La solidaridad de paisanos y toreros ha sido el hilo conductor del festival organizado en La Algaba (Sevilla) en homenaje y beneficio del subalterno José Manuel Soto, que perdió una pierna a consecuencia de una grave cogida.

En el aspecto estrictamente taurino, las labores más sobresalientes las han firmado Abellán y Daniel Luque.

Se lidiaron un novillo de Fuente Ymbro, manso y deslucido; otro de Talavante, con clase; el tercero, de Torrestrella, premiado con la vuelta al ruedo; el cuarto, de El Freixo, rajado pero muy noble, recibió otra vuelta al ruedo; el quinto, de Dolores Aguirre, desigual; el sexto, de Fuente Ymbro, excelente, dio otra vuelta, y el séptimo, de Garzón, deslucido.

Finito de Córdoba: dos orejas

José Ortega Cano: dos orejas

Juan José Padilla: dos orejas y rabo

Miguel Abellán: dos orejas

Manuel Carbonell: dos orejas

Daniel Luque: dos orejas y rabo

Carlos Corradini (novillero): dos orejas

La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde espléndida.

A pesar del cambio de escenario y las sucesivas sustituciones, todo estaba a punto para rendir homenaje al malogrado banderillero José Manuel Soto en la plaza de su pueblo, ese original coso que mezcla la funcionalidad de las modernas gradas con la evocación de los antiguos carros en su mitad más bulliciosa.

Soto, a quien no le ha faltado el calor de los suyos desde el comienzo de la jornada, compartió el paseíllo con los toreros y recibió, uno a uno, el brindis de cada uno de los matadores.

Y es que el festival ha sido un empeño decidido de sus propios compañeros que tomaron el guante lanzado por el Ayuntamiento de La Algaba después de la suspensión de Sevilla.

El banderillero perdió una pierna el pasado 27 de agosto, una semana después de ser cogido en la plaza de la localidad jiennense de Peal del Becerro en un festejo sin picar.

Los sucesivos traslados de hospital en hospital retrasaron la intervención quirúrgica que tenía que haber resuelto los problemas circulatorios y, cuando fue operado, era demasiado tarde.

Pero el subalterno algabeño ha podido sentir el calor de sus vecinos y el apoyo del mundo del toreo.

En el aspecto estrictamente taurino, el festejo se ha abierto con un serio y manso novillo de Fuente Ymbro que despachó, rompiendo el tradicional orden de antigüedad, Finito de Córdoba.

El diestro de Sabadell logró arrancarle un puñado de muletazos sin lograr redondear la faena por la escasa calidad de su enemigo.

Ortega Cano, que lidió un ejemplar noble y enclasado de Talavante, gustó y se gustó manejando el capote. La faena, un punto irregular, estuvo trufada de detalles de calidad y rematada estocada y descabello.

Padilla había embarcado un toro de Torrestrella avacado y grandullón, al que cuajó con el percal y banderilleó con algunas dificultades. El animal metió la cara en la muleta y Padilla supo tocarle las teclas para meterse toro y público en el bolsillo en una labor variada culminada en arrimón y en gestos de complicidad con la cantaora que le acompañó.

Abellán, que sustituía a Juan Mora, sacó al ruedo a su propio padre, el Maletilla de Oro, subalterno que perdió una pierna en 1985. Fue el encargado de oficiar el brindis a Soto antes de que su hijo cuajara una excelente, desmayada, templada y personalísima faena, perfectamente conjuntada con la calidad del novillo de El Freixo. Se pidió el indulto con fuerza, pero no se concedió.

En el resto del festejo hay que anotar la voluntad de Manuel Carbonell con un novillo de Dolores Aguirre que le propinó una fortísima voltereta al entrar a matar pero, sobre todo, la calidad de un arrebatado Daniel Luque, que cuajó de cabo a rabo a un buen ejemplar de Fuente Ymbro al que acabó formando un auténtico gazpacho acompañado de la inevitable petición de indulto.

Cerró el larguísimo festejo el novillero sevillano Carlos Corradini, que se enfrentó a un escurrido y brusco ejemplar de los hermanos Garzón con el que no terminó de acoplarse. Llegó a ser alcanzado y se llevó una fuerte paliza.

Agencia EFE

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