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Rafael de la Cueva oreja en Villaseca de la novillada de Alcurrucén

El novillero dejó la actuación más sólida de la quinta del Alfarero de Oro, cortó la única oreja de la tarde y regresó infiltrado de la enfermería para enfrentarse al imponente sexto. López Peregrino y Juan Alberto Torrijos mostraron disposición, pero también su bisoñez ante una novillada que exigió conocimientos y oficio.

 

Villaseca de la Sagra (Toledo), 7 de septiembre de 2026. La quinta novillada del XXVI Alfarero de Oro volvió a poner sobre la arena de La Sagra uno de los principios fundamentales del certamen: un novillo serio que examine de verdad a quienes aspiran a abrirse camino.

Alcurrucén lidió una novillada con cuajo, presencia y exigencia, complicada en distintos grados salvo el buen tercero. Una prueba de conocimientos ante la que Rafael de la Cueva marcó diferencias por concepto, capacidad y, especialmente, compromiso.

El tercero permitió mayores posibilidades y De la Cueva supo aprovecharlas. Toreó con suavidad, armonía y ajuste, componiendo especialmente al natural en una faena medida y de buen concepto que remató con media estocada. Una oreja que terminó siendo el único trofeo del festejo.

Pero su tarde tuvo todavía mayor dimensión por lo sucedido después. Resentido de la lesión de hombro sufrida días atrás en Alcalá de Henares, tuvo que pasar por la enfermería para ser infiltrado. De allí regresó para enfrentarse al serio e imponente sexto, ante el que mostró decisión y compromiso pese al dolor y las escasas opciones de lucimiento. Incluso resultó volteado al entrar a matar, acusando visiblemente la lesión.

López Peregrino y Juan Alberto Torrijos no escatimaron disposición, pero los exigentes Alcurrucén también dejaron al descubierto la bisoñez propia de dos novilleros todavía en proceso de formación.

Peregrino tuvo mérito ante el descompuesto primero y dejó ante el cuarto una faena con gusto, suavidad y detalles de toreo añejo, aunque sin terminar de imponerse plenamente. Torrijos se mostró firme ante el complicado segundo y trató de resolver las bruscas acometidas del quinto, un ejemplar de enorme presencia y áspera condición.

Fue, en definitiva, una tarde de examen. Alcurrucén puso seriedad, cuajo y dificultad; Villaseca puso la exigencia. Y Rafael de la Cueva respondió dando un paso adelante, tanto por el toreo mostrado como por la responsabilidad asumida cuando el físico pedía lo contrario.

 

 

Ficha del festejo

Villaseca de la Sagra (Toledo). Lunes, 7 de septiembre de 2026. Quinta novillada con picadores del XXVI Alfarero de Oro. Novillos de Alcurrucén, serios, con cuajo y complicados en distintos grados, salvo el buen tercero.

López Peregrino: silencio y ovación.

Juan Alberto Torrijos: silencio tras aviso y palmas.

Rafael de la Cueva: oreja y palmas.

Entrada: más de media plaza.

Incidencias: Felipe Gravito saludó tras banderillear al segundo y Víctor del Pozo hizo lo propio en el sexto. Destacó el gran puyazo de Juan Melgar al cuarto.

FOTOS: J.L. Cárdenas

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