El francés Juan Leal cortó hoy jueves la única oreja de la segunda de los «sanignacios» de Azpeitia (Guipúzcoa), un festejo en el que, por encima del trofeo cortado, sobresalió por el extraordinario comportamiento de dos bravos ejemplares de Murteira Grave, Sandokan y Viriato.

Pepe Moral llevó a cabo una primera labor más bien discreta ante un toro que tampoco aportó por su escasez de raza y falta de fuerzas. El de Los Palacios anduvo tan correcto como frío, sin conectar con la gente, que vivió la faena entre el más absoluto desinterés.

El cuarto no tuvo nada que ver. Sandokan, que así se llamó, fue un gran toro de Murteira, al que Moral no acabó de aprovecharlo del todo. Hubo muletazos buenos, sí, pero faltó rotundidad, de ahí que la faena no pasara del disparadero. Eso y un feo bajonazo hizo que todo quedara en una vuelta al ruedo que Moral dio después de que los tendidos despidieran al astado con una gran ovación en el arrastre.

El que sí gustó fue el francés Juan Leal, que firmó una faena de apabullante firmeza ante un segundo de corrida noble pero sin finales. El galo se metió en la distancia corta, muy sincero, para atacar muy en corto, pasárselo muy cerca y tirar de su oponente hasta el final. Buena actitud de Leal que a buen seguro hubiera tocado pelo de no fallar con los aceros.

El otro toro bueno de la corrida fue el quinto. Viriato. Bravo y con mucha transmisión. Leal llevó a cabo una faena muy comunicativa con los tendidos, iniciada rodilla en tierra para seguir toreando con temple y ligazón por el derecho. Gustó el francés, que, además, agarró una gran estocada. Le pidieron las dos orejas, pero el usía lo dejó todo en singular.

Tomás Angulo se las vio con un tercero muy complicado por bronco y reservón con el que nada más que pudo justificarse mostrando voluntad y disposición, aunque sin lograr el lucimiento deseado.

El sexto fue otro toro difícil de verdad, y aquí volvió a verse a un Angulo con muchas ganas para resolver la papeleta con dignidad.

FICHA DEL FESTEJO

Toros de Murteira Grave, de buena presentación y juego desigual. Destacaron sobremanera cuarto y quinto, de grandes toros, bravos y con clase. Sin raza ni fuerzas, los dos primeros; y complicados el lote conformado por tercero y sexto.

  • Pepe Moral, de mercurio y plata: pinchazo y casi entera (silencio); y bajonazo (vuelta al ruedo).
  • Juan Leal, de purísima y oro: estocada trasera y varios descabellos (ovación tras aviso); y buena estocada (oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo).
  • Tomás Angulo, de nazareno y oro: estocada (silencio); y estocada (palmas en la despedida).

En cuadrillas, Marco Leal saludó tras banderillear al segundo.

La plaza registró tres cuartos de entrada en los tendidos.

AGENCIA EFE

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