La apabullante entrega de David Fandila «El Fandi», que cortó tres orejas, salvó la tarde de hoy viernes en Granada, en la que los toros de la familia Matilla, sin presencia ni esencia, condicionaron un espectáculo en el que también salió a hombros el Juli, éste con un triunfo mucho mas amable y de menos entidad.

Una corrida que sirvió como aperitivo de lo que queda por venir: la llegada de José Tomás, el hombre que ha sido capaz de poner a la capital nazarí en el punto neurálgico del toreo a nivel mundial. La gente llegaba ya hoy a la plaza hablando de él, y, lo más importante, abarrotando los tendidos en un claro signo de querer disfrutar y pasárselo bien desde la víspera.

 Lo único que decepcionó, además de Morante, fue la corrida de Matilla, muy pobre por delante y fea hasta decir basta, y eso que en la mañana ya hubo lío de corrales.

Las cosas de los mandamases en plazas y ferias tan amables como la del Corpus granadino, y más con este tipo de ganaderías, que, salvo el lote conformado por tercero y sexto, echó un encierro desrazado y en el límite de las fuerzas. Una birria, vaya.

El único que puso el argumento de verdad fue el Fandi, que en su tierra es considerado poco menos que un dios y que ya en su primero se metió pronto a la gente en el bolsillo con las dos largas cambiadas en el recibo, las verónicas, el galleo para poner en suerte y un quite en el que intercaló chicuelinas, caleserinas y gaonera. Y qué decir con «los palos». El acabose.

Con el ambiente totalmente a favor, la faena de muleta fue un desglose de entrega y pases de todo tipo que calaron, y de qué manera, en los tendidos, que disfrutaron de lo lindo con su paisano, que exprimió al máximo al buen ejemplar de Olga Jiménez. Dos orejas sin discusión.

El sexto estuvo a punto de arrancarle la cabeza en banderillas. Fue en un cite de rodillas para clavar al quiebro cuando el toro se le vino encima y lo volteó de forma dramática. Todavía no se explica cómo no cayó herido. Bueno… sí, pero que cada uno le eche imaginación.

 El caso es que este episodio despertó todavía más a la gente, que, sobrecogida, se entregó de una manera total y absoluta con su torero. Y Fandila también, tanto que en la muleta, además de volver a mostrar una disposición apabullante, logró momentos de cierto reposo con el otro toro bueno de la corrida, aunque, a diferencia del anterior, éste se vino algo más a menos. Cortó una oreja.

Triunfador también, pero en tono muchísimo menor, el Juli, que estuvo aseado sin más con un segundo que no humilló y soltó la cara al final de cada viaje debido a su escasez de fuerzas. El madrileño lo pasó de aquí para allá en una labor de nulo contenido artístico. Pero a la gente le sirvió: oreja al canto.

El quinto tuvo mejores hechuras, más armónico, aunque de pitones mejor no hablar. Y, aunque tenía la intención de querer tomarla, sus poca fortaleza se lo impedía.

Tampoco ayudaron nada los toques tan bruscos que le pegó Julián, cuando lo que pedía el animal era que le echaran los vuelos y lo trataran con más mimo. La efectividad de una estocada marca de la casa y alejada de la ortodoxia de la suerte suprema, le valió para otra orejita más.

Morante se las vio en primer lugar con un toro muy chico, con poca cara y menos remate, que, por si fuera poco, no tuvo nada raza y las fuerzas justas para aguantar la divisa. Un muerto en vida con el que el sevillano no pasó de las cositas sueltas.

Al destartalado y descastado cuarto directamente no lo quiso ni ver. Tras cuatro cosas por la cara, Morante optó por ir directo a por la espada entre el tremendo enfado del personal.

FICHA DEL FESTEJO

Tres toros de Hermanos García Jiménez (1º, 2º y 6º) dos de Olga Jiménez (3º y 4º) y uno de Peña de Francia (5º), del mismo encaste y casa ganadera, justos y muy desiguales de presentación, y cómodos de cara, sin raza ni fuerzas en conjunto. El único que fue bueno de verdad fue el tercero. También el sexto sirvió, aunque viniéndose a menos.

  • Morante de la Puebla, de teja y azabache: bajonazo (ovación); pinchazo y otro hondo (bronca).
  • Julián López «El Juli», de nazareno y oro: estocada caída con derrame (oreja); estocada desprendida (oreja).
  • David Fandila «El Fandi«, de carmesí y oro: estocada desprendida y atravesada (dos orejas tras aviso); estocada (oreja con petición de la segunda).

 La plaza registró lleno de no hay «billetes» (unos 12 500 espectadores) en tarde agradable.

Crónica de JAVIER LÓPEZ para Agencia EFE, Foto Prensa El Fandi

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here