Silvera, la cara y la cruz del toreo en Huelva

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El novillero onubense emborrona una gran faena con la espada

Arrancó una nueva feria de Colombinas con un cartel completamente onubense con Alejandro Conquero y Emilio Silvera, nuevo en esta plaza, ante un encierro con novillos de José Luis Pereda y La Dehesilla. Cartel esperado en esta feria de máxima expectación, que congregó a un gran número de aficionados en el Coso de la Vega Larga, que casi llenaron los tendidos.

Ficha del festejo

Huelva, miércoles 3 de agosto de 2016. Primera de la Feria de Colombinas. casi lleno en los tendidos,  Cinco novillos de La Dehesilla y uno (6º) de José Luis Pereda. Terciados de presencia, nobles, mansos destacó el 4º.. Alejandro Conquero, silencio, saludos y silencio; y Emilio Silvera, oreja, saludos tras tres avisos y palmas tras aviso.

Destacó en banderillas durante toda la tarde, el onubense, Jesús Carvajal.

Alejandro Conquero no supo entenderse con Mes de Agosto, el primer animal en saltar al albero en esta feria. Recibió con largas cambiadas desde el tercio. Voluntarioso Conquero en todo momento, pero la faena no llegó a tomar el vuelo necesario para que calara en los tendidos. Destacó, de su faena al tercero, el comienzo de rodillas desde el tercio. Muy asentado al natural, consiguió los mejores compases de su actuación. De no haber fallado con los aceros hubiera obtenido premio. Con el quinto de la tarde volvió a mostrar su disposición, pero el trasteo careció del brillo necesario para conectar con los tendidos.

Se presentaba en su ciudad Emilio Silvera, tercera generación de la dinastía onubense. Sorprendierón y mucho sus elegantes y templadas formas. Toreó muy bien al natural al novillo de su debut, Golfillo, dejando muletazos de trazo largo y templado. Tomó vuelo la faena sobre la mano izquierda y de no haber sido por la espada podría haber obtenido mayores trofeos. Pinchó al primer intento, pero una segunda estocada le otorgó la primera oreja de la feria.

Pero fue con el cuarto, de nombre Noblezo, un novillo marcado con el hierro de La Dehesilla, cuando el joven novillero deslumbró a toda la afición onubense. Toreo caro el de Silvera, basado en el temple y en la suavidad del trazo. Sin embargo, un nuevo fallo a espadas, que unido a la negativa del toro en doblar, emborronó tan memorable faena al escuchar los tres avisos. Aún así la afición onubense, sabedora del nuevo valor que se había presentado arropó al novillero con una calida ovación. Intentó desquitarse Silvera, con el que cerraba plaza, pero esta vez la faena no alcanzó la dimensión de las realizadas a sus dos primeros astados.

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