Andrés Caballero apoderado de Diego Ventura habla sobre la ausencia en Madrid

Andrés Caballero «No se ha respetado su condición de primera figura del rejoneo. Se ha incumplido la palabra dada»

 Andrés Caballero  apoderado de Diego Ventura habla sobre la ausencia en Madrid, a continuación reproducimos íntegramente la nota firmada por el apoderado del rejoneador.

Como apoderado de Diego Ventura y frente a la ausencia de mi poderdante de la próxima Feria de San Isidro, es mi deseo hacer público el desarrollo completo de las conversaciones y negociaciones con la empresa adjudicataria de la Plaza de Toros de Las Ventas. Mi propósito personal y profesional no es otro que rendir honores a la verdad para evitar manipulaciones intencionadas o tergiversaciones de la realidad.

El primer contacto con la empresa de Las Ventas fue en enero, en el trascurso de un almuerzo, en San Sebastián de los Reyes, con don Rafael García Garrido y dos amigos comunes. En esa comida, quedó cerrado y por escrito la presencia de Diego Ventura en Madrid en, al menos, dos corridas: Capea y Los Espartales. Una de ellas, además, escrito por parte del empresario de su puño y letra, con Pablo Hermoso de Mendoza. Y además, la posibilidad, incluso, de una tercera tarde frente a una ganadería emblemática, como pudiera ser Adolfo Martín. Todo esto quedó cerrado y por escrito en puño y letra de don Rafael García Garrido, a falta de concretar más adelante fechas y emolumentos.

Fueron pasando los días y las semanas. Al ver que no se volvían a poner en contacto conmigo y con la finalidad de agendar las fechas de las corridas de Diego Ventura en Madrid, y puesto que iban saliendo otras contrataciones en otras ferias, me dirigí en reiteradas ocasiones por teléfono y por whatsapp a don Rafael García Garrido. La contestación era siempre la misma: “todavía no nos hemos puesto a trabajar en los rejones, estamos cerrando las figuras del toreo a pie”.

El lunes 7 de marzo me telefonea don Simón Casas, desaparecido hasta la fecha. Y tras cancelar una reunión en las oficinas de Las Ventas esa misma tarde, me citan para las 18 horas del martes 8 de marzo. Al llegar, me encuentro que, de lo hablado y cerrado por escrito con don Rafael García Garrido, no hay nada. Se me informa, para mi sorpresa, que San Isidro únicamente tendrá dos corridas de rejones y que una de ellas ya está cerrada con cartel y ganadería: Pablo Hermoso de Mendoza, Lea Viçens y Guillermo Hermoso de Mendoza frente a toros de Capea. Y se me ofrece la opción de lidiar seis toros en solitario. Durante esa reunión, me dirijo a don Rafael García Garrido, delante de don Simón Casas, y me reconoce que él me había ofrecido y firmado en un papel –que lo guardo en mi poder y se puede confirmar con una prueba caligráfica– que me había ofrecido dos corridas de toros –Capea y Los Espartales – y una emblemática, probablemente, de Adolfo Martín. Me insistió en que era verdad lo que yo decía, pero, ahora, sólo había dos corridas de toros y una ya estaba hecha. En ese instante, me dirigí a ellos para decirles que flaco favor estaban haciendo al toreo a caballo, suprimiendo dos corridas de San Isidro. Esta situación es todavía más grave, cuando don Simón Casas, es apoderado de un rejoneador.

La propuesta no es aceptada por mi parte por dos motivos: por el incumplimiento del acuerdo al que habíamos llegado con anterioridad de anunciar a Diego Ventura dos tardes y por la falta de respeto hacia mi representado que, como primera figura del toreo a caballo, entiendo que debería ser el primero en cerrar su contratación y no el cuarto. Por lo tanto, quedan rotas las negociaciones en ese momento.

El miércoles 9 de marzo, en torno a las 9,30 de la mañana, vía telefónica, se vuelve a poner en contacto conmigo don Simón Casas. En un tono cordial, me pide encarecidamente que abandone la idea de ir dos tardes a Madrid y que, a cambio, me ofrece la posibilidad de ir una tarde y en mano a mano con el rejoneador que quiera de todo el escalafón. Le respondo que perfecto y que vamos una sola tarde en mano a mano con Pablo Hermoso de Mendoza, Lea Viçens o Guillermo Hermoso de Mendoza. Con cualquiera de los tres. Su respuesta fue que eso es imposible. Cinco minutos más tarde, es don Rafael García Garrido quien vuelve a telefonearme para informarme de su deseo personal de llegar a un acuerdo. Me manifiesta que es cierto, cien por cien, que él había llegado a un acuerdo conmigo en enero de anunciarnos dos corridas, pero que en la empresa existe otra parte y que debe respetarla. Me reitera que quiere por todos los medios llegar a un acuerdo porque lo que me escribió es totalmente cierto y que él “se viste por los pies”, en palabras textuales que me dijo por teléfono. Todo en un buen tono y muy cordial. De hecho, don Rafael García Garrido me reitera en varias ocasiones que sabe que me asiste la verdad en este asunto, pero que entendamos que en la empresa hay otra parte, que además es apoderado de Lea Viçens.

El jueves 10 de marzo a las 8 de la mañana, soy yo quien llama a don Rafael García Garrido para ofrecerle la posibilidad de anunciar dos toros más de Capea y hacer una corrida monstruo de ocho toros: Pablo Hermoso de Mendoza, Diego Ventura, Lea Viçens y Guillermo Hermoso de Mendoza. Don Rafael García Garrido recoge el guante y me pide unas horas para trasladar la propuesta a los apoderados de Hermoso de Mendoza y de Lea Viçens. A media mañana, me comunica que los mentores de Hermoso de Mendoza y Lea Viçens han declinado el ofrecimiento. En ese momento, las negociaciones quedan rotas y Diego Ventura se queda fuera de los carteles de San Isidro. De todo lo anterior, hay testigos. Tanto de las conversaciones personales como telefónicas.

Como se puede leer, en la ausencia de Diego Ventura de Madrid no han existido motivos económicos, puesto que, en ningún momento, se ha hablado de dinero. Por parte de Diego Ventura solo ha existido el firme convencimiento de que se respetara su entidad de primera figura del toreo a caballo y los deseos del público que es quien desea ver los mejores carteles de rejones, desea competencia entre los grandes y emociones. Todo lo demás es velar por otros intereses que nada tienen que ver con el toreo a caballo y con la competencia.

De manera manifiesta, con estas actitudes, se está haciendo un daño irreparable al rejoneo. La Feria de San Isidro ha pasado de tener cuatro carteles de rejones a tan solo dos. Y el único perjudicado es el público al que se priva de ver en Madrid –como también anteriormente en Sevilla- a un rejoneador que cada tarde escribe la historia, apostando por ganaderías nuevas, por variedad de encastes y por infinidad de registros artísticos totalmente novedosos.

Ésta es la realidad de las conversaciones con Las Ventas. La realidad de cómo se ha faltado a algo tan sagrado como la palabra dada por intereses espurios, sin otro propósito que huir de la legitima competencia que demanda el público. Para que conste de manera fehaciente, me pongo a la entera disposición de todos aquellos medios de comunicación y entidades de aficionados que quieran constatar la realidad de lo aquí expuesto, mostrándoles cuantas pruebas necesiten.

Sin otro particular, quiero agradecer las innumerables muestras de afecto que hemos recibido Diego Ventura y yo, como apoderado, frente a los agravios que se han cometido con la primera figura del toreo a caballo en las plazas de Sevilla y Madrid. Por nuestra parte, la única manera de corresponder a tanto cariño es en la plaza. Y frente al toro. El toro y el público, los que mandan y los que ponen las cosas en su sitio.

                  ANDRÉS CABALLERO, apoderado de Diego Ventura