Cuando el maestro Manuel Escribano, por razones de edad, se retire del Toreo en activo, estando en figura, y eso ocurrirá algún día, podrá decir con orgullo, como una vez dijera Sigmund Freund (el inventor del Psicoanálisis), “Yo he sido un   hombre afortunado porque en la vida nada me ha sido fácil”.

Efectivamente, la carrera taurina de Manuel Escribano  ha sido dura, difícil hasta límites heroicos. Después de una brillante y exitosa etapa novilleril, toma la alternativa y, como les pasa a muchos, viene un  parón, un tiempo en que torea poco, hasta que en 2013 se encuentra, en Sevilla,  con el toro Datilero de Miura, al que corta las dos orejas  y ello le pone  a funcionar, pero cuando estaba en todo su esplendor vienen dos percances que estuvieron muy cerca de costarle la vida; el primero en Sotillo de la  Adrada y el segundo el Alicante.

Sin embargo con un esfuerzo y sacrificios titánicos logra superar ambos contratiempos, y este año después de triunfar en distintas plazas, aunque sin suerte en los sorteos de lugares clave, triunfa fuerte en Bilbao, y continua con una buena temporada, hasta  que llega la cogida del 27 de agosto en Belmonte (Cuenca), donde un error del equipo médico de la plaza pudo acabar en tragedia.

A las dos semanas reaparece en Moita (Portugal) triunfando a lo grande, después va a Fuenlabrada y abre la puerta grande, desde  allí a Logroño, el 18 de septiembre, y con dos victorinos muy  complicados está enorme. Le corta la oreja al segundo y la del primero se la quito el presidente. Al día siguiente se entretiene en cortar cuatro orejas en Honrrubia. Díganme Vds. si se puede  pedir más.

Manuel es un torero completo, poderoso, capaz de hacer el toreo de calidad cuando el toro selo permite, que domina los tres tercios, que torea siempre con mucha verdad, de una honradez profesional difícil de superar, que lo da todo en la plaza,  que da espectáculo y que los públicos quieren verle.

Por todo ello, me pregunto, ¿por qué no estaba su nombre en el bombo del sorteo de la feria de otoño de Madrid?

Sinceramente creo que tenía y tiene méritos más que sobrados para haber entrado en dicha feria, y en justicia así debería haber sido, pero bueno las cosas son como son, y él va a seguir  mostrando su toreo, su entrega, su verdad cada tarde que se vista de torero, y seguro que habrá ocasiones   en el futuro para demostrar en la Ventas lo buen torero que es.

Yo solo puedo decir, ¡ánimo  maestro, torerazo, siempre para adelante! y recordarle un proverbio español que dice, “cuantas más piedras encuentres en tu camino más grande será tu castillo”. Eres un hombre afortunado porque la vida te lo ha puesto difícil y tú has sido capaz de superar todo tipo de obstáculos. ¡Eres grande!

Rafael Comino Delgado

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