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Mariscal Ruiz, dos vueltas al ruedo en Calasparra

El novillero sevillano Mariscal Ruiz ha hecho lo más destacado de la tarde en la cuarta novillada de Calasparra, acercándose al triunfo en sus dos primeros novillos y dando sendas vueltas al ruedo. Sin embargo, en el último de la tarde vivió la parte más amarga del festejo al no poder matarlo y eschuchar los tres avisos.

 

FICHA

 

Se lidiaron novillos de Concha y Sierra 1°,3°y 6° y Prieto de la Cal 2°,4°y 5°. Desafío ganadero, desiguales de presentación y escaso juego.

 

Joao D’Alva, ovación, silencio en el que mató por Joaquín Caro y silencio tras dos avisos.

Mariscal Ruiz, vuelta al ruedo tras petición, vuelta tras petición y silencio tras tres avisos.

Joaquín Caro, cogido en su primero.

 

Tres cuartos de entrada.

 

Joaquín Caro fue atendido de «Traumatismo contuso torácico y en espalda. Dolor intenso en la espalda y hemitórax izquierdo. No puede continuar la lidia. Derivación al hospital de Caravaca».

 

COMENTARIO

 

Joao D’ Alva llegó a Calasparra con la intención de repetir el triunfo cosechado en esta feria el pasado año. D’ Alva y Mariscal Ruiz pusieron al público en pie tras parear con éxito al novillo de Concha y Sierra que abrió plaza. Se rajó el animal en los primeros muletazos sin dar ninguna opción a su matador, que optó por coger la espada y hacer un esfuerzo para acabar con la vida de este manso ejemplar. Fuerte ovación con saludos.

 

Volvió la emoción a los tendidos en otro vistoso y emocionante tercio de banderillas a cargo de Mariscal Ruiz y Joao D’ Alba en el segundo. Apostó el espigado novillero sevillano, tirando la moneda al aire en una faena corta pero con argumentos. El novillo de Tomás Prieto de la Cal manseó, dejando a los aficionados con ganas de ver más. Acertó con el acero, dando la vuelta al ruedo. La petición del público fue insuficiente.

 

No tuvo suerte Joaquín Caro con el primero de su lote. El novillo de Concha y Sierra le propinó una fuerte voltereta en los primeros compases de la faena. De inmediato fue trasladado a la enfermería para ser atendido por el equipo médico. Brilló en banderillas. Joao D’ Alva fue el encargado de dar muerte a este complicado novillo.

 

Mariscal Ruiz estuvo sobrado de ideas con el cuarto. Toreó en la corta distancia dejándose acariciar la taleguilla, valor puro. El novillo de Prieto de la Cal careció de empuje y tomó el engaño con sosería. Esfuerzo, raza y ganas de ser torero. La espada le impidió pasear la oreja que tenía prácticamente cortada. Vuelta al ruedo tras petición.

 

El ganador del trofeo Espiga de Oro en 2025, Joao D’ Alva, hizo un gran esfuerzo con el quinto, un novillo difícil de lidiar. Con oficio y ganas logró extraer lo poco que tenía el utrero de la divisa onubense. El premió se esfumó con los aceros. Silencio tras dos avisos.

 

El sexto y último manseó claramente en el caballo. No se lo puso fácil a la cuadrilla a la hora de colocar los palos. Nada pudo hacer Mariscal Ruiz con este deslucido novillo que no dio ninguna opción. El espada sevillano fue incapaz de poder matar al animal, escuchando los tres avisos. Silencio

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