Coso de 4 camino

Una buena corrida de Adolfo Martín se va con las orejas puestas en Santander

Una buena corrida de Adolfo Martín se ha ido con las orejas puestas después de que los tres toreros que hicieron hoy el paseíllo en la cuarta de feria en Santander no acabaran de aprovecharlos convenientemente.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis toros de Adolfo Martín, bien presentados, serios y de parejas hechuras. Suavón el primero; desigual, dejando estar, el noble segundo; de buen pitón izquierdo el tercero; notable por los dos lados el encastado cuarto; muy enclasado el nobilísimo quinto; frenado y duro el sexto.

Manuel Jesús «El Cid»: dos pinchazos y estocada arriba (palmas); y tres pinchazos y estocada atravesada (ovación tras aviso).

Paco Ureña: estocada arriba (ovación); y gran estocada (silencio).

José Garrido: pinchazo y estocada desprendida (ovación tras aviso); y casi entera y seis descabellos (silencio).

Cuarta de abono de la Feria de Santiago. Tres cuartos de entrada en tarde agradable.

LOS «ADOLFOS» VUELVEN A CONVENCER

Largo y ensillado, con un valle en mitad del lomo, apareció el primero que salió barbeando tablas. En cuanto se estiró mostró estar hecho cuesta abajo. Y así, acorde a sus hechuras, empezó a humillar desde el primer tercio. Se le picó muy mal, trasero y aplicando tres aguijonazos en el único encuentro con la acorazada.

Mantuvo el ritmo el toro en el medido quite por delantales de El Cid, que lo brindó al público: el indulto de «Madroñito», del mismo hierro y en la misma plaza, el año pasado, siempre presente.

Fue un ejemplar de la versión más amable de lo de Adolfo Martín, de mayor profundidad por el pitón izquierdo, por donde basó el Cid un quehacer de más a menos con naturales enclasados sólo en los primeros «rounds».

Más alto de agujas fue el segundo, cárdeno claro, con las puntas de los pitones mirando al cielo, tibiamente ovacionado de salida.

Paco Ureña compareció con la paliza recibida en Valencia retumbando en los huesos. El «adolfo» alternó sedosos deslizares con tornillazos, de ahí el desarme al natural. Sólo una tanta a derechas tuvo jerarquía. De ahí en adelante el trasteo entró en tendencia bajista. Lo mató por arriba.

«Horquillón» hizo tercero. Un tío, con dos señores pitones, abriéndolos, desafiante la expresión y con cuajo. En el segundo tercio empezó a colocar la cara con clase en los capotes. Con ese inclinar las sienes como signo de entrega. Hacer el avión le dicen.

Empujó entregado en el caballo. Inició José Garrido de rodillas en redondo y se demoró en exprimir el pitón bueno, el izquierdo. Incluso por ahí hubo intermitencias, con la colocación al hilo del pitón como común denominador.

Se desperezó la tarde con el vibrante galopar hacia el caballo del cuarto, al que no se le hizo bien la suerte de varas. Esperó mucho en banderillas pero abrió la veda de las emociones desde que El Cid le citó desde la larga distancia.

Pedía sitio «Horquillero». Cuando se lo dio su matador surgió la emoción del toreo largo y ligado en dos rondas a derechas. En la distancia más corta era menos agradecido y no retomó vuelo el trasteo hasta una zurda abrochada con uno bueno de pecho. Hasta tres veces lo pinchó.

También fue reseñable el empuje en el caballo del quinto, al que le taparon la salida para darle todo el castigo en el único encuentro. Ureña no fue capaz de aprovechar su enclasado ritmo lento, como mexicano. Y lo tuvo por ambos pitones. Sin embargo se tiró con fe tras el estoque y lo dejó arriba.

Complicado resultó el último, acostándose por ambos lados, dejando inédito a Garrido.

Juan Antonio Sandoval/Agencia EFE

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Manzanares y Alejandro Marcos a hombros de Santander

José María Manzanares abrió con contundencia la puerta grande de la plaza de toros de Santander tras un faenón lleno de arte y calidad y un espadazo en la suerte de recibir, en una tarde en la que dio la alternativa al joven Alejandro Marcos.

PLAZA DE TOROS DE SANTANDER. Tercera de Feria. Lleno.

Toros de Olga Jiménez (1º y 4º), Hermanos García Jiménez (2º, 3º y 5º) y Peña de Francia (6º), de variada presencia y juego..

JOSÉ MARÍA MANZANARES, de burdeos y oro. Silencio y Dos Orejas

ALEJANDRO TALAVANTE, de lila y oro. Estocada y dos descabellos. Oreja y Silencio

ALEJANDRO MARCOS, de purísima y oro. Silencio y Dos Orejas

Fue al cuarto toro. Lo lidió con gusto, torería y temple. El animal de García Jiménez tomaba la muleta de Manzanares por abajo cuando el diestro lo toreó con la derecha. Sonaba la música mientras administraba los tiempos con eficacia. El torero advirtió que por el lado izquierdo al animal le costaba más empujar. Y lo ayudó él, le puso la tela con franqueza. Surgió el toreo natural más puro que fue rematado con larguísimos pases de pecho. Vuelta a la derecha. Series de cuatro y cinco muletazos. Todos enroscados. A más. Y qué mano izquierda, qué profunda, qué sentida, qué torera… El toro acabó rajado ante las manos de seda del torero. Espadazo recibiendo y dos orejas. Otra puerta grande.

Con su primer toro no tuvo opciones. Toda la gracia la puso el matador. Elegante y encajado el inicio muletero. Sabor añejo antes de salir a lo medios. El animal humillaba pero cambiaba de marcha y se paraba en el embroque, desluciendo el muletazo. Manzanares se lo pidió todo por abajo con la derecha. Al natural, sacó aún más ese defecto. El diestro tiró de él e intentó taparlo a base de oficio, y tragando con el peligro que generaba el animal a la altura de los tobillos. Firmeza y poso. Definitivamente echó el freno conforme avanzaba la lidia. Belleza y empaque, todo lo puso el torero, que dejó una estocada entera en segunda instancia. Fulminante. Gran ovación.

Oreja para Talavante

Recibió a la verónica y por chicuelines a su primer toro, gran quite por saltilleras y gaoneras. Inició la faena por estatuarios, para empezar a torear con la mano izquierda, grandes tandas por ambos pitones, escalofriante fué el toreo de cercanías de Alejandro, finalizó con unas bernandinas, mató de estocada y descabello. Con su segundo, destacar lo templado que toreó con la mano izquierda, los remates de bella factura, finalizó con unas manoletinas, perdió las orejas tras el fallo con la espada.

Alejandro Marcos falla con la espada la faena de su alternativa

Salió abriendo la puerta de los sueños para Alejandro Marcos  que tomo la alternativa con un  toro de Olga Jiménez con el número 77. Negro de pelo y con 503 kilos y  de nombre ‘Esaborío’ que brindó a su madre «por haberme dado la vida».  se vio a un torero de gran proyección con el que Salamanca puede recuperar la gloria del torero, toreo templado y reposado el del nuevo matador.

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