La Peña Curro Romero homenajea a Tomás Campuzano

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El homenaje será el día de San Fernando en  Écija en Villa Romero

La Peña de Curro Romero, homenajeara al matador de toros ecijano Tomas Campuzano, por su trayectoria profesional  y por llevar a Écija por todos los rincones taurinos.

El acto tendrá lugar el día de San Fernando, 30 de mayo en Villa Romero, Ecija.

Tomás Rodríguez Pérez

«Tomás Campuzano»

Matador de toros, nacido en Écija (Sevilla) el 21 de febrero de 1957. En el planeta de los toros es conocido por el sobrenombre de «Tomás Campuzano». Es el hermano mediano de otros dos toreros sevillanos que vienen anunciándose en los carteles con el mismo apellido, José Antonio Rodríguez Pérez («José Antonio Campuzano») y Manuel Rodríguez Pérez («Manuel Campuzano»).

Los antecedentes taurinos que ilustraban su linaje le pusieron en contacto con el mundo del toro cuando apenas era un niño; y ya de chaval, se vistió su primer terno de luces el día 13 de junio de 1974, en la pequeña localidad gaditana de El Bosque. Viéndose facultado para ejercer el duro Arte de Cúchares, el día 30 de marzo de 1975, en las arenas de su Écija natal, toreó su primera novillada con picadores. Dio con ello comienzo a una larga andadura novilleril que le fue reportando cierta fama entre las jóvenes promesas del momento, si bien es cierto que rehuyó la presentación en la plaza Monumental de Las Ventas (se dio a conocer, eso sí, a la afición madrileña en el pequeño coso de Vista Alegre, en donde hizo el paseíllo el 3 de abril de 1977). Sin embargo, los contratos no le faltaban, como lo prueba el hecho de que en la campaña de 1978 interviniera en treinta festejos. Precisamente aquel año cosechó un relevante triunfo en el coso de la capital hispalense, donde cortó uno oreja a cada uno de sus enemigos. Fue en el transcurso de la Feria sevillana, el día 2 de abril, frente a novillos de Sampedro y en compañía de Paco Aguilar y Emilio Muñoz.

Éxitos como el recién reseñado le fueron animando para dar el paso decisivo en su carrera taurina. En efecto, día 24 de abril de 1979, de nuevo en plena Feria de Abril sevillana, compareció en las arenas de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, ahora dispuesto a ganar la borla de doctor en tauromaquia. Venía, a la sazón, apadrinado por el singular espada sevillano Francisco Romero López («Curro Romero»), quien, bajo la atenta mirada del diestro salmantino Santiago Martín Sánchez («El Viti»), le cedió los trastos con los que había de engañar y pasaportar al toro Contador, que había pastado en las dehesas de don Manuel González Cabello. Anduvo fino y valiente aquella tarde Tomás Rodríguez Pérez («Tomás Campuzano»), y acabó cortando una oreja al último toro de la tarde.

No dejó que acabara aquella temporada sin confirmar su alternativa ante la primera afición del mundo, lo que le obligó a presentarse por vez primera en la severa cátedra de Las Ventas. Corría el día 5 de agosto de aquel año de 1979, fecha en la que la ausencia estival de madrileños en la Villa y Corte justificaba un cartel bastante pobre, compuesto por el sevillano Antonio Pérez Díaz («Antonio Francisco Vargas»), que comparecía en calidad de padrino; el también sevillano Antonio Gutiérrez Peña («Antonio Chacón»), que hacía las veces de testigo; y el propio confirmando, que se graduó dando lidia y muerte a estoque a un toro perteneciente a la ganadería de La Herguijuela.

Poco a poco, y a pesar de que su toreo arrastraba cierta rudeza que rayaba a veces en lo basto y desmañado, «Tomás Campuzano» fue haciéndose un sitio entre los diestros de su tiempo, para acabar ganando fama de excelente estoqueador. Así, verbigracia, dio cumplido remate a la campaña de 1982 habiendo cumplido cincuenta y ocho contratos, para pasar acto seguido a Ultramar y hacer el paseíllo en cosos de Venezuela, Ecuador, Perú y Colombia. Precisamente en la feria de La Chinita, en Maracaibo (Venezuela), fue declarado triunfador y galardonado con el Rosario de Oro.

Así, acrecentando concienzudamente su condición de torero valiente y poderoso -ya que nunca pudo alardear de esteta-, no rehuyó enfrentarse a reses de vacadas tan serias como la de don Eduardo Miura, a uno de cuyos toros arrancó un apéndice auricular en Huesca, el día 13 de agosto de 1983. En 1984 acabó colocado en el segundo lugar del escalafón de los matadores de toros, merced a los sesenta y siete paseíllos que hizo. El último de ellos tuvo lugar en el coso hispalense, el día 12 de octubre, fecha en la que no pudo lograr su empeño de despachar en solitario seis toros en la Real Maestranza de Caballería, porque el tercero de ellos le infirió una seria cornada en la pierna derecha. Se anunciaban aquella tarde cuatro reses pertenecientes a la ganadería de don Carlos Núñez, una criada en las dehesas de don Gabriel Rojas, y otra del hierro de Ortega Sánchez.

En 1985 firmó setenta y cinco ajustes en España, y continuó alargando su éxito por tierras hispanoamericanas (concretamente, por Colombia y Venezuela). Este reconocimiento ultramarino le animó a confirmar su alternativa en suelo azteca el día 3 de diciembre de 1989, en la plaza México, apadrinado por el coletudo mejicano Antonio Lomelín Migoni, quien le cedió los trastos con los que había de dar lidia y muerte a estoque al toro Setentón, perteneciente a la vacada de don Manuel de Haro. En calidad de testigo, hizo también el paseíllo aquella tarde el diestro mejicano Enrique Garza.

Posteriormente ha ido viendo cómo decrecía el número de festejos en los que se contaba con su participación. Así, verbigracia, en la campaña de 1994 intervino en treinta y seis ocasiones, sumando las corridas que lidió en España y Francia.

BIOGRAFIA DE TOMAS CAMPUZANO DE MCNBIOGRAFIAS.COM

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