Badajoz. Tercera corrida de abono. Tres cuartos de entrada en los tendidos para presenciar un festejo en el que se lidiaron toros de Daniel Ruiz para Morante de la Puebla, Alejandro Talavante y David de Miranda.
Abrió plaza Morante de la Puebla con un ejemplar de feas hechuras y escasa fuerza desde los primeros compases. Apenas pudo estirarse con el capote antes de un trámite por el caballo sin apenas castigo. Brindó una faena inteligente, iniciada con ayudados por alto en el tercio. El sevillano fue construyendo el trasteo con paciencia, castigando inicialmente por el pitón derecho para afianzar la embestida. Conforme avanzó la obra consiguió templar las acometidas, destacando especialmente las tandas al natural, donde llevó al toro más largo, con profundidad y ese sello de calidad que solo aparece cuando Morante encuentra el pulso exacto. Media estocada puso fin a una labor reconocida con una ovación desde los tendidos.
El primer toro de Alejandro Talavante salió con mucha movilidad, impidiendo el lucimiento a la verónica. Tras un leve encuentro con el caballo, destacaron en banderillas Javier Ambel y Manu Izquierdo, que saludaron montera en mano. El extremeño inició la faena con gusto por bajo para sacar al animal a los medios. Allí entendió a la perfección la condición de un toro más bronco que el anterior, metiéndolo siempre en la muleta, respetando las distancias y corriéndole la mano con el pecho erguido sobre el pitón derecho. Por el izquierdo el astado desarrolló un comportamiento gazapón, saliéndose de la suerte y dificultando el lucimiento. Un pinchazo previo, un aviso y una estocada caída enfriaron una labor que había calado en el público. Hubo una leve petición de oreja y saludó una ovación.
En el cuarto, Talavante volvió a dejar patente su compromiso desde el recibo capotero, estirándose con hondas verónicas rematadas con una larga. Brindó al público y comenzó la faena de rodillas, ligando una vibrante serie por el pitón derecho. Después llegó el toreo de poso y temple, gobernando la embestida con serenidad. Al natural el toro ofreció poco recorrido, por lo que el extremeño terminó vaciando la faena nuevamente sobre la diestra. Una media estocada fue suficiente para pasear una merecida oreja.
David de Miranda firmó la actuación más rotunda de la tarde. Recibió a su primero con verónicas de buen gusto rematadas con una larga y protagonizó después un quite escalofriante, muy ajustado, soportando un parón del toro que hizo contener la respiración a toda la plaza. Tras ese instante de máxima tensión, el público rompió en una cerrada ovación puesto en pie. Comenzó la faena de muleta con las rodillas en tierra para continuar toreando con una verticalidad impresionante por ambos pitones. Muy metido entre los pitones, acortando las distancias al límite, consiguió emocionar a los tendidos por su entrega absoluta y una cercanía que encogía el corazón. Una estocada rubricó una gran actuación premiada con las dos orejas.
Cerró plaza otro toro al que David de Miranda saludó con verónicas rematadas con una airosa revoleada. El animal derribó al caballo en el tercio de varas. Con una muleta siempre planchada, el onubense lo llevó al tercio para someterlo con suavidad por el pitón derecho, por donde llegaron los mejores muletazos del sexto. El izquierdo quedó muy mermado tras el castigo en varas y ofreció muchas menos posibilidades. Una estocada cerró la tarde, siendo despedido con una cariñosa ovación.
En conjunto, una corrida de interés desigual de Daniel Ruiz en la que sobresalió la inteligencia de Morante, el oficio y el temple de Talavante, que paseó una oreja, y la rotundidad de un entregado David de Miranda, triunfador indiscutible del festejo tras cortar las dos orejas del quinto.
Morante deja destellos, Talavante corta una oreja y David de Miranda conquista Badajoz















