Durante el II Encuentro Internacional Taurino, el análisis de la situacioón fue profundo, firmándose como compromiso de acción el “Pacto de Tlaxcala”

La Tauromaquia en México, necesita una auténtica “rebelión” en contra de los factores exógenos que la atacan, asumiendo el Proyecto Tauromaquia-UNESCO

Tlaxcala con 37 ganaderías de toros bravos en su territorio, es uno de los estados más taurinos del país

Entre el 4 y el 7 de septiembre pasado, la bella ciudad de Tlaxcala, México, se convirtió en la Cumbre Mundial de la Tauromaquia, al celebrar el II Coloquio Internacional Taurino, en el marco de las actividades para la celebración del evento “500 Años: Encuentro de dos Culturas, España-México”. Durante esos días, especialistas tanto de México como de otros países de mnérica y Europa, analizaron en profundidad el momento actual de la Fiesta de los Toros, tanto dentro como fuera de México. La AIT estuvo representada por su presidente Williams Cárdenas, quien suscribe este artículo y narra la experiencia vivida en tierras tlaxcaltecas:

Fuimos recibidos el lunes 2 en Ciudad de México, por representantes del Instituo de  Desarrolo Taurino,  quienes desde el primer momento nos colmaron de todo tipo de atenciones. 

Ya el mismo día pudimos recorrer las calles de Tlaxcala y admirar la presencia de dos improntas imborrables en esta ciudad, que se amalgaman de una manera maravillosa y que podrían resumir la esencia de nuestro mestizaje: La presencia de las raíces precolombinas y el rastro profundo de la hispanidad. De hecho, fue en Tlaxcala donde Hernán Cortés comenzó a ver la luz, pues sin la colaboración de los tlaxcaltecas, su aventura habría sucumbido.

Pero igualmente, en Tlaxcala hay algo que nos llamó poderosamente la atención: La presencia de la Tauromaquia en todos sus rincones. Con una preciosa plaza de toros, en la ciudad afloran en estas fechas dos sentimientos: La proximidad del Grito de Dolores, día de la independencia de México, 15 de septiembre, y el ambiente pre-feria, que comenzaba a hacerse sentir. Ante ello hay que resaltar que siendo el estado más pequeño de México, aparte de Ciudad de México, ahora convertido en estado, Tlaxcala con 37 ganaderías de toros bravos presentes en su territorio, es uno de los estados más taurinos del país.

El martes, a primeras horas de la mañana fuimos conducidos hasta Huamantla, otra vecina ciudad con importante arraigo hacia La Fiesdta, con importantes celebraciones taurinas como la “Huamantlada”, versión de Pamplona chica, en la que se corren toros por sus calles. Visitamos el Museo Taurino, haciendo un esclarecedor e ilustrado recorrido por la Historia del Toreo Mexicano y disfrutamos de su plaza de toros, perfectamente acondicionada y además, cubierta.

Pero lo más sorprendente estaba por llegar. Desde Huamantla nos dirigimos al campo tlaxcalteca a visitar la ganadería de Tenexac, auténtico emporio de belleza y bravura, y allí pudimos observar como se cría el toro bravo en preciosos parajes, que crean un ecosistema único por su diversidad y hermosura.

A nuestra llegada, el Dr. Sabino Yano Bretón y su hermana Dª Paz Victoria, acompañada por su hijo nos colmaron de atenciones, con la gentileza y bondad propia de las familias de rancio abolengo en la cría del toro bravo. De hecho esta ganadería, procedente de la originaria y famosa de “Piedras Negras”, tiene más de siglo y medio de existencia.En sus potreros y cercados se cría un toro, predominantemente cárdeno claro y caribello, con procedencia Saltillo que se caracteriza por su bravura y humillación, que muchas alegrías ha proporcionado a sus criadores.

La visita a la Hacienda San Pedro de Tenexac nos llevó a instalarnos en un lugar maravilloso, casi de película, donde todos los detalles han sido cuidados para recrear el lugar en el que la Tauromaquia ha echado las raíces más profundas en suelo mexicano. Una comida con los más exquisitos platos, en amena charla con D. Sabino Yano Bretón y su sobrino Santiago Sandoval Yano, quienes dirigen los destinos del hierro de Tenexac, fueron el colofón a esta inolvidable visita.

Al día siguiente, miércoles 4, se dio inicio al Coloquio en los predios de la Casa del Gobernador de Tlaxcala, D. Marco Mena Rodríguez, con la sorprendente presencia de los más importantes cargos de las Secretarías de Gobierno de Educación, Cultura y Turismo, Dª Anabel Alvarado, brillante coordinadora del evento “500 Años Encuentro de dos Culturas”, y del eficaz Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino, dirigido por D. Luis Mariano Andalco, sentados en la primera fila, respaldo institucional a la Fiesta que ya quisiéramos por estos lados.

En el encuentro, que se extendió por tres días, tuvimos oportunidad de escuchar a las voces más autorizadas del panorama taurino azteca con especialistas periodistas, ganaderos, sociólogos, antropólogos, abogados, diplomáticos y escritores de otros países, quienes diseccionaron la realidad actual de la Tauromaquia mexicana y mundial. Los problemas fueron expuestos con claridad y al final se acordó firmar como compromiso el “Pacto de Tlaxcala”.

Ocurrió, que al mismo tiempo de la celebración del Coloquio, el Presidente de México, Sr. Andrés Manuel Lopez Obrador, asomó en una entrevista, la posibilidad de someter la continuidad de la Tauromaquia en México a una consulta popular. De allí que el “Pacto de Tlaxcala” haya sido redirigido, para dar una respuesta a este planteamiento.

El acto de clausura contó con la presencia del Gobernador de Tlaxcala, y a manera de resumen podemos decir que la Tauromaquia en el mundo pasa por la consolidación del Proyecto Tauromaquia-UNESCO, en el que están involucrados todos los países taurinos, cuya vía es la de dotarnos de leyes para enfrentar los injustos ataques y que la aplicación de éstas permita ir creando el muro jurisprudencial que nos ampare.

El panorama de la Tauromaquia en México, pasa por la necesidad de que se produzca una auténtica “rebelión” en contra de los factores exógenos que atacan la Fiesta asumiendo el Proyecto Tauromaquia-UNESCO de frente, en corto y por derecho, como dice el axioma taurino. Para ello resulta imprescindible el apoyo de los aficionados, abandonando atajos o caminos equívocos que han fracasado en otras latitudes. 

Así mismo, seprecisa una “revolución” hacia lo interno, que conduzca a su recuperación, estimulando la aparición de nuevas figuras mexicanas que rivalicen con los toreros que vienen de fuera y permitan rescatar la pasión y rivalidad que siempre existió en los ruedos aztecas, que es la que puede motivar el regreso de las masas a las plazas de toros. Pero ver lo que vimos en Tenexac, con sus toros nevados y su señorío, y a un niño tlaxcalteca de 9 años, con una madurez impropia de su temprana edad, llamado Rafael Montoya, que quiere emular las hazañas de su abuelo “El Malino” en los ruedos, nos llena de esperanza.

En particular, quien firma estas líneas, completó su visita con un viaje a Ciudad de México, para presenciar la final del certamen de novilladas que se celebró en la Plaza Arroyo, cuyo Juez es el Matador de Toros Gilberto Ruiz Torres, lo que me permitió apreciar uno de los lugares más típicos de la ciudad, compuesto además de su linda plaza de toros, en el que se celebran novilladas con todo rigor, dotado de excelentes salones y restaurantes, con comida típica, e innumerables grupos de mariachis que animan toda la velada.

Cruzar el atlántico para volver a España, se hizo largo y los recuerdos se agolpaban en la cabeza, pero regresamos con la confianza de que México es un gran país, con una Tauromaquia que forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de su pueblo, que sabrá salir adelante ante los retos que se enfrentan, y que en la bella Tlaxcala tuvo lugar la Cumbre Universal de la Tauromaquia, por continente y contenido.”

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