Guadarrama, tarde de silencios con una manejable novillada de Cuadri

Arrancó el primer festejo de la Feria Taurina de Guadarrama con Jesús Díez «El Chorlo, Francisco Montero y José Rojo para despachar un encierro muy bien presentado y desigual de comportamiento con el hierro de Celestino Cuadri.

Foto: Ivi Martín

Abrió El Chorlo con el primero de Cuadri, un animal con volumen y romana para dar y tomar. El torero extremeño estuvo firme con el animal, manejando muy bien las alturas y distancias que requería e incluso llegando a sacar muletazos largos y templados pero sin llegar a conectar con el tendido. Novillo brusco en las embestidas, en la que cada arrancada lo hacía con todo. Con la espada marró en varias ocasiones llegando a ser alcanzado por el animal sin consecuencias. Silencio.

Francisco Montero con el segundo novillo, quiso ofrecer espectáculo con el caballo dejando al animal de lejos. Novillo encastado, con movilidad, la faena del torero gaditano estuvo llena de más entrega que toreo. Dejó muletazos de trazo limpio de un animal que requería poder y sometimiento. Al entrar a matar resultó herido en un dedo de la mano izquierda. Silencio tras aviso. Ovación en el arrastre a Vagonero nº 19

Foto: Ivi Martín

El tercero de la tarde, otro novillo hondo y kilos José Rojo no terminó de sacar todo el partido del buen pitón izquierdo que ofrecía en las embestidas. Novillo que fué de más a menos, aún así el torero extremeño sacó muletazos largos y templados de una faena que acabó de redondear. Remató la faena con una serie de manoletinas muy ceñidas. Mató de estocada entera atravesada. Silencio para el novillero y aplaudido en el arrastre a Arador nº 29

Foto: Ivi Martín

Faena de ritmo y temple marcó El Chorlo con el encastado cuarto, al que cuajó por el pitón derecho en una faena asentada. Marcó perfectamente el extremeño la velocidad así como los tiempos y la altura que requería el animal. El público pidió la oreja pero el presidente no atendió la petición. Jesús Díez saludó desde el tercio.

Francisco Montero se encontró con un novillo manso y rajado. Faena que  Montero le planteó en las querencias del animal. Mermado de facultades en la mano izquierda, poco pudo hacer con un novillo soso que no transmitió nada. Silencio

José Rojo poco pudo hacer con un novillo que ofrecía embestidas uniformes y a oleadas. Faena de firmeza pero vacía de mando de Rojo que le faltó la continuidad en los muletazos ante un animal muy venido a menos . Silencio.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Guadarrama, Madrid. Primera de feria. Novillada picada. Novillos de Hijos de D. Celestino Cuadri. Tres cuartos de entrada del aforo permitido, unas 1.300 personas.

Jesús Díez «El Chorlo, pitos tras dos avisos y palmas.

Francisco Montero, silencio tras aviso y silencio.

José Rojo, silencio y silencio.

 

FOTOS: Ivi Martín