Primera de Alicante con astados de Algarra.

Tarde de emociones en la plaza de Alicante en la que se recibe al torero de casa Francisco José Palazón después de tan dura enfermedad y su vuelta a los ruedos. De primeras recibe de verónicas muy bien rematadas. Nos deja buen sabor de boca cuando baila al toro por chicuelinas después del puyazo de un acertado picador. A la muleta, series cortas y pausadas, bajitas por la condición del toro pero con buen plante torero. Se luce el matador alicantino por naturales. Mata de media estocada y recibe una oreja.

Tentador el toro que le toca por lote a Paco Ureña. Negro con buen sabor. Puyazo de un castoreño de buena inspiración y que hizo su buen trabajo a la jaca. Se luce a la verónica Ureña en el segundo y unas gaoneras muy ajustadas. El maestro de Lorca que el pasado 11 de mayo dedicara un toro al rey, hoy se lo brinda a su compañero Palazón.  Los naturales le nacen templados y saborea su labor ante el toro. Se adornó con cambios de mano antes de dejar una gran estocada que hizo sucumbir al toro. Oreja y petición de la segunda.

Román recibe  con cuatro verónicas y una media. Salió manso el astado y doblegó antes de llegar a las banderillas. Sin embargo el toro se envalentona cuando el torero toma la muleta y en el gesto al brindar, entre la montera, la espada y la muleta se tiene que deshacer de los cuernos de rodillas con una serie al natural que puse en pié al personal. Bien por Román que en cuanto pudo brindó el toro a Palazón, esta vez con todas las de la ley entre la ovación general. A la muleta por bernardinas. Pinchazo y estocada y perdió la vez en la oreja. 

Palazón en su cuarto, una larga afarolada sobre la cabeza a modo de abanico de rodillas que siguió con unas bonitas verónicas con arte y magistero. Palazón hizo lo que pudo ante un toro sin fuerza y que no le dio motivos al público para premiar con un triunfo al alicantino y más si después de la estocada el toro se negó a morir y se emplea en el descabello.

Un toro aturdido y sin fuerza es el quinto para Ureña. Vuelve un toro manso y sin soltura. Un capote forzado y sin brillo para un toro que no dio ni de más ni de menos. Lo lleva al centro del ruedo donde le dá capotazos por verónicas y trincherillas. Es lo más destacable de la faena. El toro recibe dos pinchazos y Ureña una ovación por su tenacidad que en nada le valió ante un feo toro. 

Cansados de ver toros sin fuerzas y toreros con ganas de lucirse. Román recibe con un arriesgado quite con el capote a la espalda. Comenzó con una bonita alegoría al ladrillo del bello chotis, hasta cinco sin moverse del sitio con la muleta. Después de esa proeza se terminó la faena por la falta de ganas del toro que terminó con unas bernardinas. Pinchazo, media y dos descabellos. Con tan mala suerte en la muerte se quedó sin triunfo que mereció con la muleta.

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