El torero, que tomó la alternativa hace justo un año en la Feria de San Miguel de Sevilla

El matador sevillano Pablo Aguado afronta el próximo viernes un paso trascendental en su carrera e intentará confirmar su alternativa en la plaza de Las Ventas de manos de Alejandro Talavante en un cartel que completa el malagueño Fortes y los toros de Victoriano del Río.

Será el primer festejo de la Feria de Otoño de Madrid, conformada por el novedoso sorteo de ganaderías y toreros.

Aguado, que no ha pasado por el fielato de ese sorteo, sustituirá al matador murciano Paco Ureña, que permanece inmerso en la recuperación de la grave lesión ocular que se produjo el 14 de septiembre en la plaza de Albacete.

Para el sevillano será el sexto paseíllo de una temporada de mayor repercusión artística que resultados estadísticos y en la que logró cortar una valiosa oreja en la pasada Feria de Abril.

El torero sevillano no ha tenido demasiado tiempo para asimilar esta decisión trascendental que podría dar un impulso a su carrera y ha afirmado que “ha sido sobre la marcha pero todo pasa para bien y si el de arriba lo ha querido así será por algo”, que ha tomado la decisión apoyado en “el buen sabor de boca de las últimas corridas y la confianza lograda”.

El torero, que tomó la alternativa hace justo un año en la Feria de San Miguel de Sevilla, reconoce que alberga sentimientos encontrados y ha declarado que “las expectativas están altas pero eso conlleva que hay que corresponder” y que “es una sensación gratificante pero por otro lado te carga con una responsabilidad muy grande”.

La de Madrid será la sexta corrida de toros de esta temporada, las que considera “pocas” pero que les “ha dado la suficiente confianza para afrontar este compromiso”, recalca el joven matador que también afirmó que “la propia incertidumbre del toreo te hace ser desconfiado de ti mismo pero esa confianza se gana se gana tarde a tarde”.

“Los toreros estamos hechos para afrontar este tipo de retos y tirar para adelante. Para eso entrenamos tanto tiempo”, completa Aguado que ya había pisado el ruedo madrileño en su época de novillero.

“Todos sabemos cómo es Madrid pero lo hay que hacer es no dar motivos a nadie para que se enfade. La respuesta del tendido –en Madrid y en cualquier plaza- es responsabilidad del torero”, reflexiona.

Las circunstancias han determinado que el torero acuda a la Feria de Otoño sin pasar por el novedoso bombo puesto en marcha por la empresa que dirige Simón Casas para poner en pie el organigrama del ciclo.

“El destino lo ha querido así. Sin haber pasado por el bombo voy colocado en un cartel que todo el mundo lo hubiera soñado”, aprecia el diestro.

“Es una terna rematada, con dos toreros grandiosos a los que admiro mucho, y una ganadería brava, triunfadora en Madrid y con mucha transmisión”, añade Aguado sin dejar de pensar en su compañero Paco Ureña, al que tiene que sustituir este viernes.

“Es una responsabilidad más. Él ha ido por la vida con una verdad alcanzable por muy pocos y lo mínimo que puedo hacer es intentar hacer es estar a su altura”, puntualiza.

A punto de concluir la temporada, Pablo Aguado reconoce que el año que está a punto de quedarse atrás le ha supuesto un rodaje fundamental.

“Esas cinco corridas de toros me han servido para soltarme, encontrarme y darme cuenta de que siendo yo aquello funciona. Además ha sido muy gratificante saber que la afición se ilusiona contigo. Eso sí, el día que baje el nivel pueden salir insatisfechos”, reflexiona.

“Mi carrera ha estado siempre marcada por los compromisos fuertes. Empecé la temporada en Sevilla y, por ahora, la voy a acabar en Madrid. No hay platos más fuertes en el toreo y debo sentirme un privilegiado de poder afrontarlos y aprovecharlos”, concluye.

AGENCIA EFE ////-////FOTO PLAZA 1

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