El diestro gaditano desorejó al cuarto novillo de la noche en un festival condicionado por el difícil juego de los novillos de Ana Isabel Vicente.
Con actitud y determinación salió Galván al recibo de su oponente, sin dejarse contagiar por una fría noche que se puso cuesta arriba desde el inicio. Ya con la muleta, inició faena por bajo, obligando al novillo con mucha firmeza y tratando de sacar todo lo que llevaba dentro. Esa fue la tónica de una faena a más, basada principalmente en la diestra, donde Galván mostró mando y capacidad para imponerse a las embestidas de su oponente. Rubricó su actuación con una gran estocada. Dos orejas.

















