Desde hace varios años venimos advirtiendo de lo rematadamente mal que se hace la suerte de varas, y alertando de que de seguir así acabará desapareciendo. En el VI Symposium del Toro de Lidia, celebrado en Zafra el 24-X-10, se concluyó: “Es urgente reformar la suerte de varas”, pero no ha pasado de las palabras.
Y por fin, en los últimos meses he percibido cierta inquietad al respecto, pues se han publicado algunos artículos sobre ello, denunciando aspectos tales como: Abuso del monopuyazo, falta de la brillantez que tuvo en otros tiempos esta suerte, que ya no se pone el toro largo para verle arrancar galopando al caballo, que la puya no sirve para ahormar el toro, que no todos los picadores son buenos jinetes, que algunos ganaderos ya ni sacan el caballo en la tienta, que de seguir así la suerte de varas desaparecerá, que si desaparece la suerte de varas desaparecerá el Toreo, etc.
Creemos que el problema es real, importante, y debe abordarse, si es que queremos realmente debatir en serio sobre el tema, con rigor y en profundidad. Y debemos partir de un hecho cierto: “El Toreo es un Arte”; lo es desde Juan Belmonte, y si no lo fuera ya hubiese desaparecido, porque hoy día no tiene sentido que un hombre se enfrente a un toro simplemente para matarle; adquiere sentido si es para crear una obra de arte.
Para ello nos planteamos las siguientes cuestiones, que pretendemos contestar:
a)¿Cual es el origen de la suerte de varas?
b)¿Por qué se pica tan mal?
c)¿Por qué el monopuyazo?
d)¿Por qué los toros no aguantan más de un puyazo, y a veces solo un refilonazo?
e)¿Cumple la suerte de varas los objetivos para los cuales se implantó?
f)¿Por qué algunos ganaderos ya ni sacan el caballo en la tienta?
g)¿Por qué los aficionados dan tan poca importancia a la suerte de varas?
h)¿Desaparecerá el tercio de varas?
i)¿Si desaparece la suerte de varas desaparecerá el Toreo?
j)Es necesaria, en la Tauromaquia actual, la suerte de varas?
Vamos a intentar dar respuesta a cada una de estas cuestiones, de forma razonada, concisa, pero clara, naturalmente bajo nuestro punto de vista, y finalmente de esas respuestas podrá extraerse alguna, o algunas conclusiones.
a) )¿Cual es el origen de la suerte de varas?
Cuando se inició el Toreo a pie, alrededor de 1730, consistente en matar un toro, frente a frente con una espada, pues no había faena de muleta, era necesario rebajar el poderío del toro previamente, para que el hombre pudiera entra a matar, y ello se hacía mediante la colocación de puyazos por los llamados varilargueros, hoy picadores. En resumen, su misión era atemperar la embestida del toro quitándole poderío. Pero desde entonces el Toreo ha evolucionado mucho hasta convertirse en un Arte, como antes señalábamos.
b) )¿Por qué se pica tan mal?
Efectivamente, la suerte de varas se realiza muy mal, pero desde hace muchos años; por lo menos 67, que son los que yo llevo viendo toros. En esos 67 años jamás se ha picado, de forma preferente, en el tercio posterior del morrillo, que es donde debe ponerse la puya. La inmensa mayoría de los puyazos (alrededor del 95 %) se ponen traseros y/o caídos, es decir, en la cruz, incluso más traseros, y en las paletillas, con lo cual afectan al aparato locomotor del toro dificultando su movilidad y por ende su forma de embestir. Por supuesto que no ahorma la embestida, porque para ello debe ponerse en el tercio posterior del morrillo, sobre el Gran Ligamento Cervical del toro, también llamado Ligamento de la Nuca, que es donde se insertan los músculos elevadores de la cabeza.
Se preguntarán, ¿por qué no se pica en su sitio? Pues según me confesaron bastantes picadores, por tres razones fundamentales: 1) No sabían que había de picarse en el tercio posterior del morrillo; creían que era en el hoyo de las agujas; 2)En el tercio posterior del morrillo la piel del toro está muy dura y les cuesta más romperla; 3)Algunos picadores me dijeron, ¡yo pico donde me dice mi matador! También algunos matadores me dijeron no saber qué se debía picar en el morrillo.
Los puyazos deberían ponerse siempre en el tercio posterior del morrillo (si no se coge a la primera rectificar inmediatamente) y pegarle muy poco al toro, sacarlo con rapidez del caballo, y si es necesario que entre otra vez pues se lleva de nuevo al caballo.
Es verdad que no se suele poner el toro largo, por la sencilla razón de que eso se debe hacer a partir del segundo puyazo y solo se dan dos en las plaza de primera, si bien el segundo suele ser puro simulacro, incluso en Madrid, Bilbao, Sevilla, etc. Pero repito lo que decía antes, en los 67 años que llevo viendo toros, tampoco he visto poner los toros de largo con mucha frecuencia. Se hacía poco antes y ahora menos.
Naturalmente que es bonito y emocionante ver a un toro arrancarse de muy largo, galopando y acometer al caballo con los dos pitones, metiendo los riñones y levantándolo, al mismo tiempo que el picador le sujeta con la vara de picar colocándole la puya en el tercio posterior del morrillo, donde le producirá hemorragia sin dañarle su aparato locomotor, pero no se olvide que esta suerte no es un arte, es una técnica y, además, como se ve tan pocas veces pues los aficionados, y público en general, pierden su interés por ello; están deseando pasar al tercio de banderillas y a la faena de muleta. De hecho, desde que vi la primera corrida de toros, con solo 7 años, me llamó la atención que lo habitual era que se pitara al picador, incluso que la gente se alegrara cuando era derribado. En mi inocencia pensaba, ¿si tan poco gusta lo que hacen estos señores por qué salen? Además algunos ganaderos me han dicho que puede haber toros bravos, pero muy sensibles al dolor, que no acudirán de largo al caballo, y por otra parte, que cada toro tiene su distancia para arrancarse, que no depende siempre de su bravura. Creo que fue a mediados de 2015, el maestro Sebastián Castella dijo, en Valencia Radio: ” La suerte de varas no sirve para medir la bravura, solo sirve la muleta”. No digo yo que lleve razón al cien por cien, pero es la opinión de una figura del Toreo, que hoy día no es el Toreo de hace un siglo.
c) )¿Por qué el monopuyazo?
Actualmente, exceptuando las plazas de primera, solo se da un puyazo, y en muchas ocasiones más que puyazo es un puyacito, porque así lo indica el matador, tratando de conservar las energías (las embestidas) del toro para la muleta, que sabe es con la que se cortan las orejas. En las plazas de primera el Reglamento exige, al menos dos puyazos, pero como decíamos, el segundo es un simulacro muchas veces, pues prácticamente solo se le señala. En definitiva que la suerte de varas se va convirtiendo, cada vez más, en un trámite de obligado cumplimiento por imperativo legal. ¿Y eso por qué? Pues por muchas razones, entre ellas: Se hace mal y más que favorecer el último tercio lo dificulta, las faenas de muleta son muy largas y el toro, por muy fuerte que sea, no las aguanta, el Toreo de hoy es tremendamente exigente para el toro, que debe ser un gran atleta para soportarlo, el púbico en general no entiende la suerte de varas, y no le gusta verla en la mayoría de los casos, y yo diría que muchos aficionados tampoco, porque hemos visto aplaudir a un picador, incluso darle un premio, en plazas de primera, por un puyazo puesto en la cruz/y o caído.
d) )¿Por qué los toros no aguantan más de un puyazo, y a veces solo un refilonazo?
Como hemos dicho el Toreo de hoy es tremendamente exigen para el toro, hasta el punto de que muchos profesionales piensan que el toro se pica con la muleta, porque una tanda de muletazos, enganchándole delante, arrastrando la muleta y llevándole muy largo, cosa que en otros tiempos no se hacía, le quebranta más que un puyazo. Antiguamente, y me refiero a antes de la implantación del peto, se daban muchos puyazos pero eran refilonazos, puesto que el toro salía huyendo, y hoy se queda debajo del caballo empujando mucho tiempo, porque los toros son más bravos ahora, se entregan más, y ello le permite al picador pegarle más, pero aun así, se rompe más con el esfuerzo de empujar que por el puyazo. Por tanto no es que el toro no aguante más que un puyazo es que con el esfuerzo de un puyazo agota sus energías y ya no le quedan para la faena que hoy se exige. Podemos afirmar, con seguridad, que los toros del siglo XIX y primer tercio del XX, a los que dicen se les daban muchos puyazos, tampoco hubiesen soportado dos -tres puyazos como los de ahora y luego una faena tan exigente como las que hoy se hacen y se demandan por los públicos. No obstante, es verdad que sería conveniente aumentar la casta de los toros, que esta algo baja.
e)¿Cumple la suerte de varas los objetivos para los cuales se implantó?
La respuesta es clara y contundente, ¡NO!, por la sencilla razón de que se hace mal. Los objetivos fundamentales originales de la suerte de varas eran: Valorar la bravura del toro, que sangrara para disminuir su pujanza ( y como consecuencia atemperar su violenta embestida) y ahormar la cabeza, para que humillase, y evitar los derrotes. Pero la realidad actual es que los puyazos suelen lesionar el sistema osteoarticular del toro (aparato locomotor), lo que dificulta su movilidad, y no ahorman la cabeza porque, como ya dijimos, no rompen el Gran Ligamento Cervical. Pero en todo caso, aun colocando bien el puyazo, el Dr. Julio Fernández Sanz , veterinario, afirma que “el toro que no tiene condición anatómica para humillar no humillará se pique donde se pique”. Si se pica bien puede disminuir la tendencia a derrotar.
Nos interesa también destacar que el concepto bravura ha evolucionado con los tiempos y ahora se habla de bravura integral, y naturalmente los métodos para valorarla también han evolucionado; ya no es solo la suerte de varas que, dicho sea de paso, cada vez pierde más peso en la evaluación de la bravura. Ya don Juan Pedro Domecq Diez decía, “soy totalmente opuesto a que el equivalente a la bravura de los astados termine en la suerte de varas”
f)¿Por qué algunos ganaderos ya ni sacan el caballo en la tienta?
Porque lo que realmente les interesa es el comportamiento de las vacas en la muleta, que es con que los toreros cortan las orejas, en definitiva triunfan, y las figuras piden toros que embistan con calidad en la muleta, pastueños, nobles, no demasiado encastados, para poder estar más cómodamente ante ellos, y duren mucho, puesto que las faenas suelen ser largas. Generalmente un toro muy enrazado y encastado saca el aire al matador que le da una tanda ligada de cinco naturales, en cambio esa misma tanda saca el aire al toro si no es muy encastado, es pastueño, suave. Pero el primero trasmite más emoción a los tendidos. Las figuras pueden perfectamente con el menos y con el más encastado, pero torear 80 tardes, todas con ese toro muy encastado y enrazado pesa mucho.
g)¿Por qué los aficionados dan tan poca importancia a la suerte de varas?
Ya lo apuntamos en los apartados b) y c). Porque la mayoría de ellos no la entienden, no es arte sino una técnica, en la que solo ven como se daña al toro, principal protagonista de este espectáculo. Tal y como se hace no ven que sea algo estético, y la mayoría de las veces tampoco emocionante y, sobre todo, no perciben que de esta suerte se derive algo positivo para el resto de la lidia. Y no olvidemos que los públicos mandan. Si un espectáculo no les agrada simplemente dejan de acudir.
h)¿Desaparecerá el tercio de varas?
Pues no sabría contestar con exactitud, pero si sigue haciendo como en la actualidad, creo que si desaparecerá, pues aporta poco o nada a la mayoría de los espectadores , a la lidia, más bien al contrario y, además, tenemos en contra a los animalistas.
i)¿Si desaparece la suerte de varas desaparecerá el Toreo?
No, en absoluto. No tiene porqué desaparecer. De hecho en Portugal lleva existiendo muchos años y allí no se hace la suerte de varas. En la vida todo evoluciona, cambia, y no pasa nada. Cuando se implantó el peto en los caballos, algunos se oponían de forma radical, y no pasó nada. Hoy sería impensable picar sin el peto.

j)Es necesaria, en la Tauromaquia actual, la suerte de varas?
Es una pregunta difícil de contestar, pero lo que si podemos afirmar es que con la técnica que hoy tienen los toreros pueden dominar al toro con capote y muleta, por muy bravo y poderoso que sea. Naturalmente necesitarán algo más de tiempo para controlar su violenta embestida y poder torear con el temple, perfección y estética que hoy se exige. Recuérdese que algunos matadores dicen que el toro se pica con la muleta, que una buena tanda de muletazos exigentes, por abajo, rompe más al toro que un puyazo. Y si el toro no admite esos muletazos largos, exigentes, el matador tiene la técnica, los conocimientos y el poder suficientes para doblarse con él y someterlo. Incluso toreando por arriba, que prácticamente todos los toros van, se les rompe mucho. Por ello pensamos que el presidente no debería obligar a dar más puyazos, si el matador no lo cree conveniente. Por otra parte en Portugal, como hemos dicho, no se pican los toros.
Por tanto el problema no es que hoy impere el monopuyazo, que los toros no se pongan de largo al caballo, que los picadores no sean buenos jinetes (son buenísimos, y los caballos de picar extraordinarios y extraordinariamente domados). El problema es que la suerte de varas se ideó con unos objetivos que hoy día interesan menos, que la suerte de varas se hace mal y que el Toreo ha evolucionado, y con él el concepto de bravura y las exigencias de los públicos. Hoy se pide otro tipo de toro y de Toreo, que nada tienen que ver con lo que se pedía cuando nació la suerte de varas (aún el Toreo no era un arte), en que simplemente era dar muerte al toro y hoy eso no tiene sentido.
Hoy se pide un Toreo artístico y dominador a la vez, cada vez más perfecto, y además se piden faenas largas, para lo cual el toro debe estar muy sano, ser bravo, tener calidad en su embestida y ser un gran atleta ( lo que no es fácil de conseguir, por eso ser ganadero es tan difícil).
Siempre se ha pedido, y hoy también, emoción en el Toreo (si no hay emoción el Toreo se derrumba), y para eso es necesario un toro encastado, que trasmita riesgo, pero hoy el toro, en general, esta algo bajo de casta, aunque es más bravo que nunca, y los públicos, especialmente de algunas plazas, piden más volumen, tal vez pensando que cuanto más grande sea el toro más emoción habrá, lo cual es erróneo.
En resumen podríamos concluir diciendo que es necesario recuperar casta en el toro y reformar la suerte de varas, de tal forma que se pique en su sitio, que los puyazos no dañen tanto al toro (sacarlo del caballo inmediatamente), y así poder ponerlo de largo, para verle arrancarse galopando, y darle varios puyazos sin afectar a su aparato locomotor.
Rafael Comino Delgado

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here