Los actuantes, salvo Hermoso de Mendoza, pecharon con un toro complicado y uno bueno, en su lote, del encierro que mandó hoy el ganadero Germán Mercado, donde hubo animales lo mismo bien presentados, que otros correctos y unos justos, incluso uno, según el parte veterinario, sin edad (el segundo), de los que sobresalieron sin duda, los lidiados del quinto al octavo lugar, que fueron aplaudidos en el arrastre, con calidad y entrega, y varios emotivos.

De Pablo Hermoso dejó ver su madurez, realizando dos faenas de buen gusto, en las que hubo reposo y buen toreo, clavando banderillas al estribo.

El segundo de su lote fue un toro emotivo, pronto, al que hubo de clavarle dos rejones con los que sangró lo suyo el animal, pero que no mermó su voluntad de embestir, sacó un caballo tordillo con el que hizo cambios de mano, que eso es llegar a un punto alto de equitación, pero que a los presentes les pasó por alto. Hubo banderillas de frente, una vibrante, porque aguantó una frenada del astado, rematando con piruetas.

Pablo clavó dos banderillas cortas, una cayó, y entonces dejó una rosa, que le aplaudieron. Se tiró a matar, dejando un rejón de muerte trasero y caído, que provocó una escandalosa hemorragia, por lo que dividió la opinión del tendido. Recibió una oreja y palmas al toro en el arrastre.

Con su primero Sebastián Castella dibujó mandiles templados, quitó por chicuelinas y revolera, y de muleta, tuvo un gran pulso y temple, para llevar la embestida descompuesta de la res. Deletreó el toreo, tuvo un gran mérito lo que hizo, por lo rebrincado que fue la embestida de la res.

Su labor estuvo basada por el pitón izquierdo, pero también le robó tandas por el derecho, que a la mayoría de la concurrencia le pasó por alto. Intercaló cambiados por delante, esbozó los del desdén, y epilogó con manoletinas, malogrando tan importante molinetes invertidos, y con la espada, dejó una certera estocada al cuarto viaje, con la que se fue a tablas aplaudido, no sin antes haber escuchado un aviso por su larga labor.

El sexto fue para Sebastián Castella, un toro mejor armado que los otros de los lidiados a pie, y que también, fue de los pocos que se empleó en varas. De muleta, comenzó con cuatro pases por alto pegado en tablas, sin reponerse ni moverse ni medio centímetro, haciendo vibrar a la concurrencia. Ya en los medios, bordó el toreo con un astado que tuvo una importante voluntad y clase para seguir el engaño.

Los ayudados fueron largos, sentidos, con reposo y de buen gusto, que calaron en el tendido. El animal también acometió con franqueza por el pitón derecho, donde hubo naturales con exquisitez, mismos que disfrutó el torero. Mató de estocada apenas trasera, que provocó un fuerte derrame, con la que cortó una oreja, y palmas en el arrastre al astado.

A Joselito Adame le costó remontar la tarde, ya que a su primero no había mucho qué hacerle, que brincó al callejón de salida y pareció mermarse de fuerza, por lo que en la muleta solo se defendió, así que lo lidió y despachó casi enseguida.

Vino el triunfo con su segundo, al que saludó con chicuelinas en los medios, y recibió apenas un puyacito, que así como a todos los demás toros, se les picó poco. El animal, desde antes de ir al caballo, acusó estar lastimado de la mano derecha, pero su buena sangre le hizo ir a más, repetir con emoción y recorrido, así como con clase.

De mitad de faena en adelante fue cuando pudo encontrarle la distancia y romper su trasteo, por lo que la gente se le entregó, luego de torearlo con ayudados largos y sentidos, bien rematados. Finalizó con una tanda de manoletinas, y despachó a la res con una estocada caída, con la que cortó una oreja, apretada por su colocación. Hubo palmas en el arrastre al animal.

Luis David Adame tuvo la mala suerte de que soplara el aire en el primer toro de su lote, ya que tuvo condiciones buenas, como fijeza y repetición. Por el pitón derecho fue franco y largo en su acometida, no así por el izquierdo, lado por el que intentó el toreo, que protestaba el animal y salía buscándolo. Con la mano diestra estuvo digo y firme, y la gente se lo reconoció, pues el animal transmitía su guasa y complicaciones. Mató de estocada perpendicular y contraria, con la que cortó una apretada oreja.

A su segundo lo saludó con una larga de rodillas en tablas, y de pie, ejecutó verónicas, se echó el capote a la espalda, siendo enganchado en el remate, provocándole un desperfecto en la taleguilla. El toro arrancó emotivo a los cites, y el diestro aprovechó las condiciones nobles de la res, de un animal que repitió con fijeza, emotividad, toreándolo a placer.

Lo mató de estocada muy baja así como trasera, y el grueso del público pidió el trofeo, pero el juez, reivindicándose de los “resbalones” anteriores, atinadamente, no la concedió, quedando la labor del torero en una justa vuelta al ruedo, y en una injusta bronca a la autoridad, denotando que la gente que va a la plaza, cada vez sabe menos.

Pachuca, Hgo. Tarde soleada, tres cuartos de entrada, se lidiaron seis toros de “Montecristo” de escasa presencia y dos de “Cieneguilla”, desiguales en juego.

Pablo Hermoso de Mendoza: División y Oreja
Sebastián Castella: Aviso y Oreja.
Joselito Adame: Palmas y Oreja.
Luis David Adame: Oreja y Vuelta.

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