Puerta grande para Antonio Ferrera y hule para Ureña con duros «adolfos»

ferreragrande

LAS VENTAS. MADRID

 

Redacción Ángel Estévez

 

 

Tarde de emociones en Las Ventas con la llegada de los toros de Adolfo Martín que, como suele ser habitual, salieron duros de patas y encastados, y no entregando ni una embestida para la galería. Los tres primeros fueron los peores; animales con desarrollado sentido, mandando a un entregado Paco Ureña, a la enfermería con una cornada de dos trayectorias de pronóstico grave. La cosa cambió en el cuarto toro, un animal con bondad al que Antonio Ferrera entendió a la perfección en distancias y alturas, logrando series de muletazos de gran calidad. El toro fue falto en esa humillación característica del encaste, pero el diestro pacense puso lo que faltaba en emoción, formando un lío con la plaza como un manicomio, para cortar la primera oreja de las dos logradas. La otra llegó en el sexto, toro que correspondía a Paco Ureña que, en esos instantes, estaba siendo trasladado al hospital. Ofreció Antonio Ferrera un gran espectáculo en este toro, al que picó en tres puyazos de los cuatro que tomó el animal, y al que realizó una faena en la que hubo muletazos de excelente trazo y temple, poniendo todo para lograr el segundo trofeo en su tarde. A los dos toros los mató de igual manera, citando desde la distancia, habiendo un pinchazo en el primer toro y necesitando un golpe de descabello en el segundo. Las peticiones de trofeo fueron unánimes en ambos toros.

 

Manuel Escribano no cejó en el empeño por triunfar en esta tarde. Se fue a la puerta de chiqueros en los dos toros, tragando una barbaridad en los dos trances; banderilleó con riesgo, cuatro pares al primer toro, se mostró muy firme con la alimaña que sorteó en primer lugar y el cambiante segundo, que solo le regaló una serie con la mano derecha. Quizá le faltó al sevillano echar la moneda al aire con este animal y apostar más, pero era él el que estaba delante y así lo vio.

 

El trance doloroso de la tarde llegó en el tercero, con el grave percance que sufrió el torero murciano Paco Ureña. Tras un poderoso inicio de faena, se puso a diestras el lorquino y, tras quedarse en la cadera el toro cárdeno, desequilibró al diestro que quedó apoyado en el suelo de pies y manos, siento corneado en la ingle izquierda. Se quedó Paco Ureña en el ruedo, visiblemente herido, pero solo pudo mostrar su valor ante un toro con mucho peligro, rebañando y tratando de volver a echárselo a los lomos. Ya lo había hecho.

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Vigesimoprimera de la Feria de San Isidro 2026. No hay billetes.

Toros de Adolfo Martín. El 1º, siempre midiendo y andando, orientado y reponiendo por el derecho, sin embroque por el izquierdo; el 2º, reservón, orientado y con peligro, frenado y sin entrega; el 3º humilló en los primeros tercios, pero se orientó mucho en la muleta, reponiendo y rebañando lo suyo; el 4º, con fijeza, a su altura, tuvo celo y cierta profundidad, importante; el 5º humilló sin recorrido; el 6º, noble y con buen fondo, repetidor, aunque le faltó mayor recorrido.

Antonio Ferrera, de blanco y oro: silencio, oreja y oreja en el que lidió por Ureña.

Manuel Escribano, de negro y oro: silencio y silencio tras aviso.

Paco Ureña, de rosa y oro: ovación y herido.

 

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