Talavante, Alejandro, la raza de Morenito y un camión

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LAS VENTAS. MADRID.

Feria de San Isidro, decimonovena.

 

Redacción Ángel Estévez

 

Se vivió en la monumental de Las Ventas una tarde muy variada y, la expectación se encendió por la mañana al anunciarse un sobrero de 711. Esas ganas por ver a ese toro en el ruedo la pagó Pablo Aguado en su primero, un buen toro, a priori, de Garcigrande que dobló una pezuña y lo echaron para atrás. El hecho de que Aguado corriera turno hizo que, los que se van en el quinto, tuvieran que esperar al último lugar para ver al camión. Pero el camión no tenía nada, ni trapío, ni motor ni fuerza, y lo echaron para atrás sin que nadie protestara.

Pero empezamos por el principio, que es lo suyo, y además, lo más agónico de la tarde, que fue la angustiosa Porta Gayola que protagonizó Morenito de Aranda en su primero, que salió andando, orientándose y saltando las rayas directo a la figura del diestro burgalés, que tuvo que ponerse en pié para ejecutar la larga cambiada. Luego le bajó el capote para someter la humillada pero cortísima embestida del burel salmantino. Hacía «Orgulloso» honor a su nombre ya que sacó mucho temperamento en la muleta y no se dejó ganar la pelea en ningún momento. Pero topó con la raza y el oficio de Jesús Martínez que no se arredró y le plantó cara. Sí hubiera sido en otro momento de la tarde, hubiera sido de premio la obra del Moreno, pero a la gente le costó entrar. Al cuarto le faltó precisamente eso, raza y casta, y a Morenito no le sirvió para conseguir el triunfo. Eso sí, dejó dos estocadas perfectas en ejecución.

Luego estaba Talavante y Alejandro. Alejandro lidió en primer lugar un toro al que le faltó la chispa del primero, pero que tuvo una bondad más aprovechable de lo que Alejandro aprovechó, valga la redundancia. Al cuarto sin embargo,un sobrero de Torrealta, lo toreó Talavante. El toro con menos chispa que el segundo, le sirvió a Talavante para estar agusto. Templado, ligando, recreándose… Y como si estuviera a puerta cerrada, Talavante hizo caso omiso a los pros y a los contras y se pasó al de Torrealta por la faja hasta que el animal le dió varias veces con los pitones el vestido.

Pablo Aguado no tuvo material y solo pudo dejar alguna verónica con exquisito gusto. Su primero fue un inválido y el sexto, otro sobrero de Torrealta, no tuvo ni estilo, ni raza, ni nobleza, ni ganas. Y así se quedaron los que se quedaron, con las ganas de ver a un camión que solo dió beneficios al carnicero.

 

FICHA DEL FESTEJO

Viernes, 29 de mayo de 2026. Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Feria de San Isidro, decimonovena de feria. Corrida de toros. Lleno de ‘No hay billetes’.

Toros de Garcigrande, quinto y sexto de Torrealta, ambos como sobreros. El tercero también fue devuelto y se lidió el reseñado como sexto tras correr turno el matador. Con más movilidad que entrega el primero; se desinfló pronto el segundo; sin fuerza el tercero; desrazado y sin fondo el cuarto; noble y blando el quinto bis; soso y feble el sexto bis

 

 

Morenito de Aranda, de azul marino y oro: Ovación y ovación

Alejandro Talavante, de sangre de toro y oro: Silencio y oreja

Pablo Aguado, de teja y oro: Silencio y silencio

CUADRILLAS: Saludó Iván García en el tercero de la tarde.

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