Triunfa Joubert al desorejar a un buen toro de Joselito en Istres (Francia)

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El torero francés Thomas Jobert salió triunfador y a hombres tras desorejar a un buen toro de Joselito en el festejo celebrado hoy en la ciudad francesa de Istres, en la que Diego Urdiales y José Garrido también obtuvieron un trofeo cada uno.

FICHA DEL FESTEJO

Tres toros -primero, quinto y sexto- de La Reina y otros tantos -segundo, tercero y cuarto- de El Tajo, ambos hierros propiedad del torero José Miguel Arroyo “Joselito”, aceptables de presentación y de variado comportamiento, aunque dejándose la gran mayoría. El mejor, el encastado y emocionante segundo, ovacionado en el arrastre.

Diego Urdiales, ovación y oreja.

Thomas Joubert, dos orejas y ovación.

José Garrido, ovación y oreja.

La plaza registró más de tres cuartos de entrada en los tendidos.

UN GRAN TORO

Urdiales llevó a cabo una primera faena en la que hubo destellos de torería y aroma frente a un toro que, aún sosito, se dejó en la muleta, pero al que no acabó de cuajar por faltarle al astado algo más de raza, y, en consecuencia, más unidad y continuidad en la labor del riojano. Falló a espadas y fue ovacionado.

Al cuarto sí le cortó una oreja Urdiales tras una labor de idéntico argumento, es decir, de pases sueltos de exquisito trazo, muy buenos, pero a los que le faltaron hilván para que la faena despegara de verdad. Pero esta vez entró el estoque a la primera, lo que le granjeó el trofeo.

Joubert sorteó un primero toro encastado y codicioso, con el que estuvo tan dispuesto como intermitente. No acabó de cogerle el pulso el francés al torrente de embestir que fue el del Tajo, que casi siempre tropezó el engaño. No obstante, conectó con la gente, crucial para que le concedieran dos orejas de lo más condescendiente.

El quinto fue otro toro con opciones, pero esta vez pesaron más las desigualdades de Joubert, que no se impuso en ningún momento a su oponente, siendo ovacionado al finalizar su labor.

El primero de Garrido fue un astado áspero y complicado, y con el anduvo en plan poderoso, mandón, muy dispuesto, a pesar de las cotas artísticas de la faena fueron más bien pocas. Decorosa labor del extremeño, a la que le faltó mejor rúbrica con el verduguillo, quedando todo en una ovación.

La mejor faena de la tarde fue la que protagonizó Garrido frente al sexto, al que toreó con mucho aplomo y gobierno desde el inicio e rodillas hasta estructurar una faena larga, templada y ligada, oportunamente rubricada con la espada.

Sin embargo, el público sólo le pidió una solitaria oreja, premio escaso para los méritos contraídos por el extremeño y, sobre todo, si se compara con el doble trofeo que sí obtuvo el galo Joubert cuatro toros antes.

Agencia EFE

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