Los avíos de Manolete cotizan al alza a los 75 años de su muerte

Un terno purísima y oro o un par de muletas y de capotes, entre otros, componen el catálogo que ha salido a subasta en la casa madrileña Ansorena

 

Los avíos de torear del monstruo Manuel Rodríguez Manolete, como fue bautizado por el escritor y periodista Ricardo García K-Hito, cotizan al alza en el año en el que se cumple el 75 aniversario de su muerte en Linares (Jaén), como muestra el catálogo en el que han salido a subasta en la casa madrileña Ansorena.

Un terno purísima y oro como el que inspiró la canción de Joaquín Sabina encabeza este lote de enseres del torero cordobés, junto con un par de muletas y de capotes, y el fundón de estoques de quien hizo un arte de la suerte suprema, en la que resultó mortalmente cogido en Linares por el toro ‘Islero’ del hierro de Miura.

Desde ese 29 de agosto de 1947, el cuarto Califa del toreo cordobés tras Rafael Molina Lagartijo, Rafael González Machaquito y Rafael Guerra Guerrita, quien fue la gran figura del toreo de la posguerra española se convirtió en mito y todo lo que tuvo que ver con él, en reliquia.

Casi 75 años después de la tragedia de Linares, los avíos de torear del Monstruo pondrán al día la vigencia de quien ha sido icono de toda una época y argumento de centenares de libros y de leyendas ciertas o apócrifas como las que inspiraron sus amores con Lupe Sino y de varias películas, la última de ellas en la que el torero de Córdoba fue interpretado por el actor estadounidense Adrien Brody.

La estrella de la subasta es un traje de luces purísima y oro, un “chispeante” como le llaman los toreros, cuyo precio de salida es de 30.000 euros, mientras que los capotes de brega salen a la puja por 8.000 y la pareja de muletas, con señales de desgaste por el uso y el tiempo, por 6.000.

El mismo precio de salida tiene el fundón de estoques en cuero repujado y aplicaciones metálicas con el nombre del Manolete, con las espadas del torero que marcó una época de España desde que tomó la alternativa en Sevilla en julio de 1939 hasta su muerte en Linares.

Ese día, Manolete hizo el paseíllo junto a Gitanillo de Triana, testigo de su alternativa, y Luis Miguel Dominguín, quien recordó la tarde en la que nació el mito veinte años más tarde en la película de José María Forqué Yo he visto a la muerte

AGENCIA EFE