Tarde grande en Vista Alegre que presentaba cuatro quintos de entrada. Sin duda el atractivo cartel ha atraído al “público general” que no había acudido en las tres jornadas anteriores.

Aplausos en el paseíllo y expectación por lo que iba a acontecer sobre la oscura arena del coso vizcaíno.

Enrique Ponce: Comilón (527 kg), negro de la ganadería Núñez del Cuvillo. Primeras muestras de desaprobación despues haber perdido las manos en el capote, y devolución del primero de la tarde tras una nueva caída en la primera entrada al caballo.

Enrique Ponce: Portugués (527 kg), negro entrepelado listón bragado corrido salpicado gargantillo de la ganadería Núñez del Cuvillo. Andarín salió el sobrero que bien se desplazó en el capote y se enceló en varas. Adoleció de falta de fuerzas en el tercio de banderillas y se tumbó en la segunda tanda de muletazos. Inválido, mas de un minuto estuvo tumbado en el suelo. Levantó Ponce al toro, y a pesar de que su única intención era colocar al toro para matarlo, el público le protestó fuertemente, al entender que se disponía a darle unos cuantos muletazos. Pidió calma, cuadró al toro y dejó un fulminante espadazo que desangró al toro de una forma muy desagradable para el espectador. Silencio y pitada para la red en el arrastre.

José María Manzanares: Hatero (554 kg), negro mulato listón bragado meano de la ganadería Núñez del Cuvillo. Dos veces dobló el toro en el capote y eso exasperó notablemente al concurrente. A pesar de claudicar en dos ocasiones más en el tercio de varas, el presidente decidió no cambiarlo. Un murmullo de desaprobación se apoderaba de los tendidos que veían como el tercer animal de la tarde tampoco iba a durar mucho. Logró Manzanares sacar tres buenos muletazos por la izquierda, pero Hatero era una absoluta estatua. Notablemente enfadado Manzanares cogió la espada y dejó una  funcional media estocada. Palmas para el matador y pitada en el arrastre para el animal.

Roca Rey: Violeto (551 kg), negro mulato listón bragado corrido chorreado listón de la ganadería Núñez del Cuvillo. A pesar de la sutileza que mostró el Peruano en el capote, el toro cayó en dos ocasiones. Tercio de varas en el que el morlaco quedó crudo y nuevamente malísimas  banderillas. Inició la faena magistralmente a pies juntos bajo el tendido dos, y el toro se volvió a tumbar.  Exquisited y calidad demostró Roca Rey con un animal invalidó al que le sacó faena con la mano izquierda. Sonó la música y el joven matador abrió la chistera para mostrar un magnífico toreo vertical con estatutarias cardiacas. Metió al público en la faena. Pinchó en la primera entrada, enterró la espada en la segunda, sonó el primer aviso y tras una larga espera terminó claudicando el toro que fue abucheado en en arrastre. Ovación con saludo para Roca Rey.

Enrique Ponce: Billetera (539 kg), negro mulato listón de la ganadería Núñez del Cuvillo. Muy suelto y con un la cara alta se presentó el segundo toro de la tarde para Enrique Ponce. Tras un tercio de varas y banderillas de trámite,  Ponce brindó al público y mimó sus primeros muletazos. Descubrió al toro en la tercera tanda y bailó con él por el pitón derecho. Toreó agachado y Bilbao se lo agradeció. Tras dar las gracias a la banda de música por la compañía, Ponce dejó un espadazo un pelín trasero, y con impaciencia cogió el verduguillo. Descabelló a la tercera, y con un expresivo enfado, él mismo se dió cuenta de que se le había escapado la oreja. Ovación con sentido saludo para el maestro Enrique Ponce.

Jose María Manzanares: Candelira (523 kg), negro listón de la ganadería Núñez del Cuvillo. Poca fuerza mostró el toro en el tercio de varas y banderillas. Tampoco mejoró en los primeros muletazos. Mucho le bajó la mano Manzanares y la faena se vino abajo. No mostró actitud Manzanares, que al de pocos compases cogió la espada. Pinchó y dejó una media estocada. Pitos y palmas para el matador, y silvada para la res en el arrastre.

Roca Rey: Relatero (535 kg), castaño de la ganaería Núñez del Cuvillo. Hermoso toro que intentó saltar al callejón en su salida al ruedo y que mostró cualidades en el capote. Entró al caballo que guardaba la puerta, desarmó a los subalternos y salió airoso de la segunda entrada. Circenses banderillas y brindis al público para comenzar a pies juntos. Al segundo pase de cada tanda el toro marchaba a hacia toriles, rehuyendo de la lucha. Al sexto intento Roca Rey desistió, dejó un desafortunadisimo bajonazo y volvió a entrar a matar para finalizar. Pitos y palmas para Roca Rey y abucheo para el toro en el arrastre.

Ovación para Ponce en la despedida, y pitos y palmas para Manzanares y Roca Rey. Tremenda pitada al ganadero con almohadillas por el ruedo.

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