Guadajira lidió una muy buena novillada para los novilleros, aunque hubo erales que tuvieron algunos gestos de mansedumbre, mas fue para triunfar con ella, en cualquier caso. Los actuantes estuvieron por debajo, algo entendible pues aún son novilleros sin caballos y tienen que pulirse.
Guirao se alzó con el certamen tras cortar una oreja, principalmente por una arrucina ligada a un cambio de mano en redondo con la izquierda y un buen espadazo. Todo lo contrario que en el primero de su lote, que estuvo a punto de írsele vivo a los corrales por el mal uso de los aceros.
Marco Peláez trató de torear con relajo y cierto desmayo, pero se llevó el garbanzo negro, que fue el último. El único que realmente no dio opciones. Por su parte, Joaquín Manzur realizó faenas de tiralíneas y más aceleradas.
Abrió plaza un eral de Guadajira con un punto de mansedumbre, aunque toreable. Israel Guirao, como era previsible, no dejó pasar la oportunidad de entrar en contacto con la plaza de Las Ventas con un ceñido quite por gaoneras. Replicó Joaquín Manzur por saltilleras. Manzur comenzó su trasteo muleteril de hinojos con ayudados por alto, en los que el novillo le apretó. Ya en pie la faena careció de ajuste. Siempre mantuvo una distancia prudencial con el animal y anduvo al hilo. Tenía más que torear este de Guadajira. Trató de levantar el ambiente en el epílogo por manoletinas de rodillas antes de tirarse a matar con rectitud.
Joaquín Manzur salió a arrollar con el cuarto. Se echó a la arena de rodillas para quitar por gaoneras, pero esto es algo francamente complicado y fueron dos trallazos. Los siguió habiendo en la faena de muleta, con poca suavidad y muy acelerada.
Israel Guirao se volvió a pasar al novillo muy cerca en el quite en el segundo. Por chicuelinas, sacando muy poquito los brazos. La pena fue que el novillo terminó haciéndole hilo y no le permitió rematar el quite con lucidez. No se acopló en los primeros compases de una faena de largometraje. Poco a poco fue encontrando el sitio y la velocidad adecuada. Aunque no logró transmitir demasiado, hay que destacar que no escondió la pierna de salida, aunque tiene un toreo muy frío. Le sobró el final por circulares, ya que al pasarse tanto de faena el novillo se le puso complicado para entrar a matar y él estuvo fatal con la espada. Tras innumerables pinchazos dejó una media estocada perdiendo la muleta y, después de varios errores también con la cruceta, el eral se echó al borde del tercer aviso. Qué suerte tuvo Guirao.
Aprendió la lección y realizó una faena mucho más medida con el quinto. Más despejado de mente, en general. Guadajira lidió otro novillo más de muchas opciones y lo aprovechó Guirao desde el templado saludo capotero a la verónica. La faena fue ligada y maciza, aunque verdaderamente rompió en el último instante, cuando tras las bernadinas realizó una arrucina ligada al cambio de mano convertido en natural en redondo. Esta vez acertó con la espada y cortó una oreja.
Se desmonteraron El Niño de Aravaca y Tito tras parear al tercero. Marco Peláez ya había mostrado con el capote que trata de torear con gusto y lo hizo también con la franela. Faltó algo de temple y, en especial, de variedad (en los remates, por ejemplo). Todo fueron los derechazos o naturales y el de pecho, salvo una trincherilla y un doblón en el final de la faena. No obstante, gustaron sus formas. Toreó con relajo y naturalidad y puede ser un novillero interesante. Ejecutó bien la suerte suprema, pero requirió del descabello.
Recibió al último de la tarde a portagayola, aunque realmente fue una larga cambiada prácticamente en los medios. Aguantó mucho. Prosiguió toreando por verónicas a pies juntos que terminaron convirtiéndose en delantales. Entró al turno de quites Manzur por caleserinas (otro más por la espalda) y le dio réplica Peláez a la verónica, aunque resultaron enganchadas.
Poco pudo decir con este novillo, el peor de la buena novillada en su conjunto de Guadajira. Falto de raza. Salió siempre desentendido de los pases, con la cara arriba y terminó buscando rajarse.
Plaza de toros de Las Ventas (dos tercios de plaza). Final del Certamen «Camino hacia Las Ventas«. Erales de Guadajira, nobles y repetidores. Perfectos para torear, aunque les faltó algo de bravura y casta.
– Joaquín Manzur (de purísima y oro): silencio tras aviso y silencio.
– Israel Guirao (de blanco y plata): silencio tras dos avisos y oreja.
– Marco Peláez (de lila y oro): ovación tras aviso y silencio.
*Israel Guirao se proclamó por unanimidad como vencedor del certamen «Camino hacia Las Ventas».
FOTO: Plaza 1
TEXTO: Eugenio Manzano