Habitualmente solemos cantar, a los cuatro vientos, los éxitos de los empresarios que gestionan las plazas más importantes; así debe ser, pero hay un colectivo de empresarios, tal vez olvidados, que luchan para dar toros en los pueblos de España, generalmente en condiciones casi imposibles, pues es sabido que muchos ayuntamientos están gobernados por partidos políticos antitaurinos que, en el mejor de los casos, han suprimido cualquier tipo de subvención, pero lo más frecuente es que, además, les pongan infinidad de obstáculos, e incluso los prohíban.
Sinceramente, creemos que la labor que hacen estos empresarios es digna de toda loa, pues su trabajo es indispensable para la supervivencia de la Fiesta.
De entre ellos quiero destacar a un joven empresario granadino llamado José Antonio Cejudo, el Güejareño, hombre luchador, honrado a carta cabal, y que vive el Toreo con una pasión poco común. Como matador de toros que es conoce perfectamente el mundo el toro, al que dedica 24 horas al día.
Creó su empresa, Vientobravo, S.L., en 2009, por tanto ha vivido todos los años de la crisis económica, de la cual ha salido triunfante, yo diría que con gran éxito, pues en el año 2017 (ha sumado, definitivamente, a su equipo a Chema Díaz, hermano de Manuel Díaz “El Cordobés”), que acabamos de despedir, ha organizado nada más y nada menos que 70 espectáculos, muchos de ellos novilladas con y sin caballos, en plazas como Antequera, San Fernando, Baza, Motril, Fuengirola, Loja, Guadix, etc. Ha recuperado plazas que estaban prácticamente perdidas a base de trabajo, seriedad, buena presentación de los toros, carteles con figuras, y en definitiva calidad, hasta poner el cartel de “no hay billetes” con frecuencia, de lo cual puedo dar fe ya que lo he comprobado personalmente en varias ocasiones, con lo difícil que es eso en los tiempos que corren.
En recientes declaraciones decía, “Hay que adaptar el precio de las entradas a todos los bolsillos; que nadie vea un cartel y se dé la vuelta porque es muy caro”, y lo ha llevado a la práctica, prueba de ello es la cantidad de llenos que ha logrado.
El Güejareño es un empresario a seguir, que ha bajado el precio de las entradas y prestado especial atención a la cantera, a los novilleros. Le deseo muchos éxitos en su vida de empresario, y de antemano le auguro que muy pronto estará gestionando plazas de segunda y primera, pues estoy seguro de que seguirá trabajando como hasta ahora, y el trabajo bien hecho siempre tiene su recompensa.
Rafael Comino Delgado

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