de cada embestida, que lo entendió a la perfección sobre todo por el pitón derecho. La espada entera y algo trasera fue suficiente. Aplaudido al arrastre. Frío el recibimiento capotero al quinto, también anovillado. Dobló las manos a la salida del caballo. Quite por lopecinas y dos medias de remate. Un Juli que sigue en estado de gracia dada por su madurez puso el toreo caro. Lidia plena de quietud y armonía a un buen Ventana del Puerto. Lástima el intento de amago que el madrileño supo cortar y llevar el control poniéndole siempre la tela en el hocico. La rúbrica fue un pinchazo hondo que bastó. Astado aplaudido al arrastre.

Roca Rey: abanto salió del recibo capotero y llegando a doblar las manos delanteras. Pésimamente colocado en el caballo. Pasó una eternidad para que hiciera el quite por chicuelinas y los pases de espaldas, yéndose al suelo al final del mismo. Las condiciones de Langosto evitaron que hubiera transmisión en la faena, con un Roca Rey, aturrullado por momentos y sin saber actuar con él. Tanto que al ir a coger la espada se cayó al suelo el toro y allí prácticamente murió, sin entrar siquiera a matar el diestro, siendo directamente apuntillado. Toro pitado al arrastre. Distraída la salida del cierraplaza con el que Roca no pudo lucirse. Comenzó muleta en mano rodillas en tierra. Ya en los medios poco toreo hubo, rectificando la colocación a menudo, llevando la muleta arriba o echándolo para afuera en ocasiones. Eso sí, sabía cómo enardecer a sus paisanos y seguidores. Acabó en cercanías y entre pitones que hizo que media plaza se pusiera en pie y a gritos de torero torero. Pinchazo hondo a la segunda y descabello.

Plaza de toros de Santander (2ª categoría), 5ª de abono. Lleno. Ganadería Puerto San Lorenzo y la Ventana del Puerto (2° bis y 5°): de desigual presentación y aceptable juego, excepto el tercero, destacando los de la Ventana del Puerto. Más de dos horas y media de festejo.

Dávila Miura, oreja y vuelta al ruedo.

El Juli, oreja (fuerte petición de la segunda) y oreja.

Roca Rey, silencio y oreja.

Crónica: Fiesta Nacional