La cría del toro bravo, un atractivo turístico

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Muchas personas están interesadas en conocer de primera mano este sistema de cría que presenta particularidades respecto al manejo del ganado vacuno clásico.

La cría del toro de lidia presenta peculiaridades respecto a la del resto del ganado vacuno y muchas son las personas interesadas en conocer de primera mano este manejo cuyo fin último es el momento de la lidia, un atractivo convertido en reclamo turístico fomentado desde las propias ganaderías.

Ganaderías de renombre como “Cebada Gago” -cuya presencia es indispensable en los Sanfermines- ofrecen todas las facilidades para que los interesados puedan visitar su finca en el término municipal de Medina-Sidonia (Cádiz) y conocer de la mano de la encargada de Turismo de esta ganadería, Alicia Rudiez, los pormenores de la vida del toro bravo en el campo, según indica a Efeagro.

A través de su página web se puede reservar una visita guiada a los extensos campos en los que se divisarán sus toros bravos y se conocerá qué se hace con el animal desde que nace hasta que llega a una plaza de toros, según remarca.

El proceso del herradero del animal o la tienta son sólo algunos de los aspectos de la cría que se explican a los visitantes que, si por suerte acuden un día en el que está previsto llevar a cabo alguno de esos procesos, también podrán asistir a los mismos y observarlos en directo, según señala.

Ganaderías de renombre

“Cebada Gago” ofrece una hora y media de visita, con precios que oscilan entre los 10 y los 20 euros por persona y en grupos de 50 personas máximo, que se desplazarán a los cercadosen remolques o vehículos todoterreno.

En la ganadería “Dehesa La Calera” cuentan con 750 reses bravas distribuidas entre dos fincas en Gerena (Sevilla) y Galapagar (Madrid) que son igualmente visitables y en ellas se puede vivir una experiencia que va más allá del avistamiento de los toros, según indica el encargado de esta ganadería Borja Lora.

Esta empresa ofrece visitas en tractor, todoterreno o incluso a caballo a los pastos donde se encuentra el ganado para explicar “lo que es una ganadería de toros bravos y cómo se seleccionan” las reses para su posterior lidia.

La experiencia en este caso se puede completar con muchas otras actividades, que van desde capeas, tentaderos, cuadros de rejoneo o de doma vaquera hasta almuerzos y cenas en el cortijo de la finca, según indica.

Lora asegura que las visitas guiadas al campo y a la plaza de toros de la finca (a unos 20 euros por persona y 2,5 horas de duración) son principalmente demandadas por los turistas extranjeros mientras que las reservas para capeas y otras actividades provienen de españoles, principalmente procedentes de Sevilla, Madrid y Barcelona.

Ruta del toro en Salamanca

En Salamanca, la Diputación acaba de poner en marcha la Ruta del Toro Bravo y la Dehesa en la que participan de momento 14 ganaderías que abren sus instalaciones para permitir que el visitante conozca de primera mano su actividad cotidiana. En la reciente presentación de esta oferta, el presidente de la Diputación, Javier Iglesias, aseguró que el objetivo es descubrir “cómo vive y se cría” el toro bravo en un hábitat como la dehesa, “que es único”.

La provincia cuenta en total con 98 ganaderías, que ocupan 40.000 hectáreas adehesadas, lo que supone el 15 % del total de la superficie nacional dedicada a la cría de las reses de lidia, por lo que su importancia económica y social es “fundamental” para la provincia salmantina, según Iglesias.

De momento, se han sumado 14 ganaderías a la Ruta del Toro y la Dehesa en la provincia salmantina

La ganadería “José Cruz” en la finca “Cabezal Viejo”, es una de las que ha abierto sus puertas a los curiosos para que contemplen in situ su campo y sus reses y puedan dar paseos a caballo, alojarse o visitar la plaza de tientas por la que han pasado figuras del toreo como Enrique Ponce, Juan del Álamo o Alejandro Marcos.

La finca “Carreros de Fuenterroble”, de la ganadería homónima, permite conocer no sólo su ganado bravo, sino también su yeguada, disfrutar del tentadero o visitar su centenaria casa-museo ganadera que data de 1880.

Pero hay más nombres: ganadería Antonio Palla, El Pilar, Hermanos Valverde o Adelaida Rodríguez son sólo un pequeño ejemplo de que la oferta es variada y de que las fincas están incrementando sus servicios para que los turistas tengan una experiencia sensorial amplia que vaya más allá del simple avistamiento del ganado pastando en el campo.

Reportaje de Juan Javier Ríos, para la agencia EFEAGRO

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