A mediados de noviembre, la nostálgica memoria del aficionado carabobeño evoca inevitablemente aquellos días de esplendor en los que la ciudad de Valencia se convertía en el epicentro de la América taurina.
Hoy, sin embargo, la realidad golpea con la crudeza del abandono: la Plaza de Toros Monumental de Valencia, que un día ostentó el título de ser una de las más bellas y el segundo recinto de mayor aforo del planeta, yace sumida en el deterioro más absoluto. El vandalismo, la desidia administrativa y la inoperancia política han reducido a ruinas lo que fue un templo del toreo, desmantelando desde sus dependencias de barrera y corrales hasta sus sistemas eléctricos y sanitarios.
Frente a la impotencia que generan las imágenes virales del deplorable estado del recinto y el clamor hacia las autoridades regionales, la afición local ha decidido no quedarse de brazos cruzados. El Patio Andaluz del club Hogar Hispano de Valencia albergó un crucial conversatorio en torno al rescate de la plaza, organizado por la Sociedad de Amigos de Valencia bajo el impulso del destacado aficionado Fabián Díaz Sánchez.
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El encuentro reunió a figuras de gran peso en el ámbito cultural y taurino, entre quienes destacaron el cronista Francisco Cariello Gubaira, el matador y último gran gestor del coso Erick Cortez, y el veterano periodista maracayero Jesús «El Tato» Ramírez. Sin embargo, la intervención que inyectó una dosis de luz en medio de la penumbra fue la del arquitecto Luis Maldonado, quien tras varias inspecciones técnicas a la estructura confirmó de manera categórica que la plaza es 100 % recuperable.
La afirmación de Maldonado desmonta la narrativa del olvido y las intenciones de demolición que han merodeado al coso en los últimos tiempos. No obstante, los ponentes coincidieron en que certificar la viabilidad técnica es solo el primer paso de un largo y complejo trayecto. La restauración del coso requerirá un esfuerzo mancomunado entre la sociedad civil, las redes sociales y, muy especialmente, la voluntad y el músculo financiero del sector político de Carabobo, responsable directo de asumir los costos de una obra de tal magnitud.
La Monumental de Valencia no representa únicamente una joya del concreto armado concebida en 1964 por el arquitecto Peter Albers e inaugurada en febrero de 1968 con capacidad para más de 25.000 espectadores. Tras la clausura del Nuevo Circo de Caracas hace casi tres décadas, el ruedo valenciano quedó como el pilar fundamental de la memoria taurina y la identidad del centro del país.
Tal como ocurrió en su momento durante la administración del recordado alcalde Paco Cabrera —cuando el recinto vivió una era de oro albergando la historia del toreo desde finales de los noventa hasta 2015—, los asistentes al conversatorio concluyeron de forma unánime que la respuesta patrimonial moderna no es el abandono, sino la recuperación activa de la arena para consolidarla como el gran ágora taurino y cultural que Carabobo merece en el siglo XXI.
Foto: Jacinto Oliveros – Diario Notitarde
Información: Rubén Dario Villafraz