Con tres cuartos de plaza en los tendidos daba comienzo la última novillada de la feria de Casavieja, un festejo en el que estaban acartelados los novilleros Jesús Martínez, Fran Ferrer y Alfonso Ortiz frente a un encierro de El Cubo.

El primero de la tarde, de escasa clase y recorrido, no se lo puso nada fácil a Jesús Martínez, sin embargo, el novillero madrileño se mostró muy firme en la cara del animal, le perdió pasos y lo hizo todo a su favor hasta lograr robarle importantes muletazos que, de no ser por el uso de los aceros, le hubieran servido para tocar pelo.Silencio. 

Fran Ferrer trató de gustarse sin mucho éxito ante el segundo novillo de la tarde, al que le faltó fuerza pero mostró tener clase. Se atascó a la hora de entrar a matar. Silencio.

Alfonso Ortiz mostró tener la facilidad que da torear con continuidad ante el tercer novillo de la tarde, a pesar de ello, le faltó rotundidad a la faena y la labor del novillero no caló en los tendidos. La estocada se le fue abajo. Silencio.

El cuarto novillo no mejoró la tónica general del encierro, no humilló y mostró falta de fondo. Jesús Martínez puso todo lo que al novillo le faltaba, dejó un notable ramillete de verónicas para recibir al novillo e inició la faena con gusto y personalidad. De sus muñecas salieron los muletazos más destacados de la tarde, toreó al novillo con temple y largura, sorteando los feos derrotes que soltaba el de El Cubo, firmó un soberbio cambio de mano en el que se pudo atisbar un interesante concepto,clásico y de gusto,que despertó el interés de los allí presente. Su entrega fue reconocida por el público que, tras la gran estocada con la que Jesús Martínez pasaportó al novillo, pidió con fuerza las dos orejas que el presidente le concedió.

No terminó de acoplarse con el quinto de la tarde Fran Ferrer, dejó algún muletazo suelto en una faena que no cogió vuelo. Silencio.

En último lugar salió el mejor novillo de la tarde, con transmisión y repetición acometió a la muleta de Alfonso Ortiz que, por momentos, supo aprovechar la buena condición del animal. No anduvo fino con la espada. Silencio.

Al finalizar el festejo, Jesús Martínez salió a hombros en solitario, convirtiéndose en el único novillero en hacerlo en toda la feria de Casavieja. 

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