Es palabra de uso relativamente reciente, derivada de otra con parecido significado, cual es “Toreable”, y toreable es el toro con condiciones suficientes para ser toreado y lidiado (COSSÍO, 1997). Fue introducida por don Juan Pedro Domecq y Díez, o tal vez por su padre (don Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio), más tarde empleada frecuentemente por don Juan Pedro Domecq Solís, y hoy habitual en el argot taurino. Hay constancia de que don Juan Pedro Domecq y Díez ya ponía, en la tienta, tres notas: comportamiento en el caballo, comportamiento en la muleta y Toreabilidad, o conjunto. A esa Toreabilidad don Álvaro Domecq y Díez, a veces, la llamaba “suavidad”.
Don Juan Pedro Domecq Solís da, a nuestro modo de ver, hasta tres definiciones de Toreabilidad en su libro “Del toro a la bravura” a)Toreabilidad es el afán del toro por alcanzar aquello que se mueve, es decir, los vuelos del capote o muleta”. Ante esta definición pensamos que, si el toro tiene todo el afán del mundo por coger los vuelos de la muleta, pero no tiene fuerza, y cuando lo intenta se cae, no es toreable de acuerdo con lo que los públicos exigen, por tanto, no tiene Toreabilidad; b)Aunque en la página 133, del mismo libro, don Juan Pedro también dice “…. Toreabilidad o conjunto de factores que hacen al toro toreable”, y con esta definición estamos más de acuerdo; c)En la pagina 227 dice, “Conseguir que el toro persiga aquello que se mueve (capote o muleta), que es lo que entiendo por Toreabilidad”. Esta es un definición demasiado amplia y poco concreta. Puede que persiga todo aquello que se mueve pero sin calidad en la embestida, sin humillar, sin ritmo.

Creemos que “la palabra TOREABILIDAD, hoy día, se refiere a las “características del toro que le hacen más o menos toreable con brillantez y lucimiento”, y esas características que permiten máxima Toreabilidad son: Fiereza (sin pasarse), Fijeza, Nobleza, Prontitud, Humillación y Recorrido, en grado máximo.
A ello podríamos añadir otras características de la embestida como colocar bien la cara, abrirse, ritmo, rebozarse, etc. No obstante la Fiereza (acometer con fuerza y empuje, con furia, empleando todo el cuerpo) excesiva si no va acompañada de las demás resulta molesta y deslucida, a pesar de que transmite mucha emoción.
Queremos matizar que no es lo mismo Toreable que Lidiable. “Todos los toros tienen una lidia, que si es la correcta y se hace bien el torero habrá estado bien, pero no todos son toreables con el lucimiento hoy exigido. No a todos se le pueden pegar muletazos templados, largos, por abajo y ligados, y por tanto no todos tienen la Torelabilidad hoy demandada.
Rafael Comino Delgado

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