Torero Alberto Lamelas el mandamás de Asillo

El diestro español Alberto Lamelas, viene desempañándose en América de manera arrolladora, demostrando en cada plaza donde se presenta, su gran clase y calidad torera, la  cual quedó demostrada una vez más en el Perú, donde el matador logró redondear una gran tarde, resultando triunfador en la Feria que en honor a San Gerónimo  se protagoniza en Asillo, Perú.

El torero de Jaén, si bien no contó con la mejor suerte en su primera salida, pues no logró entenderse con su primer astado, a pesar de hacer un trabajo interesante con la muleta, erró con el acero y dejó escapar al menos una oreja; sin embargo, herido en su amor propio, salió decidido y enfrentó su segundo toro con gran enjundia torera, logrando cortar las dos orejas y el rabo de su oponente, abriendo la puerta grande.

En esta segunda oportunidad, basó toda su labor en su variada tauromaquia, de la cual echó mano y deleitó a la afición que, en un lleno de “no hay billete”,  se acercó a la plaza de toros “Washington Zapata”  de esa jurisdicción peruana a presenciar el primer festejo de una feria que, luego de este rotundo éxito de Alberto Lamelas, promete ser una de las más interesantes de la temporada incaica.

Por su parte, la debutante española Rocío Romero, se entregó por entero ante un difícil novillo, recibiendo la ovación del público, reconociendo así su labor taurina, dejando constancia en el ruedo de lo que atesora en su percal, la joven novillera cordobesa.

El torero Colombiano Sebastián Vargas recibió una cerrada ovación en su primera salida, pero lamentablemente, al encuentro con su segundo toro, este fue a por él, propinándole una cornada que le llevó a la enfermería de la plaza.

El alternante venezolano Antonio José Ramos, recibió el más respetuoso de los silencios en su única salida, como reconocimiento a su entrega y ganas de agradar, pero el toro no se prestó para el lucimiento, por el contrario fue un toro que además de las dificultades propias de  su encaste, presentó un defecto  de visión en el ojo derecho./

Por: Carlos Alexis Rivera

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