Roca Rey conquista Valencia

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Si en la Feria de Falla exploto la mascleta  en San Jaime conquista y se hace Rey de Valencia

El joven diestro peruano Andrés Roca Rey, que ya fue uno de los triunfadores de la pasadas Fallas, tuvo hoy otro rotundo éxito en la plaza Valencia, con una actuación premiada con tres orejas y la consiguiente salida a hombros, en el segundo festejo de la Feria de Julio.

FICHA DEL FESTEJO

Dos toros, despuntados para rejones, de los hierros de Carmen Lorenzo y El Capea, corridos en primer y cuarto lugares, respectivamente; y cuatro de El Pilar, para lidia ordinaria. Los de a caballo, bien presentados, hondos y de muy buen juego, sobre todo el bravo cuarto. Los de a pie, aunque desiguales de volúmenes, lucieron buenas hechuras y cuernas apretadas. En cuanto a juego, sacaron clase y bravura -aunque muy escasos de fuerzas los dos primeros- salvo el sexto, bravucón y rajado.

El rejoneador Hermoso de Mendoza, con casaca azul marino: pinchazo y rejonazo arriba (vuelta al ruedo tras petición de oreja); rejonazo trasero contrario, medio rejón trasero, tres pinchazos y dos descabellos (ovación).

José María Manzanares, de grana y oro: media estocada delantera (silencio); media estocada tendida (palmas tras dos avisos).

Andrés Roca Rey, de azul noche y oro: pinchazo y estocada delantera (oreja con petición de la segunda); estocada delantera desprendida (dos orejas). Salió a hombros.

Entre las cuadrillas, destacó el buen tercio de varas de José Antonio Barroso con el segundo.

SIN BAJAR EL PISTÓN

El peruano Roca Rey sigue coleccionando grandes triunfos en esta su primera temporada completa como matador de toros, en una racha que ya puede calificarse de excepcional, puesto que, tras su doble salida a hombros en San Fermín, continuó hoy con el corte de tres rotundas orejas en otra plaza de primera categoría.

El joven peruano, de sólo 19 años de edad, se está dejando ver como un torero maduro que llevara un largo rodaje en la primera fila, pues, como sucedió hoy en Valencia, resuelve los problemas que le plantean los toros con una pasmosa facilidad y un valor sereno y sin aspavientos.

Después de salir a hombros en marzo, antes de que ardieran las Fallas, Roca volvió a golpear hoy en la misma plaza ante un lote de toros de El Pilar que exigió, además de esa ambición que derrocha, un despliegue mayor de aciertos técnicos y una inteligente estrategia lidiadora.

Le pasó así con su primero, un toro bravo y de buen fondo de El Pilar que inicialmente no anduvo sobrado de fuerzas. Pero con temple y acertando perfectamente con los tiempos, el torero de Lima fue asentándolo y logró así sacarle todo lo mejor que el animal llevaba dentro para, finalmente, aún poner la plaza en pie con el remate final en los terrenos de cercanías.

Pero aún hubo un momento de gran tensión, cuando Roca se tiró a matar por derecho y fue prendido aparatosamente por el toro, que le tuvo colgado del pitón a la altura del chaleco, sin que el torero lograra desprenderse en unos segundos angustiosos, aunque afortunadamente sin mayores consecuencias.

El triunfador de la tarde le cortó ya una oreja a ese primero de su lote, pero aún faltaban las dos que le arrancó al segundo, un toraco bravucón, más que bravo, que acabó queriéndose rajar y volverle grupas, sin que el joven torero se lo consintiera.

A pesar de su mansa condición, Roca le sacó a ese sexto naturales de largo trazo tirando de la renuente embestida con los vuelos de la muleta, para después, con el animal ya negado, darse otro calmado y ajustado arrimón con idéntica rotundidad.

También pudo haber salido a hombros el rejoneador Hermoso de Mendoza, de no haber fallado reiteradamente con el rejón de muerte tras la antología de toreo a caballo que dio con el bravo toro de El Capea que salió en cuarto lugar.

El jinete navarro, al que el presidente le había negado un trofeo por su más que estimable faena al que abrió plaza, probablemente por un pinchazo previo a un rejonazo fulminante, desplegó toda su maestría con el cuarto “murube” al que, de tan bravo y entregado, hizo auténticas diabluras con “Beluga”, uno de sus nuevos caballos.

En cambio, José María Manzanares se dejó ir el claro triunfo que le ofrecieron sus dos toros. Quizá no tanto su primero, que tuvo clase aunque las fuerzas más que justas, pero sí el quinto, que se empleó clamorosaamente con auténtica bravura tras unos engaños que el alicantino manejó de manera tan destemplada y ventajista, y durante tan largo rato, como con el anterior.

Agencia EFE

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