El Cid salió a hombro del Coso de Cuatro Caminos, tras desorejar a un buen toro de Victorino Martín. Por su parte Roca Rey pasó inédito, siendo silenciada su tarde y Jarocho con el peor lote dio una vuelta al ruedo. Los toros de Victorino Martín dieron posibilidades.
Quien tuvo retuvo y, aunque su vuelta no pasará a los anales de la historia del toreo precisamente, El Cid volvió a decir ayer que él es el que más o de lo que más saben de Victorinos. Los entiende a la perfección como pocos y se vislumbró ya en su primero, donde destacó el toreo en redondo y dejando ver también que la tarde le sería propicia pues iba a imponer su oficio. Como así ocurrió con el cuarto, bravo, con clase y transmisión (menos mal que la leve petición de indulto al final no cuajó). A Vengativo le empezó la faena, como ha hecho muchas veces, sin probatura alguna, con la mano izquierda, donde los muletazos se sucedieron encadenados y limpios, teniendo calado y poniendo de acuerdo a todo el mundo. Hubiera sido faena redonda de no estropearlo un poco al final, ya que llegó a confiarse y con esos toros, ya se sabe.
Cuando llega la hora de ponerse delante de astados con encastes a priori más exigentes, más de verdad y del gusto de los aficionados, las faenas accesorias, lo superfluo y los alardes se quedan en el hotel. Es lo que le pasó a Roca Rey, en esta ocasión ni una vez se lo pasó por la espalda, como tampoco se dio arrimón alguno. Se nota que no torea este tipo de toros y en los dos estuvo sin sacar provecho de lo que le tocó. Con su primero anduvo una eternidad que unido al manejo de la espada «le perdonaron» el tercer aviso. Con su segundo no paró en ningún momento, rectificando constantemente. No le gusta coger el estoque de cruceta y como siga matando así más pronto que tarde o empezará a coger el verduguillo antes o le echarán alguno vivo para atrás.
Jarocho es de esos torero jóvenes a los que de momento gusta verle y se tiene cierta ilusión con él. Esas se se tenían ayer pero le tocó el peor lote, al menos el más parado, como fue el tercero, y otro un tanto difícil como fue el cierraplaza. Siendo al que más oficio le falta anduvo más que digno durante toda la tarde, sobre todo con su segundo. Empezó de salida y los inicios de muleta tal y como lo cantó por la mañana en la exhibición de toreo de salón que dio a los jóvenes. La ilusión, además de ser sangre fresca, viene dada entre otras cosas por el toreo despacio que tiene, así como el gusto para hacerlo. Tan solo se pudo ver eso con el último de la tarde.
Plaza de toros de Cuatro Caminos, Santander (2ª). 7ª de la Feria de Santiago 2025: lleno de «no hay billetes». Toros de Victorino Martín: de desigual presentación. En general buenos, algunos paraditos, con opciones. Destacó por bueno el 4º «Vengativo» al que se le dio la vuelta al ruedo.
Incidencias: al finalizar el paseíllo sonó el Himno Nacional.
El Cid: saludo y dos orejas.
Roca Rey: silencio y silencio.
Jarocho: saludo y vuelta al ruedo.
Galería fotográfica: Lances de Futuro / Arjona














































