Andrés Hernando García falleció ayer lunes 26 de octubre de 2026 al chocar su coche con un autobús en el municipio de La Colilla (Ávila). Fue matador de toros durante doce años, salió tres veces por la Puerta Grande de Las Ventas e indultó un toro de Pablo Romero en Barcelona.
El accidente ocurrió en la carretera N-110, en el término de La Colilla (Ávila). Hernando conducía el turismo que colisionó con un autobús de pasajeros. Vivía en la provincia de Ávila desde hacía décadas y allí se instaló la capilla ardiente, en el palacio de los Superunda.
Era segoviano, de La Velilla, en el término de Pedraza, donde nació el 26 de febrero de 1938. Su padre trabajaba de taxista en Madrid y no contaba con nadie en la familia con antecedentes taurinos. A base de afición desde niño quedó marcado por la muerte de Manolete en 1947 lo que hizo querer ser torero.
Empezó a torear con caballos en Chinchón el 24 de junio de 1956 y se fogueó después en Vistalegre. Dos años más tarde, el 6 de julio de 1958, pisó por primera vez el ruedo de Madrid, con novillos de Palha, con Luis Parra «Parrita» y Victoriano Valencia. En junio de 1962 llegó a la Maestranza de Sevilla y cortó una oreja.
Pocos días después, el 1 de julio de 1962, tomó la alternativa en Segovia. Victoriano Valencia le cedió los trastos y El Viti presenció la ceremonia como testigo. El toro Generoso, de Manuel Arranz, le sirvió para cortar tres orejas en esa tarde y salir en hombros de la plaza de su provincia.
En Madrid confirmó el 29 de marzo de 1964. Antonio Medina fue su padrino y José María Montilla el testigo. Mató a Bellaquito, de Salvador Guardiola. Ese año marcó su paso por Las Ventas: en la Corrida de la Beneficencia, una de las fechas más exigentes de la plaza, abrió la Puerta Grande. Repitió otras dos veces en su carrera. De 1965 se recuerda además la tarde del 2 de octubre, con toros de Antonio Pérez.
Más lejos de Castilla tuvo otro día señalado. El 23 de mayo de 1968, en la Monumental de Barcelona, el público y la presidencia le concedieron el indulto de Potrico, de Pablo Romero. Hacía unos treinta años que en esa plaza no se perdonaba la vida a un toro.
Con Ávila tenía una relación doble. El 21 de julio de 1967 toreó en la inauguración de su plaza, junto a Victoriano Valencia y Manuel Benítez «El Cordobés», con toros de Atanasio Fernández. Hubo lleno, televisión y tres salidas a hombros. Además, allí había conocido a Sonsoles Aboín, con quien se casó y por quien acabó quedándose a vivir. Cuando lo homenajearon en 2022 se presentó como abulense de adopción.
Se despidió el 5 de octubre de 1974, otra vez en Segovia, doce años después de su alternativa. Alternó con El Viti y con Roberto Domínguez, con toros de Ramos Matías. A Invitado, el último de su carrera, le cortó dos orejas. Su padre y su hijo estuvieron en el ruedo para el corte de coleta.
Dejó los toros de lidia por los de cría. En su finca de Marlín mantuvo la ganadería Hermanos Hernando Aboín y la de Peñatella. Entre 1973 y 1989 organizó dieciséis festivales a favor de Apadefim, en Segovia, con matadores de distintas generaciones.
En octubre de 2022, la Peña Taurina Abulense y el Ayuntamiento le dedicaron un homenaje por los sesenta años de su alternativa, con unas 1.500 personas en los tendidos. Cuatro alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca lidiaron novillos de Peñatella, su propio hierro. En mayo de 2023, el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid descubrió un azulejo en su honor en Las Ventas.