Este año, concretamente el 23 de Mayo, cumplirá Juan Serrano “Finito de Córdoba”, veinticinco años de alternativa. Mucho tiempo, un cuarto de siglo toreando en todo el orbe taurino, y triunfado en todas las plazas en las que pudo mostrar la excelencia  de su  toreo eterno, de sin par calidad.

En el momento actual Finito ha logrado un grado de madurez, en todos los aspectos, muy difícilmente alcanzable. La calidad la tiene desde el primer día, pero  la depurada técnica se ha ido acrecentando, como es  lógico, con el tiempo.

Estoy viendo toros dese el año 1950; a Finito le he  visto, tanto en la plaza como en el campo, muchos cientos de veces y basándome en ello puedo  decir que  es el torero de más calidad que yo he visto (y he  visto muchos), y que su técnica es inigualable. En el campo, y es opinión compartida por los profesionales,  hoy por hoy ha  alcanzado  unos niveles de perfección inimaginables, pero no solo con las vacas también le he visto con toros de más de 500 kilos. He oído a varios ganaderos decir que con Finito no hay vacas malas, de lo cual puedo dar fe. En no sé cuantas ocasiones hemos visto como a una vaca, que el ganadero calificaba como malísima, ha acabado pegándole pases como si fuese muy buena. Hace pocos días presencié como  un matador de toros, con varios años de alternativa, al verle tentar una vaca  exclamó: ¡me quedaría toda la tarde viéndole torear y aprendiendo. Qué gozada! Lo de  Finito    en el campo supera todo lo imaginable. El que no lo crea que procure verle y se convencerá.

El pasado año terminó la temporada indultando un toro de Fuente Ymbro en Montoro, tras una  sensacional faena. Y este año ha actuado en varios festivales, siempre con éxito. Sirvan como muestra el que toreó el 27 de Febrero  en Lisboa y el del pasado día 13 de Marzo en Granada.

Finito es un torero que cae bien en cualquier cartel; siempre le dará categoría y siempre se puede esperar verle algo verdaderamente excepcional. Seguro que, al menos, dejará una o varias verónicas, o medias , o media docena de muletazos, o un pase de pecho, o un trincherazo, algo  para el recuerdo, de lo que se  queda  en la mente y el corazón de los aficionados para siempre.

Bueno pues a pesar  de ello se ha quedado fuera de las ferias de Valencia (ya pasada) y Madrid. Resulta muy difícil entender esto, pero así es el Toreo, o mejor dicho así está el Toreo.

Posiblemente habrá quien no esté de acuerdo conmigo, y le respeto, y habrá quien diga, ¡es que Vd. es muy finitista! Pues claro que lo soy. Díganme, ¿cuántos profesionales no son finitistas? ¿cuántos buenos aficionados no son finitistas? Pues ninguno. Es igual que si preguntamos, ¿a cuántos aficionados a la Opera no les gusta Plácido Domingo? o ¿a cuántos aficionados a la Música clásica no les gusta  Franz Peter Schubert? o ¿a cuántos aficionados al Flamenco no les gusta Camarón?  A ninguno.

Entiendo que el empresario trabaja para ganar dinero, porque es su profesión, pero además hay que tener sensibilidad, como la tuvieron algunos de los grandes de la historia, de lo contrario podrá incluso hacerse muy rico pero no habrá llegado a ser un gran empresario.

Rafael Comino Delgado

 

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