ROCA REY Y MARCO PÉREZ ABREN LA PUERTA GRANDE EN UNA TARDE DE ESCASO FONDO GANADERO

ba7f3906 70bd 49a3 b991 4f30e7d0bac9

Segunda de abono y primera corrida de la Feria de San Fernando. Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq, de desigual presentación y escasa fuerza en líneas generales, para Juan Ortega, Roca Rey y Marco Pérez. Casi lleno en los tendidos.

Abrió plaza un inválido y flojísimo ejemplar de Juan Pedro Domecq al que Juan Ortega recibió con cadenciosas verónicas. Tras un leve paso por el caballo, el sevillano inició faena con ayudados por alto para sacarlo a los medios. Con exquisita torería y mimo consiguió mantener en pie a un toro sin fuelle, sin alegría y carente de transmisión. La faena tuvo detalles de enorme calidad, aunque siempre condicionada por las limitaciones del astado. Mató de estocada y fue ovacionado desde el tercio.

Con el cuarto volvió a dejar patente su concepto clásico del toreo. Lo saludó a la verónica con gusto y temple, quitando después por elegantes delantales. Sin embargo, volvió a encontrarse con un toro insípido y falto de emoción. Ortega tiró de oficio y paciencia para extraer naturales de gran calidad, logrando algunos muletazos de auténtico sabor. Tras una estocada saludó nuevamente una ovación.

Roca Rey recibió al segundo sin especial lucimiento capotero, rematando el saludo con dos chicuelinas. Comenzó su labor muletera por estatuarios y ligó una tanda diestra despegada. Los momentos más destacados llegaron toreando en redondo a un toro noble pero flojo, sin agresividad. El peruano volvió a apostar por su habitual toreo de cercanías, conectando con los tendidos más por la emoción de la proximidad que por la profundidad del trazo. Una estocada tras aviso le valió las dos orejas, premio que pareció excesivo para lo realizado y para una plaza de la categoría de Cáceres.

El quinto empujó con más decisión en el caballo. Roca Rey apenas pudo lucirse con el capote. En los medios inició faena con cuatro cambiados por la espalda para continuar de rodillas por el pitón derecho. Lo mejor llegó precisamente por ese lado, corriendo la mano con mayor ajuste y ligazón. Por el izquierdo la obra perdió intensidad al quedarse el toro más corto y terminar los muletazos por fuera. Tras dos pinchazos, una estocada y escuchar dos avisos, saludó desde el tercio.

La gran expectación de la tarde recaía en Marco Pérez, que recibió a su primero a porta gayola. Después lo manejó con soltura a la verónica sin asentar los pies, rematando con chicuelinas y otras muy vistosas al paso camino del caballo. El toro recibió un puyazo muy leve antes del cambio de tercio. En los medios, con la muleta planchada, ejecutó el péndulo para continuar de rodillas con una poderosa tanda por la derecha. Hubo muletazos de buen trazo también al natural, aunque los mejores momentos llegaron nuevamente por el pitón derecho. La faena, intensa y entregada, tuvo quizá mucha  prisa de la conveniente. Muy pronto surgieron los gritos de indulto para un toro que apenas había sido exigido en varas. Y poco asiento de sus zapatillas al albero cacereño. El presidente, con buen criterio, negó la petición hasta en dos ocasiones. Tras pinchazo, estocada, dos avisos y dos descabellos, cortó dos orejas. El toro, “Austero”, jabonero, marcado con el número 22, nacido en febrero de 2022 y con 494 kilos de peso, fue premiado con la vuelta al ruedo.
Pronto está aprendiendo el torero salmantino las feas y malas formas de echar al presidente al público para pedir el indulto. Y de torear despegado y echando la envestida hacia fuera.

Cerró plaza otro ejemplar que Marco Pérez saludó a la verónica sin excesivo lucimiento. El toro se empleó en el caballo, pero tras banderillas llegó más parado a la muleta. El salmantino comenzó la faena por doblones en el tercio para llevarlo a los medios. Intentó asentarse, aunque le costó encontrar el sitio ante un animal de escasas posibilidades. Toreó despegado y dando largas salidas a un astado con hechuras casi de novillo, sin lograr someterlo ni meterlo definitivamente en la canasta. Una estocada puso fin a la labor y saludó una ovación.

En resumen, tarde marcada por la nobleza y falta de fuerza del encierro de Juan Pedro Domecq. Juan Ortega dejó pinceladas de arte y pureza frente al lote menos colaborador; Roca Rey volvió a imponer su capacidad para conectar con los tendidos; y Marcos Pérez salió a hombros.
Mucho público y poca afición la de Caceres para pedir un indulto a un toro que no ha pasado por el caballo, la incultura taurina se va apoderando de lo malo del toreo, ya no exige el público, al fin al cabo son públicos verbeneros y no aficionados.

Foto y Crónica: Ismael Rodríguez

Scroll al inicio