
Primera de abono. Media plaza. Corrida de rejones.
Toros de Guiomar Cortés de Moura, de excelente juego.
João Salgueiro: silencio y dos orejas.
Diego Ventura: dos orejas y dos orejas y rabo, con vuelta al ruedo al segundo de su lote.
Leonardo Hernández: dos orejas y una oreja.
Zafra abrió su abono con una corrida de rejones en la que el protagonismo terminó siendo para Diego Ventura, que volvió a demostrar por qué su nombre está ligado a las tardes grandes del rejoneo. Una actuación de enorme dimensión, coronada con el corte de los máximos trofeos en su segundo toro.
La tarde la abrió el portugués João Salgueiro, vestido a la Federica. Recibió a su primero con dos rejones de castigo y, a dos pistas, consiguió templarlo llevándolo muy tapado hasta dejarlo en suerte. En banderillas largas al quiebro mostró la veteranía y la templanza que le caracterizan. Dejó después un par de banderillas cortas, pero la suerte suprema se le atragantó: tres pinchazos antes del rejón y seis descabellos, con aviso incluido. Silencio.
Con su segundo estuvo más entonado. Dos rejones de castigo dieron paso a una lidia variada y generosa, buscando siempre la mejor condición del toro. Acertó con el rejón de muerte y el público reconoció su labor con dos orejas.
Y llegó Diego Ventura.
A su primero lo recibió con cinco recortes con la grupa, cinco muletazos de auténtico sabor. Con “Oronegro” templó a dos pistas, clavando al cuarteo con gusto, reunión y cercanía. La actuación fue creciendo con “Quitasueños”, donde aparecieron la exquisitez y el temple.
Con “Bronce” llegó otro de los momentos importantes de la tarde: clavó sin riendas, mordiendo al burel, demostrando la doma, la seguridad y la entrega que convierten cada actuación de Ventura en un espectáculo. Con “Guadaira” llegaron los rejones de muerte. Tras dos pinchazos y un rejón, el público pidió los trofeos y Ventura paseó dos orejas.
El toro, de nombre Aragonés, herrado en agosto de 2022 con el numero 22 y de capa negro mulato, recibió además una merecida vuelta al ruedo.
Pero Ventura todavía guardaba lo mejor.
A su segundo lo recibió con dos rejones de castigo. Con “Quirico” comenzó el espectáculo en banderillas largas, mientras que con “Lío” llegó el auténtico desbordamiento. Las banderillas cortas pusieron la plaza en pie y Ventura volvió a demostrar su extraordinario dominio de los caballos y del toro.
La emoción fue creciendo hasta la suerte suprema, que culminó con un rejón de muerte. La petición de trofeos fue unánime y el presidente concedió dos orejas y rabo, premio a una actuación rotunda, variada y plena de entrega.
Diego Ventura salió a hombros, convertido en el gran protagonista de la primera de abono de Zafra.
Leonardo Hernández completó el cartel. A su primero lo recibió con dos rejones de castigo y desarrolló después una lidia armoniosa, aunque con poca ligazón. Sus mejores momentos llegaron en banderillas, donde mostró gusto y torería. La suerte suprema se complicó con cuatro pinchazos y dos rejones de muerte, pero el público valoró su actuación con dos orejas.
En el segundo de su lote volvió a recibirlo con dos rejones de castigo. Estuvo variado en las banderillas largas, con gusto, torería y buenas maneras. Dos rejones de muerte y dos descabellos pusieron fin a su labor, que fue premiada con una oreja.
Una tarde que tuvo nombres propios, pero con un protagonista indiscutible: Diego Ventura, que puso la emoción, la doma, la variedad y la entrega sobre el ruedo de Zafra y cerró su actuación con un contundente dos orejas y rabo.
La primera de abono tuvo así un claro triunfador y dejó sobre la arena una de esas actuaciones que el aficionado recuerda cuando se habla de grandes tardes de rejoneo.
Crónica y Fotos: Ismael Rodríguez






















