Olivenza (Badajoz) – Cuarta de abono de la Feria del Toro
Toros de Victoriano del Río para Alejandro Talavante, Emilio de Justo y Andrés Roca Rey.
Entrada: lleno en los tendidos.
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Abrió plaza Alejandro Talavante con un toro muy parado y de escasa acometida. Ya desde el capote dejó ver el de Victoriano del Río sus limitaciones. El castigo en varas fue largo y el animal llegó a la muleta sin ritmo, sin transmisión y muy justo de fuerzas. Talavante lo fue estudiando con paciencia, probándolo por ambos pitones, pero no hubo forma de ligar una tanda con limpieza. Toro sin fondo ni emoción que terminó despachando de estocada.
Muy distinta fue la historia en el cuarto. Lo intentó primero a la verónica aunque el toro tampoco regaló facilidades, dejando un quite muy ajustado por chicuelinas. Con la muleta apareció la mejor versión del extremeño. Muy templado y mimando mucho al animal, Talavante condujo la embestida con especial mando por el pitón izquierdo.
Llegó entonces el toreo caro, de enorme quietud y profundidad. Metido entre los pitones, muy despacio, en auténtica cámara lenta, tocándole incluso la taleguilla el toro en varios pasajes. Faena de exposición máxima, donde el diestro de Badajoz impuso temple, pausa y un poso de gran torería. Remató con un estoconazo que puso en pie la plaza. Dos orejas y fuerte petición de rabo.
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Emilio de Justo, rotundo y poderoso
Emilio de Justo recibió al segundo con el capote intentando estirarse a la verónica, aunque el toro salió suelto y sin terminar de entregarse. Peleó con dignidad en el caballo y dejó el extremeño un quite por chicuelinas. En banderillas se desmonteró Antonio Chacón.
La faena comenzó de rodillas, genuflexo, llevándolo hacia los medios. El toro tuvo fondo y cierta nobleza, aunque sin demasiada bravura, en un constante ir y venir. De Justo lo entendió pronto y firmó una labor muy firme, pisando terrenos comprometidos y pasándose al toro muy enroscado a la cintura. Faena de autoridad que rubricó con estocada algo caída, suficiente para que el palco concediera dos orejas.
Al quinto lo recibió meciéndolo a la verónica el torero de Torrejoncillo. Con la muleta apostó por toques suaves y templados por bajo, llevándoselo por doblones hacia los medios para construir una faena que fue de más a menos. Tiró de oficio y maestría para sostener la embestida del de Victoriano del Río. Al entrar a matar pinchó y sufrió una voltereta, antes de dejar la estocada definitiva. Oreja.
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Roca Rey exprime al tercero
El peruano Andrés Roca Rey recibió al tercero a la verónica, rematando con una media muy torera, y protagonizó después un quite por chicuelinas.
La faena la planteó en los medios, midiendo bien tiempos y distancias. Poco a poco se fue metiendo en los terrenos del toro, donde el limeño acostumbra a exponer sin reservas. Terminó por exprimir al de Victoriano del Río, sacándole todo lo que llevaba dentro por ambos pitones en una labor de intensidad creciente. Mató de estocada caída, sin necesidad de puntilla, y paseó dos orejas.
Cerró plaza con el sexto, toro que apenas se empleó con el capote. Volvió a dejar chicuelinas en el quite. El animal se quedaba corto y tenía una embestida poco franca. Roca Rey lo intentó por ambos pitones, encontrando algo más de comodidad por el derecho, pero la faena no terminó de tomar vuelo. Tras la estocada fue ovacionado desde el tercio.
Crónica y Fotos: Ismael Rodríguez














































