Este año 2019 quedará marcada en la localidad madrileña de Los Molinos por su excelente presentación de los encierros tanto de la novillada sin picadores con el hierro de Jandilla, así como los de Guadaira y Chamaco respectivamente. Darle la enhorabuena a D. Jorge Fernández Alvárez, concejal de festejos, por la visión y tacto que tuvo al conjugar y ofrecer oportunidades a novilleros más nuevos así como a otros triunfadores del año, junto a novilladas más que interesantes tanto para el aficionado como el resto de toreros. Animamos desde www.desdelcallejon.com a seguir la línea marcada.

La Feria arrancó el pasado Viernes 13 con una novillada del hierro de Jandilla. Ganadería de máxima categoría, donde destacaron varios novillos por sus condiciones para el triunfo, y sin ser fáciles por lo brava y encastada que resultó, ofrecieron argumentos suficientes para poder triunfar con ellos. Destacó de mayor manera la actuación de Álvaro Burdiel de la Escuela Taurina de José Cubero «Yiyo» de Madrid donde ofreció una gran dimensión y capacidad frente a los erales de D. Borja Domecq cortando cuatro orejas y un rabo. Demostró gran firmeza, con los pies asentados con ambos novillos. Frente al tercero novillo que embestía con la cara por encima del palillo de la muleta, Alvaro estuvo muy entregado, ejecutando un toreo muy puro y natural. Con el quinto de la tarde, cuajo los mejores naturales de toda la tarde. Jaime Hernández de la E.T. de Navas del Rey resultó prendido por el primer novillo propinándole una cornada en la axila de 15 cm. que le impidió continuar la lidia. Álvaro de Chinchón de la E.T. Fundación El Juli, estuvo muy habilidoso en los pares de banderillas. Demostró actitud y ambición durante toda la tarde. Con el primero de su lote se mostró variado en la muleta por ambos pitones, con un novillo de menos transmisión. Con el cuarto de la tarde destacó al natural y fue prendido por el animal cuando le toreaba por el pitón derecho. Por último, con el que cerraba plaza, hubo poca transmisión con los tendidos.

7ª novillada ‘Camino hacia las Ventas’ 2019, Los Molinos from Plaza de Toros de Las Ventas on Vimeo.

El sábado día 14 en tarde lluviosa se lidió una novillada del hierro de Guadaira procedencia Jandilla con el trapío suficiente que podría pasar por una corrida de toros en toda su dimensión. Amplía, seria, bien comida…con novillos aplaudidos de salida donde quitando los dos primeros que fueron nobles, el resto ofrecieron dificultades para los toreros. Antonio Grande recibió palmas y oreja después de cuajar una faena voluntariosa al primero de la tarde y realizar lo más destacado frente al segundo de su lote, con momentos de temple, ritmo y torería que imprimió al de Guadaira. Rubén Fernández vuelta al ruedo con fuerte petición y silencio después de que sonara un aviso. Cuajo al primero de su lote, un novillo con una sosería y sin transmisión alguna, donde el torero realizó un esfuerzo teniendo que poner todo de su parte. El salmantino Manuel Diosleguarde, silencio y petición, Manuel pechó con el peor lote de la tarde un primer novillo falto de emoción en el que el salmantino se justificó sin llegar a mayor nivel la faena. Con el segundo de su lote anduvo más entonado, novillo que se movió una pizca más que sus hermanos y donde Diosleguarde instrumentó tandas de buen toreo por ambos pitones, pero sin llegar a la conjunción para que el triunfo fuera mayor.

El domingo 15 en tarde de lluvia como días anteriores, se lidió una novillada con el hierro de Chamaco muy bien presentada. Rafael González enlotó dos novillos muy parecidos en hechuras pero con comportamientos muy dispares así el primero fué un animal que no se llegó a entregar nunca, con la cara por la nubes y falta de raza, el torero estuvo muy voluntarioso pero con nulas opciones de triunfo. Con el segundo de su lote fué un animal que ayudo un poco más pero sin llegar a redondear la tarde. Rafael tiró de técnica y manejo muy bien los toques precisos con la muleta para así como las alturas que el animal requería. Silencio y una oreja fue el resultado. Marcos despachó a su primero novillo un animal justo de fuerzas que pedía los toques secos y precisos, cosa que el torero supo administrar a la perfección. Con el segundo del lote, el animal posiblemente con un daño en el ojo, Marcos hizo el esfuerzo de sacar muletazos al novillo a base de tesón y paciencia. Mató de una media certera. El resultado fue Silencio y oreja. Borja Ximelis con un concepto muy marcado de José María Manzanares, despachó al primer novillo muy aquerenciado, haciendo un tremendo esfuerzo por robarle muletazos de muy buena factura, con largos pases de pecho al mismo tiempo de procurar que no se fuera a las querencias tan acusadas que tenía. Con el segundo del lote, animal muy serio y cuajado no llegó a romper la faena. Balance fue oreja y silencio.

FOTOS: Marisa de la Torre (Para ver más fotos pincha aquí)

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