Primer lleno de “no hay billetes” de esta Feria de San Isidro ante una corrida buena de Núñez del Cuvillo y en la que los tres matadores cortaron oreja.

 FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid, Lleno de No Hay Billetes (23.624 espectadores)

Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados y de buen juego.

Antonio Ferrera, de berenjena y oro. Estocada (oreja). En el cuarto, metisaca en los bajos. Aviso (palmas).

José María Manzanares, de azul marino y oro. Estocada (silencio). En el quinto, espadazo (oreja).

Alejandro Talavante, de blanco y oro. Estocada casi entera pasada y tendida (oreja). En el sexto, dos pinchazos y estocada (saludos y gran ovación de despedida).

Al finalizar el paseillo se guardó un minuto de silencio en memoria de Joselito El Gallo. Saludó en banderillas del sexto Juan José Trujillo.

Empezaron pronto a pasar cosas interesantes. Antonio Ferrera con tres naturales al comienzo de su faena sintió el empuje del público. Lo administró y el buen cuvillo se vino arriba. Naturales enroscándose con lentitud y carácter. Por el derecho lo probó pero fue menos agradecido. La estocada entera fue preámbulo de la oreja. A por todas salió en el cuarto y el público correspondió pero la poca fuerza del astado imposibilitó mayor lucimiento. Lo intentó Ferrera, lo cuidó, le dio sus tiempos y sacó algún muletazo marca de la casa con la actitud de querer tocar el triunfo teniéndolo tan cerca. Alargó y recibió palmas tras el metisaca con el que concluyó.
 
Manzanares no terminó de sentirse cómodo con el que hacía segundo en el que hay que destacar la estocada. Ya en el quinto dejó el mejor toreo de capa de la tarde por verónicas y al quite por delantales. El jabonero respondió con brío y transmisión. Viajaba humillando por el derecho y largos trazos que dejaba el alicantino. Ligó por ese pitón dos tandas en las que de nuevo rugió Madrid. Estocada entera algo desprendida y oreja.
 
Talavante fue el que sobresalió y el que tuvo cerca la Puerta Grande. Su primer rival, el tercero de la tarde fue otro gran toro de Núñez del Cuvillo que a pesar del final rebrincado y brusco, Talavante lo hizo fácil para lograr templar ese defecto. Manseó pero supo el extremeño buscar los terrenos y la lidia necesaria para conseguir naturales infinitos. Oreja tras estocada trasera.
La faena del sexto fue la guinda del pastel para una gran tarde de toros. Dos grandes pares de Trujillo que saludó ovación. Lo citó Talavante desde los medios y se arrancó el bueno de Cuvillo al que le costó llegar al final. El inicio de faena fue vibrante con ritmo, recorrido y emoción. Tres tandas ligadas finalizando con el de pecho y los olés rotundos de Madrid. Con el toro a menos, levantó de nuevo faena con los cambios de mano de pitón a pitón. El fallo con los aceros le impidió salir a hombros.

 

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