El rejoneador Diego Ventura salió a hombros al final de la corrida de rejones de la Feria del Pilar celebrada hoy en Zaragoza, después de cortar cuatro orejas en premio a una actuación arrasadora, justo un día después de su triunfal actuación en solitario en la plaza de Las Ventas.

Tanto protagonismo acaparó Ventura que sus dos compañeros, Rui Fernandes y Andy Cartagena quedaron en un muy segundo plano, incapaces de competir ante el despliegue de raza, valor y poder de Ventura y de su cuadra en una tarde absolutamente redonda.

La faena más rematada del jinete hispano-luso fue la que hizo al tercero, uno de los encastados toros de la corrida del hierro salmantino, que se movió con temperamento y un punto de violencia en sus arrancadas que complicaba claramente su lidia.

Pero ni Ventura ni sus caballos se encogieron, sino que jinete y monturas se crecieron ante las dificultades. Y sobre todos el castaño “Nazarí”, la estrella de su cuadra, que llevó cosidas a la grupa y a su costado los pitones del bravucón, sin dejarse alcanzar en los constantes y amenazadores hachazos que le soltó.

De ahí en adelante, ya con el toro sometido y resignado, Ventura mostró toda su garra para clavar banderillas en rectitud y con un asfixiante ajuste, hasta poner en pie varias veces unos tendidos donde el entusiasmo se desbordó con un rejonazo fulminante. Y todo ello en menos de quince minutos de faena.

Con la salida a hombros asegurada, no por ello se conformó Ventura y buscó doblar el trofeo con el sexto, que, rajado y buscando las tablas casi desde su salida, también se lo puso cuesta arriba.

Lidiándolo con paciencia, consiguió al menos el de Puebla del Río sujetarlo en los medios, donde el toro se mostró reservón, esperando y escarbando en todos los embroques. Pero de nuevo se impuso la raza del rejoneador para poner en escenea todo lo que el enemigo le negaba.

Montando varios de sus nuevos caballos, Ventura atacó siempre y llegó con ellos hasta los mismos pitones para clavar banderillas, sin gran precisión pero con una entrega y una emoción absoluta.

Sobre todo una de ellas, clavada al quiebro y de violín con “Gitano”, y el consabido par a dos manos sobre un “Dólar” sin cabezada, arrancando apenas a cinco metros de los pitones, volvieron a provocar un fuerte clamor en los tendido. Y eso, junto a un nuevo rejonazo sin puntilla, hizo que se pidiera con una ruidosa unanimidad el rabo que acabó negando la presidencia.

En otro nivel, ortodoxo el portugués y más bullidor el español, Rui Fernandes y Andy Cartagena calentaron menos al público y perdieron algún posible trofeo por sus fallos con el rejón de muerte.

Fernandes estuvo sobrio y sincero con un bravísimo e incansable primer toro y más frío ante el templado galope del cuarto, mientras que Cartagena lidió con aseo al segundo, que cortó y midió sus embestidas, y apenas pudo colocar dos banderillas antes de que el quinto se echara exangüe sobre la arena para tener que ser apuntillado.

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros, despuntados para rejones, de Ángel Sánchez y Sánchez, con mucho volumen y alzada, y de juego variado, encastados y con buena movilidad la mayoría, el cuarto se echó por exceso de sangría y el sexto se paró rajado.

  • Rui Fernandez, con casaca azul marino y oro: dos pinchazos, rejonazo contrario muy bajo, rejonazo contrario y cuatro descabellos (silencio tras aviso); rejonazo contrario bajo y descabello (silencio).
  • Andy Cartagena, de chaquetilla burdeos: pinchazo y rejonazo trasero (silencio tras petición de oreja); el cuarto se echó en la arena y tuvo que ser apuntillado (silencio).
  • Diego Ventura, de chaquetilla marengo: rejonazo desprendido (dos orejas); rejonazo contrario (dos orejas con fuerte petición de rabo. Salió a hombros.

Tercer festejo de abono de la Feria del Pilar, con más de tres cuartos de entrada (unos 8.500 espectadores).

Crónica de Paco Aguado para Agencia EFE><><foto Coso Zaragoza

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