El artista de Morón de la Frontera une su sensibilidad escultórica a la ilusión de impulsar la carrera del torero murciano, en un proyecto compartido con José Vega y respaldado por un equipo que aúna experiencia, conocimiento y compromiso con el mundo del toro como son Santiago de la Torre y Raphaël Coulomb.
Hay decisiones que maduran lentamente, como una escultura que va tomando forma entre las manos de su creador. Otras llegan cuando la experiencia, la ilusión y el convencimiento personal confluyen en un mismo propósito. Así nace la nueva aventura de Manuel Martín Nieto, “El Escultor”, reconocido artista de Morón de la Frontera (Sevilla), que da el paso al apoderamiento para acompañar la carrera de Jorge Martínez, matador de toros murciano afincado actualmente en Prado del Rey (Cádiz).

Martín Nieto afronta este reto “Convencido de las cualidades del torero y de sus posibilidades de alcanzar cotas importantes en su trayectoria profesional”. Lo hace, además, de la mano de su gran amigo José Vega, también de la misma localidad sevillana, y con el respaldo del vallisoletano Santiago de la Torre y el francés Raphaël Coulomb, destacados empresarios y profesionales taurinos vinculados al ámbito francés.
Se trata de un “Proyecto compartido que nace con vocación de continuidad y que pretende ofrecer al torero el acompañamiento, las oportunidades y la estabilidad necesarias para desarrollar todo su potencial”. Una nueva responsabilidad que Martín Nieto asume con “Humildad, compromiso y la convicción de que la confianza en un torero debe ir siempre acompañada de trabajo, perseverancia y hechos”.
Una vocación cultivada durante años
La relación de Martín Nieto con el mundo del toro se remonta a su infancia. “Desde los catorce años” ha tenido la oportunidad de conocer de cerca el apoderamiento gracias a su suegro, D. Manuel Morilla Ramos, de quien ha aprendido buena parte de los fundamentos de una profesión que exige conocimiento, sensibilidad, experiencia y una especial capacidad para comprender al torero. Viajes, conversaciones, tardes de campo y reuniones profesionales le permitieron descubrir desde dentro las ilusiones, las dificultades y las exigencias de una actividad en la que no basta con conocer el funcionamiento de la Fiesta: también resulta imprescindible saber escuchar, aconsejar y acompañar.
Esta experiencia se enriqueció siguiendo la trayectoria de su hijo, Martín Morilla, desde sus comienzos como becerrista hasta su etapa como novillero con picadores. Un recorrido que le permitió vivir de cerca las distintas etapas de formación de un torero y comprender mejor las necesidades que surgen a lo largo de una carrera taurina.
Durante estos años ha compartido vivencias con numerosos profesionales y figuras del toreo, entre ellos los maestros Juan José Padilla, Enrique Ponce y Jesulín de Ubrique. También guarda un especial reconocimiento y afecto hacia D. Luis Garzón, D. Antonio Garzón y D. José María Garzón, así como hacia ‘El Niño Belén’, por los vínculos y experiencias compartidos. En este capítulo de agradecimientos, Martín Nieto destaca igualmente el apoyo y la cercanía de profesionales como José Chacón, Vicente Varela, Manuel Pérez Valcarce y Felipe Peña, junto al de sus amigos y ‘hermanos’ del ámbito periodístico, D. Víctor García-Rayo, D. Emilio Trigo y D. Íñigo Crespo, a quienes agradece sus consejos y acompañamiento desde los primeros pasos de la carrera taurina de su hijo.
Sin embargo, su profesión como escultor ha ocupado durante más de treinta años el centro de su vida. Su obra, tanto religiosa como civil, ha traspasado fronteras y ha encontrado su espacio en distintos lugares de España, Europa y América. Ahora, sin renunciar a esa trayectoria artística, decide dar forma a una inquietud taurina que llevaba muchos años creciendo en su interior. “Mi decisión de dar el paso al apoderamiento es precisamente eso: una inquietud que lleva muchos años creciendo dentro de mí y que ahora, en un momento de madurez personal y profesional, siento que ha llegado el momento de convertir en realidad”, explica Martín Nieto.

El toreo como arte mayor
Para Martín Nieto, “La escultura y el toreo comparten una profunda conexión estética y emocional. La belleza, el movimiento, la composición, la expresión y la capacidad de transmitir sentimientos forman parte de ambos lenguajes artísticos”. Una afinidad que ha inspirado su obra durante décadas y que ahora desea trasladar a su nueva responsabilidad. “El toreo me ha inspirado como escultor. Y ahora siento que ha llegado el momento de devolverle al toro una pequeña parte de todo lo que él me ha dado”, afirma.
Su concepción del apoderamiento va mucho más allá de la gestión de contratos, la negociación de compromisos y la confección de carteles. Para él, resulta esencial acompañar al torero, escucharlo y ofrecerle la serenidad y la confianza necesarias para afrontar las exigencias de una profesión en la que las oportunidades deben aprovecharse con preparación, entrega y personalidad. Su filosofía se resume en una serie de principios que considera fundamentales: “Acompañar, escuchar, transmitir confianza y compartir tanto las dificultades como las ilusiones”.
Esa manera de entender el apoderamiento se sustenta en una convicción personal: el equilibrio humano y emocional resulta determinante para que un torero pueda expresar sus cualidades y evolucionar como artista. Su visión de la tauromaquia es igualmente firme: “Siempre he dicho que el toreo es un arte mayor”. Y añade: “Belleza, expresión, composición, movimiento, emoción, riesgo, técnica, personalidad y, sobre todo, verdad”.
Palabras que reflejan una sensibilidad forjada ante el barro y la madera, pero también desde la contemplación de una expresión artística en la que el movimiento, la estética y el riesgo conviven con la búsqueda de la verdad. Martín Nieto quiere mantener intacta su identidad durante esta nueva etapa. El apoderamiento no significa abandonar la escultura, sino ampliar su horizonte profesional desde una pasión que siempre ha estado presente en su vida.
“Yo seguiré siendo escultor, si Dios quiere. Es lo que más amo en mi vida, junto a Dios nuestro Señor, mi familia y mis amigos, que gracias a Dios son muchos. Seguiré entrando cada mañana en mi estudio a las cinco, cuando el mundo duerme y yo me siento a solas con Dios y con mi obra, enfrentándome al barro y a la madera, intentando sacar de ellos aquello que llevo dentro”. De ahí que haya elegido presentarse en el mundo taurino como Martín Nieto, “El Escultor”, convencido de que su sensibilidad artística puede aportar una perspectiva personal al acompañamiento y desarrollo de un torero.
Jorge Martínez, una apuesta de futuro
El centro de este nuevo proyecto es Jorge Martínez, matador de toros murciano que ha depositado su confianza en Martín Nieto y en el equipo que lo acompañará en esta etapa. La apuesta del escultor nace del convencimiento de que el torero reúne condiciones para abrirse camino entre los nombres importantes del escalafón y merece disponer de oportunidades que le permitan mostrar sus cualidades ante los aficionados y los profesionales. Nieto destaca de él “Su seriedad, calidad humana, valor, personalidad y capacidad artística, además de una entrega absoluta a la profesión”.
A su juicio, este conjunto de virtudes merece continuidad y oportunidades para que el público pueda conocer su verdadero potencial. “Confío en que el Espíritu Santo toque el corazón de los empresarios para darle esas oportunidades que merece. No habría dado este paso si no estuviera convencido de que Jorge tiene condiciones para llegar muy lejos”, asegura.
Consciente de las dificultades que entraña abrirse camino en el mundo del toro, evita las promesas fáciles y apuesta por el trabajo constante, la perseverancia y la fe. “Alcanzar las ferias y conquistar un sitio entre los grandes exige sacrificio, perseverancia y resultados”, reconoce. Y profundiza en esa idea desde el convencimiento que lo ha llevado a asumir esta responsabilidad: “Sé perfectamente lo difícil que es abrirse camino en este mundo, ganar puestos, entrar en las ferias y conseguir que se reconozca aquello que uno lleva dentro. Pero también sé reconocer cuándo un torero tiene algo que decir. Y creo que Jorge Martínez tiene mucho que decir y mucho camino por recorrer”.
El nuevo apoderado confía en que, con oportunidades suficientes y el respaldo de empresarios sensibles a las cualidades del torero, Jorge Martínez pueda demostrar su personalidad y sus condiciones en los distintos escenarios de la temporada. Su compromiso no responde a una aventura improvisada, sino a una valoración meditada de las posibilidades del murciano y al deseo de contribuir activamente a su crecimiento profesional. “Estoy convencido de que, cuando los aficionados y los profesionales tengan la oportunidad de verlo con continuidad, descubrirán a un torero diferente, con personalidad y con argumentos suficientes para aspirar a los grandes carteles”. Un mensaje que refleja la confianza depositada en el torero, pero también la conciencia de que el camino hacia las grandes ferias exige tiempo, esfuerzo y resultados.

José Vega y un equipo comprometido
Martín Nieto no afronta este reto en solitario. A su lado estará su gran amigo José Vega, una pieza fundamental en la estructura del nuevo proyecto, que se completa con la colaboración de Santiago de la Torre y Raphaël Coulomb, empresarios y profesionales taurinos vinculados al mercado francés. La confianza mutua constituye uno de los pilares de esta nueva etapa. Para Martín Nieto, compartir responsabilidades con personas de su entorno de confianza supone una garantía de entendimiento y compromiso ante los retos que plantea el apoderamiento. “No emprendo este camino solo. Lo hago de la mano de mi gran amigo José Vega, una persona en la que confío plenamente y que va a ser una pieza fundamental en este proyecto”, señala.
Y añade, con la sinceridad de quien concede un valor especial a los vínculos personales: “Más que un socio, es un amigo de verdad”. El equipo pretende trabajar de manera coordinada, con seriedad y sin generar expectativas artificiales. La prioridad será acompañar la evolución de Jorge Martínez, gestionar las oportunidades que puedan surgir y favorecer su crecimiento profesional, siempre desde la prudencia, la dedicación y el compromiso. Martín Nieto lo expresa con una frase breve que resume su manera de afrontar esta responsabilidad: “No prometemos caminos fáciles. Prometemos trabajo”. Una declaración que sitúa el esfuerzo y la constancia en el centro de un proyecto que aspira a consolidarse paso a paso.
Humildad, aprendizaje y fe
El escultor afronta esta nueva responsabilidad con la misma curiosidad y voluntad de aprendizaje que lo han acompañado durante décadas en su estudio. Lejos de considerarse un experto que lo sabe todo, reconoce que todavía tiene mucho que aprender y agradece los conocimientos que ha recibido de maestros, ganaderos, empresarios, apoderados, profesionales y aficionados. “Uno no termina nunca de aprender”, afirma, consciente de que la experiencia debe ir acompañada de escucha, capacidad de adaptación y voluntad de mejorar.
A esa disposición al aprendizaje se une una profunda dimensión espiritual. Martín Nieto quiere poner este proyecto en manos de Dios y encomendarse al Espíritu Santo para afrontar las dificultades con fortaleza, perseverancia y humildad, sin perder la perspectiva ante los posibles éxitos o tropiezos. “Le pido al Señor que nos dé perseverancia, inteligencia, humildad y fortaleza para afrontar cada dificultad; que nos permita subir escalón a escalón y, si algún día llegamos a la cima, que nunca olvidemos que lo verdaderamente difícil no es llegar, sino saber permanecer allí con humildad, trabajo y entrega”.
Y concluye con una reflexión que define su manera de entender tanto la vida como esta nueva aventura profesional: “Todo es obra de Dios. Él será el verdadero apoderado; yo solo seré una simple herramienta en sus manos”. Una afirmación que revela el sentido trascendente con el que afronta este nuevo capítulo y la voluntad de mantener sus principios personales por encima de cualquier aspiración profesional.
Una nueva escultura comienza a tomar forma
La incorporación de Martín Nieto, “El Escultor”, al apoderamiento de Jorge Martínez une dos mundos que comparten sensibilidad, expresión y búsqueda de la verdad. La metáfora escultórica define el espíritu de esta aventura: si durante más de treinta años el artista ha dado forma al barro y a la madera, ahora se dispone a contribuir al desarrollo de una carrera taurina cuyo verdadero protagonista será el torero murciano.
No se trata de esculpir una personalidad ajena, sino de acompañarla, ayudarla a desarrollarse y ofrecerle las condiciones necesarias para que pueda expresarse con plenitud. Porque, como sucede con cualquier obra artística, el resultado dependerá del talento, del trabajo, del tiempo y de la capacidad para encontrar una identidad propia. Martín Nieto afronta esta etapa con “Ilusión renovada, respaldado por la experiencia acumulada, la confianza en su equipo y la convicción de que creer en un torero también significa comprometerse con sus posibilidades y trabajar para que pueda demostrarlas”.
Su mensaje final sintetiza el espíritu de esta iniciativa: “Creer en Jorge. Creer en el trabajo. Creer en el arte. Y, sobre todo, creer que los sueños, cuando se trabajan con humildad, fe y perseverancia, pueden llegar a convertirse en realidad”. Porque, en ocasiones, la primera herramienta de una gran obra no es una gubia ni un cincel, sino una decisión: “La de creer, comprometerse y mantener viva la ilusión de que el futuro pueda dar forma a aquello que hoy apenas comienza a tomar cuerpo”.
Y así, entre el arte de esculpir y el arte de torear, comienza a escribirse una nueva página en la trayectoria de Martín Nieto y Jorge Martínez. Una historia cuyo desenlace todavía está por llegar, pero que nace con un propósito claro: trabajar con honestidad, defender la personalidad del torero y abrir camino a una ilusión compartida.
La nueva etapa echó a andar en la ganadería de Aguadulce
La nueva etapa profesional de Jorge Martínez echó a andar el pasado jueves, 22 de octubre, en la Finca Casa Toril, situada en El Garrobo (Sevilla), donde pastan las reses de la ganadería de Aguadulce, regentada por D. Jesús Baquerizo.
En una espléndida mañana campera, la bravura y la clase de las eralas permitieron al joven torero demostrar sus grandes cualidades, la calidad de su toreo y las virtudes que atesora.
Un prometedor comienzo para un proyecto cargado de ilusión, que nace con la esperanza de impulsar la carrera de un torero de grandes expectativas.