El Club Taurino de París rindió homenaje anoche a Miguel Ángel Perera en reconocimiento a su trayectoria, que alcanza en 2019 su decimoquinta temporada como matador de alternativa. En el transcurso del acto, se glosó la carrera del torero extremeño y se puso en valor la filosofía de independencia que la caracteriza, además de la marcada personalidad artística de un torero “que cuenta con muchos partidarios entre nuestros miembros”, aseguró el presidente de la entidad.

Antes de compartir cena con unos cien invitados, entre ellos, personalidades como el filósofo Francis Wolff, Miguel Ángel respondió con cercanía y sinceridad a las preguntas del público presente. Y eligió la de 2007 –la primera junto a Fernando Cepeda- como su temporada más especial. Y señaló a la de 2012 como la más dura por todo lo vivido en torno al llamado G10. Y destacó las de 2008 y 2014 como las más rotundas en cuanto a resultados. Reconoció que el toreo le ha llenado la vida de momentos inolvidables y de otros dolorosos como la cornada de Salamanca en 2015.

El diestro de Puebla del Prior aseguró que el gusto por una ganadería u otra no tiene tanto que ver con el encaste de cada una como con los triunfos que le han propiciado, por eso destacó a las de Puerto de San Lorenzo y Valdefresno entre sus favoritas. Por no hablar del vínculo tan especial, como torero y como hombre, que le une con Fuente Ymbro y con Ricardo Gallardo, su ganadero. Perera señaló a Jesulín de Ubrique, Paco Ojeda y Dámaso González como sus espejos, sobre todo, “por la fidelidad que siempre mantuvieron a su personalidad”. Y descartó encasillarse en un estilo concreto porque, por encima de todo, se siente “artista”“El torero es el hombre y sus circunstancias y, en mi caso, siempre estoy aprendiendo de lo mejor que veo en otros toreros. Cada día trabajo para mejorar porque creo que puedo hacerlo”, confesó.

Entre más asuntos, Miguel Ángel Perera alabó a su cuadrilla y a todo su equipo. “Son los mejores, con respeto a todos los profesionales. Desde el ayuda al apoderado” indicó, a lo que añadió que “aunque profesionalmente ya no estemos juntos, Fernando Cepeda estará ligado a mi vida por siempre”. Y fue más allá al volver a hablar sobre su cuadrilla: “Para mí son tan importantes en el ruedo como en el trato personal que tengo con ellos. En la plaza siempre están donde deben y haciendo lo que tienen que hacer. Y hasta me emociono viéndoles torear…”, reconoció para terminar de conquistar, por sinceridad y pureza, a los aficionados franceses.

Prensa Miguel Ángel Perera

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